Arrasador: Hindú hace del rugby argentino un spoiler permanente

19 conquistas logró Hindú desde 1996, el año en el que consiguió su primer trofeo en rugby. Fundado en 1919, se trata del club más ganador en este deporte en el país en los últimos 22 años
19 conquistas logró Hindú desde 1996, el año en el que consiguió su primer trofeo en rugby. Fundado en 1919, se trata del club más ganador en este deporte en el país en los últimos 22 años Fuente: LA NACION - Crédito: Rodrigo Néspolo
Agustín Monguillot
(0)
1 de julio de 2018  

Hindú convirtió al rugby argentino en un spoiler permanente. La paliza que le dio este sábado en Vélez a Newman , un 25 a 0, fue una muestra de que sigue siendo el mejor, sin discusión. Los números son obscenos: este fue su cuarto Nacional de Clubes ganado consecutivamente. Y la competencia lo tiene como máximo vencedor, con nueve lauros.

No hay ninguna novedad en lo que se escriba sobre el club de Don Torcuato. Año tras año parece que el desenlace va a ser el mismo. Las preguntas, también. Todos quieren saber las razones de que el equipo siga en lo más alto. Hay una particular forma de vivir y disfrutar el club, una filosofía de juego que lleva años, capacidad de reinventarse y conservación de la ambición. Es interminable la lista de argumentos.

"Van cambiando los jugadores, pero seguimos siendo fieles a una forma de pensar y de jugar. Mientras no nos alejemos de eso, ahí está el éxito. No está en los campeonatos ni en ganar un partido", explicó Hernán Senillosa. Si hubiera que pintar un cuadro con los próceres del campeón, no debería faltar "Chori": a los 40 años, es el hombre que más partidos ha jugado en la primera división del club, y participó en todas las coronaciones excepto una (ver aparte).

En el club tienen claro que su era no empezó en ese 1996 de bautismo en el triunfo, sino mucho antes. Como lo advirtió Belisario Agulla para la nacion horas antes de la definición: "La gente se olvida de que nosotros estuvimos en segunda y de que no teníamos títulos. No nos olvidamos de dónde venimos, y eso es fundamental para que se nos den los resultados".

En esta fiesta del rugby de clubes, se suponía que Hindú y Newman debían oficiar de protagonistas en la casa del rugby superprofesional, donde Jaguares hace base contra las mejores franquicias del hemisferio. Pero el conjunto de Don Torcuato acaparó la escena y pareció un único actor en el José Amalfitani. Opacó a su adversario y hasta lo hizo a un lado, como a un invitado poco querido al que se relega a una mesa del fondo. Sometió a Newman desde el kick-off, con un pack que generó obtención y prevaleció en los puntos de contacto. Esa fue la base de lanzamiento para que sus backs hicieran el resto.

Nuevamente, una buena cuota de responsabilidad en el éxito estuvo sus conductores, Felipe Ezcurra y Santiago Fernández. El expuma rompió el cero con un penal y después jugó un kick a la espalda de la marca que, luego de un pique afortunado, le dejó servido un try a Martín Cancelliere, hermano de Sebastián, hombre de Jaguares y del seleccionado argentino. Cuando los jugadores se fueron trotando al vestuario para el descanso, con 13 puntos de diferencia entre los equipos, flotaba en Liniers el presentimiento de que el partido ya estaba sentenciado.

Como para desactivar todo intento de sublevación, Hindú madrugó en la segunda mitad. Con la misma fórmula, pero otro intérprete. En ese caso, el pase con el pie fue aprovechado por Francisco Mateu, que ganó con ímpetu en el aire y se metió al in-goal a repiqueteo. Más allá de algún arrebato del cuadro bordó, el campeón fue administrando el partido a voluntad y lo cerró con un vistoso try de juego colectivo, culminado por Luca Iachetti en una bandera. Y hubo otra virtud: "La defensa anduvo bárbaro. Tackleamos los 80 minutos", valoró Senillosa.

Por tercera vez, Hindú dejó trunco el sueño de Newman de ganar el primer trofeo de su existencia. En 2008, el Cardenal cayó en la final del Top 14 de la URBA en un partido reñido. Estuvo a segundos de consagrarse en el Nacional de 2015, pero un drop de Joaquín Díaz Bonilla le arrebató de las manos la copa. La tercera oportunidad lo encontró como la sorpresa del torneo (venció a dos favoritos, SIC y Pucará), pero ya como equipo rodado (repitió siete titulares respecto a 2015) y experimentado en instancias finales. No pudo ser.

Mientras tanto, en Don Torcuato disfrutan el presente sin olvidar los orígenes. "Ya volvimos a ser campeones, como en el ’96", cantaban con el trofeo en alto, como en un doble homenaje: a los de ayer, que empezaron la historia, y a los de hoy, que continúan el legado de este reinado que promete extenderse por unos cuantos años.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.