Albacete tuvo su despedida con la máxima de siempre: el rugby como formador de personas

Fuente: LA NACION - Crédito: Rodrigo Néspolo
Gonzalo Capozzolo
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9 de marzo de 2019  • 23:09

"Jean Pierre Rives decía que el rugby es un deporte que se juega con amigos y una pelota y que cuando la pelota no está más quedan los amigos". Así recibió Patricio Albacete a las cientos de personas que se juntaron en el club Manuel Belgrano por su partido de despedida. Y fueron esos amigos, los que lo acompañaron durante casi dos décadas –dieciséis años como profesional–, los que volvieron a ponerse los botines para acompañar en su gran día al referente del seleccionado argentino y miembro de los Pumas de Bronce.

¿Habrá sido la última vez de Pato con una camiseta de rugby? "Seguramente. Empecé a entrenar al plantel superior de Manuel Belgrano con un grupo de amigos", respondió. El futuro es una incógnita; él encara hoy este proyecto ad honorem, por "placer". "Y para devolver al club lo que me dio. Queremos que los chicos progresen como jugadores y sobre todo como personas. Uno apunta a ganar, pero lo más importante es formar buenas personas", explicó el exsegunda línea de 38 años.

Involucrado hasta en el último detalle, fijándose en que cada jugador tuviera la camiseta y el talle que le correspondiera, Pato eligió hacer su despedida en su segunda casa. "Es donde todo arrancó. Me siento un afortunado de formar parte de este club, con la calidad de amigos que tengo. Lo muestra esto: están todos ayudando para que salga todo bien. Son unos genios", resaltó.

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No fueron solamente los amigos de Manuel Belgrano quienes lo homenajearon. También participaron expumas, como Eliseo Branca, Ignacio Corleto, Fabián Turnes, Julio Farías Cabello, Nicolás Vergallo y Gonzalo Camacho, entre otros. "Pato es un líder, y es un orgullo que me haya invitado", comentó Camacho. Según Vergallo, Albacete era un compañero "híper responsable y aplicado".

Una de las visitas más especiales fue la de Yannick Nyanga, el aguerrido extercera línea del seleccionado francés. "Pato es como mi hermano. De esos amigos que quedan para toda la vida. Nos conocimos hace 13 años y cada vez que tuve que contar con él estuvo ahí. Para mí es lo normal estar acá", enfatizó en un excelente español el excompañero del argentino en Stade Toulousain. No es casual que las camisetas que usaron los equipos en el amistoso fueran la azulgrana de Manuel Belgrano, la celeste y blanca de los Pumas y la negra con una franja roja del equipo del sur de Francia.

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Las paredes del bar estaban decoradas con banderines y camisetas de otros clubes y de países que fueron visitados durante giras. En el centro, debajo del escudo de Manuel Belgrano, estaba la más especial de todas. La del debut de Patricio Albacete en los Pumas, sucedido el 14 de junio de 2003 contra Francia en la cancha de Vélez. Hay otras de Pato. Una Adidas un poco más gastada, sin auspiciante, del Mundial para menores de 19 años que se jugó en Gales en 1999, y una Topper del seleccionado de menores 21. Albacete es uno de los dos jugadores del club que vistieron la camiseta argentina; el otro es José "Pepe" Mostany, que se puso la de los Pumas en tres partidos, durante el Mundial de 1987.

"Parece que hubiera sido ayer. Antes de debutar en los Pumas pasé por las juveniles en un proceso que terminó así como consecuencia del trabajo, de entrenadores que estuvieron ahí para mi. Hay que ser agradecido y humilde. Ahora hay que mirar atrás con alegría y pensando en lo que viene", sostuvo el exforward, que representó a la Argentina en tres mundiales y 57 encuentros.

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Tras hacer toda su carrera profesional en Francia, Albacete cree que lo mejor para el seleccionado sería que Mario Ledesma pudiera contar con los jugadores del rugby europeo. "Eso aumentaría la competencia interna y sumaría tipos con otra visión de juego. Están habituados a jugar con otra presión, en un campeonato en que es más importante el rugby táctico que el frenético que impone el Súper Rugby", analizó aquel a quien no le quedó como cuenta pendiente jugar en Jaguares. "No es porque tenga algo en contra, sino porque viví otra etapa y soy de la generación que hizo toda su carrera en el exterior. Está bien que sean otros chicos los que sigan con este proyecto; no pueden seguir los mismos hasta los 40 años".

Los amistosos de ayer, una anécdota, contaron también con la participación de Pumpas XV, el seleccionado de rugby inclusivo. Entre partidos, Albacete no solo ayudó en la organización sino que además se detuvo siempre por fotos y autógrafos para los chicos que hacían filas y esperaban pacientemente para saludar a su ídolo. Chicos de no más de diez años, la edad que tenía él cuando llegó a Manuel Belgrano. "Esto es lo más lindo. Que se diviertan y hagan amigos es lo más importante. Es lindo verlos hacer vida sana y disfrutar el club, porque ellos son el futuro", concluyó Pato.

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