Ardusso: por qué el bicampeonato quedó al alcance del volante

Ardusso a un paso del bicampeonato
Ardusso a un paso del bicampeonato Fuente: LA NACION - Crédito: Esteban Santos/Agencia VA
Pablo Vignone
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4 de noviembre de 2018  • 23:59

"Siempre los 200 Kilómetros son locos", aseguraba Agustín Canapino minutos antes de la largada. La carrera más importante del calendario anual del SuperTC2000, en un circuito como el porteño que atestigua como pocos en el país el paso del tiempo, suele ser escenario de sorpresas, pero esta vez produjo más golpes de escena de los esperados. Lo sufrió Canapino, que en la vuelta 15 de las 60 previstas tomó su bolsito y se fue del autódromo, habiendo perdido la punta del torneo y sin siquiera haber podido manejar su auto en la carrera. Lo sufrió también Matías Rossi, que se preparó con todo para esta carrera contando con un compañero de lujo –el cordobés José María López- dispuesto a dar el último asalto a la batalla por el campeonato.

El único que no sintió en auto propio esa locura de los 200 Km fue el campeón, Facundo Ardusso. Toda la mufa que sacudió a sus rivales y a sus propios compañeros de equipo, Leonel Pernía y Emiliano Spataro, lo esquivó por completo. Una carrera impecable, compartiendo su Renault Fluence con el veterano Mariano Altuna, desembocó en una victoria de punta a punta y la posibilidad concreta del bicampeonato, que podrá sellar en tres semanas, en el "Oscar Cabalén" de Córdoba, con apenas un quinto puesto.

¿En qué se basó la victoria del binomio Ardusso-Altuna? A saber:

1. Una vuelta extraordinaria en la clasificación, seis décimas de segundo más rápida que cualquier otra, que no solo le valió la mejor posición de largada, sino un impacto sobre los rivales. El de Ardusso volvió a ser un auto poderoso, como en el cierre del 2017. "Sentía mucha presión y esa pole me permitió descomprimirla, simplificando las cosas", admitió Ardusso.

2. Un stint impecable de Altuna en el arranque de la carrera. Desde la punta, el piloto de Lobería contuvo con pericia los arrestos de López, que conducía el Toyota de Rossi. En la vuelta 7 había 1s073 de diferencia entre ambos, pero nunca bajó de ahí, hasta que en el giro 25 el cordobés le cedió el auto al piloto de Del Viso, sorprendido por la diferencia del Renault en los mixtos de la primera parte del circuito. "Tienen más carga aerodinámica ahí y pueden ir más rápido".

3. Una parada impecable. Los mecánicos reemplazaron las dos ruedas delanteras del coche n° 1 y Ardusso reemplazó a Altuna en 10s83. Cuando la carrera se estabilizó después de la ronda de cambio de pilotos, el campeón le llevaba al segundo (Norberto Fontana, conduciendo el auto de Leonel Pernía) 11s625. Faltaba todavía media carrera…

Canapino pagó el precio de tener que correr con un auto que no era el suyo (que habría sufrido fisuras estructurales), sin estar suficientemente probado. Sus chances de recuperar el título que ganó en 2016 se redujeron muchísimo. Al coche de Pernía se le rompió la caja en la vuelta 33, y el tandilense quedó así fuera de la carrera por el título; Spataro, que había ganado los 200 Km del año pasado en la última vuelta, esta vez perdió el segundo lugar en ese giro final, a causa de la rotura de una goma. De los pilotos con chances, solo Ardusso celebró al final.

"¡Vamos a pleno en estas dos finales!", les pidió a los jugadores de River. El cierre del campeonato del SuperTC2000 se disputará el domingo 25 de noviembre y el santafesino sueña con un festejo en continuado entre el club de sus amores y su propia campaña. Los 23 puntos que le lleva a Canapino cuando quedan 42 en juego permiten suponer que su consagración es más previsible.

UNA ROTURA QUE NO FUE

Matías Rossi quedó fuera de carrera por algo insólito . "Mi idea era dejarle el auto a Matías con posibilidades", explicó Pechito López, que largó la carrera con el Toyota n° 17. Pero el piloto de Del Viso no fue muy lejos: "Después de salir de boxes sentí los síntomas de una rotura de motor", se lamentó, tras quedarse fuera de la lucha por el título; sin embargo, horas después se descubrió que lo sucedido fue más insólito: "La detención del motor se debió a una señal incorrecta del sensor de presión de aceite. Por esta razón el sistema de protección detuvo el motor, que no tiene daños", informó el equipo Toyota. "Es una amargura inmensa", sentenció Rossi. Durante el fin de semana hubo debates sobre la continuidad de los motores Radical V8 que impulsan a los SuperTC2000; repararlos por completo cuesta 800 mil dólares; la categoría tiene la idea de comprar motores nuevos, de cuatro cilindros y turbocomprimidos, pero recién para 2020.

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