Carlsen-Caruana, el "clutch time" en el ajedrez y la increíble remontada por Internet en otro capítulo del clásico moderno

Pablo Ricardi
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18 de junio de 2020  • 16:29

Los aficionados al deporte tal vez conozcan el término inglés "clutch", que se refiere al momento crítico de una contienda, cuando se requiere el punto más alto de destreza por parte de los jugadores. En el básquetbol de la NBA, por ejemplo, se denomina "clutch time" a los últimos minutos de un partido reñido en que la diferencia en el marcador entre los equipos no es más de cinco puntos, o sea dos posesiones de balón. Los organizadores del torneo de ajedrez de Saint Louis, en Missouri, no pudiendo hacer este año un torneo convencional, optaron por imitar al básquetbol y organizar un torneo online de encuentros individuales con distintos valores para las partidas, de modo que, por ejemplo, en un match de doce partidas las primeras daban un punto al ganador, mientras que las dos últimas (el famoso clutch time) daban tres puntos. Pero no todo quedaba ahí. Y había un incentivo aún mayor: un premio económico adicional para cada partida ganada en ese momento clave.

La idea de los organizadores de llegar a una definición tensa y emotiva se vio realizada en plenitud porque a la final legaron Magnus Carlsen y Fabiano Caruana. La dupla del clásico moderno. El duelo más esperado. Los mismos que disputaron el último match por el Campeonato Mundial en noviembre de 2018. Y tan cerrada fue la lucha que al llegar a las dos partidas finales, Carlsen llevaba solo un punto de ventaja, pero al ganar Caruana la siguiente se puso dos puntos arriba y obligaba al noruego a ganar la última. El campeón, como los grandes tiradores de la NBA, no falló en el "clutch time", y acto seguido de ganar la partida y el torneo, reaccionó rompiendo parte del protocolo: hizo el gesto de mandar callar a los fanáticos, en respuesta a la alegría que habían mostrado muchos aficionados por su derrota en el último Lindores Abbey Rapid Challenge y como reinvidicación de un andar errante a lo largo del certamen en Saint Louis.

Luego, a tono con la comparación con el básquetbol, el número uno del mundo señaló que el duelo fue muy parejo y que al ir ganando una partida cada uno era "como si cada uno de nosotros anotara con sus posesión". "En estas situaciones siempre hay que tener algo de fortuna", declaró Carlsen nada más terminar la final. "El hecho de estar perdido bastante antes de abandonar la 11ª partida me ha dado tiempo para mentalizarme para la última y afrontarla con otra actitud", añadió.

Veamos esa última partida que permitió a Carlsen su pequeño gesto de soberbia.

Blancas: Carlsen,M. Negras: Caruana,F. Clutch Chess Showdown Int.

1.c4 e5 2.Cc3 Cf6 3.g3 Ab4 4.e4 Axc3 5.bxc3 0-0 6.f3 b5 7.d4! exd4 8.cxd4 bxc4 9.e5 Cd5 10.Axc4 Ab7 11.Ch3. (Pero no 11.Ce2 Cb6 tocando en c4 y f3.) 11...d6 12.0-0 Cd7 13.Te1 dxe5 14.dxe5 C7b6 15.Ab3 De7? (Error decisivo. Era única 15...c5 con idea de c4 y limitar así los alfiles blancos.) 16.e6! fxe6. (Se podía tratar 16..f6 pero entonces el peón de e6 sería un clavo en la garganta.) 17.Cg5 Tf6 18.Dc2 Tg6? (Había que jugar g6 aunque la debilidad de la gran diagonal de casillas negras no ofrece esperanzas de salvación a Caruana.) 19.Txe6! Dxe6. (No era posible capturar con la torre por mate en dos jugadas. Lo que queda es un paseo triunfal para Carlsen.) 20.Cxe6 Txe6 21.Ab2 Tae8 22.Ad4 Rh8 23.Df5 Ac8 24.Dh5 c5 25.Axc5 Te5 26.Df7 Ah3 27.Af8! Te1+ 28.Txe1 Txe1+ 29.Rf2 Tf1+ 30.Re2 Cc3+ 31.Rd3 (1-0)

Carlsen-Caruana, el nuevo superclásico

Es un clásico de personalidades opuestas. Un choque en el que vienen dirimiendo el liderazgo en el mundo del ajedrez. Está el N° 1, decidido, confiado y desafiante. Y un rival, y aspirante al título del mundo, que muestra su costado más estudioso, de joven aplicado. Carlsen y Caruana son los engranajes del nuevo superclásico.

Siempre surge el recuerdo del match por el Campeonato del Mundo que disputaron entre sí en 2018. En esa serie, Caruana se mostró muy bien preparado, mostrando un estilo rocoso, muy difícil de vulnerar. Y luego de empatar once partidas de las doce, se llegó a la última en una situación de máxima tensión. Carlsen obtuvo ventaja posicional, pero sorprendió mucho a los fanáticos encaminando la partida hacia otras tablas.

¿Porqué lo hizo? Carlsen ya se había mentalizado para disputar el desempate a partidas rápidas, modalidad en la que es un especialista. No le importó desechar esa ventaja pasajera, y en efecto, en el match de rápidas se impuso por 3 a 0 con una seguridad pasmosa. Algo comparable ocurrió este fin de semana: al llegar a la partida final, a Caruana le era suficiente con empatar para ganar el torneo y el match. Pero otra vez Carlsen impuso ese punto de stamina y volición que distingue a los grandes campeones.

Carlsen (29) es año y medio mayor que Caruana (27, cumple 28 el próximo mes), por lo cual empezó a destacarse antes. Es un aspecto que pudo haber influido a la hora de desarrollar un ascendeente psicológico. Caruana, un estadounidense de padres italianos, fue representando alternativamente a Italia y a Estados Unidos, para decantarse finalmente por su país natal. Hay un dejo de cierta indecisión en sus elecciones. En el Torneo de Candidatos Ekaterimburgo 2020, que elegirá al próximo rival de Carlsen y que se encuentra suspendido en la mitad de su desarrollo debido a la pandemia de coronavirus, Caruana partía como favorito, pero no consiguió jugar bien en la primera parte y se encuentra a un punto de los líderes Vachier Lagrave y Nepomniachtchi, por lo que deberá hacer un gran esfuerzo en lo que queda para imponerse a sus rivales y volver a tener chances. Aunque no todo queda en esa imagen de indefiniciones e irregularidades.

Hay una extensa lista de grandes campeones de carácter apocado y estilo defensivo. Tigran Petrosian por ejemplo, fue campeón mundial durante seis años practicando un estilo ultradefensivo. Caruana todavía puede conseguirlo. Todo indica que su capacidad de estudio es mayor que la del campeón y también tiene una gran resistencia técnica y moral para afrontar desafíos. Carlsen, por su parte, vive en la traicionera comodidad de los campeones. Su mejor arma, la confianza en sí mismo, puede ser también su peor enemigo.

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