Automovilismo. Juan Manuel Correa, el piloto de la superación y la perseverancia

El sueño de volver al automovilismo, el motor que no detiene al ecuatoriano Juan Manuel Correa
El sueño de volver al automovilismo, el motor que no detiene al ecuatoriano Juan Manuel Correa Fuente: AFP - Crédito: FLORENT GOODEN
Alberto Cantore
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20 de abril de 2020  • 00:01

El mercado de Wuhan resultó el kilómetro cero del brote mundial de Covi-19. El Gran Premio de China de Fórmula 1, en el autódromo internacional de Shanghái, debió celebrarse el 22 de marzo pasado, aunque para entonces la pandemia mundial de coronavirus hacía estragos en el Gran Circo y en el planeta. Las simracing se convirtieron en un entretenimiento para los fanáticos del automovilismo y la F.1 tomó la delantera con el armado de una aventura virtual de los que era el calendario 2020. "Estoy disfrutando mucho jugando y transmitiendo y lo disfruto más cuando gano. Pero las celebraciones se sienten un poco diferentes: apagar la computadora y cocinar pasta es un poco menos glamoroso que rociar con champagne el podio", comentó en las redes sociales Charles Leclerc, vencedor de la tercera fecha, que utilizó el circuito de Shanghái como escenario. El monegasco, piloto de Ferrari, se impuso anteriormente en el GP de Bahréin, aunque para esa competencia se tomó como referencia el dibujo de Albert Park, en Melbourne.

La F.1 utiliza el juego para convocar a deportistas de otras disciplinas -Thibaut Courtois, arquero de Real Madrid; Ciro Inmobile, delantero de Lazio, y el golfista Ian Poulter participaron de la cita china-, pero también para que pilotos suplentes, como el caso del belga Stoffel Vandoorne (Mercedes), o de la Fórmula 2, se midan con Leclerc, Alexander Albon (Red Bull Racing), Carlos Sainz (McLaren). El ecuatoriano Juan Manuel Correa, como compañero de Antonio Giovionazzi, defendió a Alfa Romeo. El 14to puesto -llegó a estar tercero- es una anécdota para este joven, de 20, que el 31 de agosto de 2019 fue protagonista de un espectacular accidente en la carrera de F.2 en Spa-Francorchamps, donde murió el francés Anthoine Hubert.

El quiteño pasó 13 días en coma inducido, tras sufrir fracturas de vértebras, múltiples roturas en piernas, pies y tobillos y pérdida de 6 centímetros de hueso en la tibia derecha. Reconoce que no recuperará la sensibilidad de la pierna diestra de manera total, aunque no se desmorona y lucha para volver a competir. "Si todo sale bien, espero para fin de año volver a conducir, porque el automovilismo es mi pasión, aunque después de haber estado al borde la muerte las prioridades son la vida, la salud y la familia", asegura, quien estuvo durante seis meses en sillas de rueda.

La grúa levanta los restos del auto de Correa; el ecuatoriano protagonista del espectacular accidente en el que murió su amigo Anthoine Hubert, en la carrera de Fórmula 2, en Spa-Francorchamps, en 2019
La grúa levanta los restos del auto de Correa; el ecuatoriano protagonista del espectacular accidente en el que murió su amigo Anthoine Hubert, en la carrera de Fórmula 2, en Spa-Francorchamps, en 2019 Fuente: AFP - Crédito: Francorchamps

"El accidente cambió mi vida, no solo física sino también mentalmente. Cuando tienes una experiencia tan cercana a la muerte, los ojos se abren más allá de las carreras", dice Correa, que impactó a Hubert a 218 km/h, con una fuerza máxima de 81,8G, según el informe que difundió la FIA. En el texto, el máximo organismo del automovilismo internacional, señala que "fueron múltiples los factores que dieron lugar a la gravedad del accidente". También comenta que "no existen pruebas de que algún piloto [también estuvieron involucrados el japonés Marino Sato y el francés Giuliano Alesi] no reaccionara de forma adecuada en respuesta a las banderas amarillas".

"Fue extraño que no perdiera el conocimiento en el accidente, los médicos no lo podían asimilar. Endurecí los músculos, me apreté contra mí mismo. Era tan consciente que quería salir del auto por mis propios medios, aunque el dolor en las piernas era aterrador", recuerda Correa, que explica cómo se desencadenó la escena: "Cuando pasé por Eau Rouge pisé los restos del auto de Alesi, que se metieron debajo de las ruedas, las levantaron, por lo que no tenía control de mi coche, que impactó contra el de Hubert".

Las imágenes de aquel sábado recorrieron el mundo y la transmisión oficial de la F.1 estaba dialogando con Lewis Hamilton cuando sucedió el accidente. El rostro del séxtuple campeón británico se endureció ante lo que enseñaban los monitores. "Nada cambiará lo que ocurrió, pero por supuesto que siento muchísima tristeza, porque Anthoine [Hubert] era un gran amigo. Siento que volver a correr no sería solo por mí, sino también por él. Es algo que me llevó tiempo aceptarlo, es un largo camino mental que hay que transitar", relata quien cuando estuvo internado en Londres recibió la visita de Albon, a quien conoce desde 2014.

Una semana antes del accidente, Correa había ensayado con el auto de Fórmula 1. "Cuando me desperté del coma tenía dos alternativas: quedarme en la cama, deprimido, o recuperarme para volver. Estoy motivado por mí sueño de correr en la F.2 y algún día llegar a la F.1. El accidente solo me hizo pensar si quería correr el riesgo por un sueño, y la ilusión sigue intacta", repite Correa, un ejemplo de superación y perseverancia.

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