

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.

WADI AD-DAWASIR, Arabia Saudita.- Ganadores desde antes de llegar al Rally Dakar 2026 en Arabia Saudita, los hermanos Kevin y Luciano Benavides hicieron historia en la tabla de resultados. Cada uno superó su propio contratiempo para llegar a la 48va edición del rally raid más famoso del mundo.
En el caso de Luciano, la recuperación sin precedentes para largar en su moto KTM tras una lesión en la rodilla, en octubre. Y la reinvención de Kevin, tras verse obligado a dejar la competencia en dos ruedas y pasar a los autos, con un Taurus de la clase Challenger.
Así, por primera vez en la competencia, dos hermanos ganaron una etapa el mismo día, cada uno en su división, lo que fue compartido con el abrazo interminable de Norberto, padre y mentor de los salteños. Además, los argentinos lograron el hito de una tercera victoria gracias a Jeremías González Ferioli, en Side by Side, con el Can-Am.
Incluso, hay motivos para volver a ilusionarse con Luciano Benavides en el tercer lugar de la clasificación general, a solo 4m40s de Daniel Sanders (KTM), sabiendo que todavía se puede vencer: “Hay que seguir soñando”, dijo. La Etapa 7, que unió Riyadh con Wadi Ad-Dawasir, será recordada por el día récord de los pilotos albicelestes.
Luciano la viene peleando y pasó por todos los estados. Arrancó con la confianza en alto por la mejoría en sus lesiones de rodilla y hombro, que arrastra desde el 13 de octubre disputando el Rally de Marruecos. Pero durante el segundo día del Dakar creyó que no iba a poder terminar la etapa cuando se desprendió un pedazo de la cubierta trasera, que iba golpeando su pierna con los restos del duro caucho a toda velocidad.
“Llegué de milagro”, contó Luciano Benavides a LA NACION, hablando del momento límite, que incluyó tres caídas en el mismo día. Se acomodaron los planetas luego de pasar una noche en el desierto, porque volviendo de esa etapa maratón ganó el quinto parcial y acecha a Daniel Sanders (KTM) y Ricky Brabec (Honda) en la carrera. Su optimismo es grande porque, antes de largar la carrera, había mencionado que está en condiciones de vencer al actual líder: “Le gané antes y puedo volver a ganarle ahora”, dijo.
Hoy, ese entusiasmo creció: “Estoy muy feliz de comenzar de esta manera la segunda semana del Dakar, porque empujé de inicio a fin y me sentí muy rápido. Me da una gran motivación para lo que viene, que será abrir pista mañana en la etapa más larga”. Ser el primero del camino conlleva doble trabajo, pues no encontrará la huella de ningún otro piloto que haya pasado antes y la navegación, así, es más compleja. Siendo que el orden de salida de una etapa depende directamente del resultado del día anterior, Luciano abrirá el camino a sus rivales, aunque tendrá un pequeño bono de compensación por cada kilómetro que lidere.
“Todavía falta muchísimo. Cada día tengo que dar el máximo y controlar lo que sí puedo controlar”, analizó. Pero lo que realmente empodera al menor de los hermanos norteños es el aura indestructible con el que está peleando con dos ganadores del raid: “Después de todo el sufrimiento que traigo me demuestro que, con lo que trabajé para estar acá, todavía se puede y hay que seguir soñando”.

Por otro lado, el renacido Kevin Max Benavides, siete años mayor, salió de un cuadro complejo para llegar a un sorprendente resultado. Estuvo en riesgo su vida tras el golpe fortísimo en la cabeza y el brazo izquierdo en un accidente durante su entrenamiento, en mayo de 2024. Sin poder manejar con el ritmo ganador que él desea, tomó la decisión más dura, contra su propia pasión, que es abandonar las motos. Pero dejó una marca icónica de dos triunfos en el Dakar antes de pasar a los coches y en su primer intento maneja un Taurus de la categoría Challenger.
“Ganar una etapa significa mucho, porque no se me hizo fácil. Hace seis meses me bajé de la moto y empecé a entender muchas cosas, pagué el derecho de piso y no fue fácil”, contó. Incluso este domingo debieron sortear momentos complicados junto a Lisandro Sisterna, el navegante sanjuanino que lo acompaña. Se quedó sin frenos en el tren trasero y manejaron 200 kilómetros solo con los delanteros: “Me dije que, como sea, hoy tiene que ser el día”, recordó. Por supuesto, estos logros con el sello de la bandera celeste y blanca fueron dedicados al amigo ausente: “¡Vamos Argentina! Y todo se lo dedicamos a alguien muy especial. ¡Va para Juan Cruz Yacopini!”, fundidos en un abrazo, remarcaron Kevin y Luciano.

Del 2022 al 2025 compartieron casa rodante, pero hoy duermen en equipos separados. Manejan una agenda diferente, porque los motociclistas se despiertan temprano para ser los primeros en el camino, mientras que los autos salen después y llegan cuando cae la noche. De hecho, esto complicó el seguimiento de Norberto, el padre de los velocistas, que impacientó a los chicos llegando tarde a la reunión triunfal.
“No sé dónde está, pero cuando entre no va a pasar por la puerta de lo agrandado que debe estar”, bromeó Kevin mientras aguardaban en un territorio en el que no se aprecia otra edificación más que el aeropuerto cercano. El sol se escondió y pasó un rato hasta que, entre las luces de otros competidores que llegaban al campamento, cruzó la figura de un hombre que corría con los brazos extendidos.
“Qué alegría”, dijo el recién llegado, mientras abrazaba a sus hijos de 30 y 37 años. “Vengo babeándome, hermano. ¿Qué querés que te diga? Es histórico que ganen los dos”, lanzó a la prensa en el jocoso encuentro. Y reconoció que había tenido la premonición: “Kevin, probaste el dulce y estás cerca. Vas a dar un gran bocado”, le dijo, cuando el mayor fue tercero y estuvo a poco de vencer en la sexta etapa. Es el duodécimo parcial ganado por Kevin y el primero desde que corre en autos. El antecedente más parecido de dos hermanos fue el de los Al-Attiyah, cuando Khalifa se impuso en una etapa del Dakar 2021 (en Side by Side) mientras que Nasser, el mayor, ese mismo día alcanzó el tercer lugar en Ultimate. Pero, sencillamente, nunca antes habían ganado dos hermanos.

Para hacer épico el día, también los cordobeses Jeremías González Ferioli y Gonzalo Rinaldi fueron la referencia de los SSV, dando a Argentina tres medallas al terminar el ventoso día. “Siendo una etapa muy rápida, sabíamos que la jornada iba a estar apretadisima hasta el final y que se iba a decidir al segundo”, contó el que maneja un Can-Am de equipo oficial. El ex piloto de cuatriciclos advirtió que el día de descanso sirvió para repasar el auto y está preparado para mucho más. Queda esperar qué otra sorpresa traerá el Dakar 2026, al que todavía le quedan seis duras jornadas.


