Fórmula 1: Daniil Kvyat, la esperanza rusa para brillar en el Gran Premio de Sochi

Daniil Kvyat, la esperanza rusa en la Fórmula 1
Daniil Kvyat, la esperanza rusa en la Fórmula 1
Alberto Cantore
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27 de septiembre de 2019  • 07:00

Es la ciudad en donde el presidente Vladimir Putin dispone de la residencia Bocharov Ruchéi para vacacionar, una herencia del expremier Boris Yeltsin; también donde se desarrolló el cónclave con el exmandamás estadounidense George W. Bush en 2008. Las personalidades destacadas de la exUnión Soviética, Iósif Stalin, Nikita Jrushchov o Mikhaíl Súslov, se dirigían a ese balneario para descansar y disfrutar de sus playas sobre la costa del mar Negro. Sede de los Juegos Olímpicos de Inviernos en 2014, cuatro años más tarde resultó uno de los escenarios de la Copa del Mundo de fútbol. Sochi, denominada la Riviera de Rusia, será la decimosexta estación de la temporada de la Fórmula 1. Una carrera con una corta tradición -será apenas el sexto episodio-, y con un dato estadístico que revela una total supremacía de Mercedes: el equipo de Brackley ganó los cinco Grandes Premios, repartiéndose los éxitos entre Lewis Hamilton, en tres oportunidades; Nico Rosberg y Valtteri Bottas celebraron en las restantes visitas. La estructura que lidera Toto Wolff intentará repetir la experiencia y sostener el invicto para terminar con la racha de tres triunfos que encadena Ferrari.

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Tres pilotos rusos inscribieron sus nombres en la F.1: Vitaly Petrov, Sergey Sirotkin y Daniil Kvyat, el único que se mantiene vigente en la grilla. Ninguno firmó una victoria; en Sochi, Kvyat entusiasmó al público con un quinto puesto en el Gran Premio de 2015, y la nueva cita se ofrece como un reto para demostrar sus virtudes: penalizará por la renovación de motores que dispuso Honda para los autos de Red Bull Racing y Toro Rosso, por lo que partirá desde el último cajón; menos drástico es al castigo para Max Verstappen, Alexander Albon -ambos de RBR- y su compañero en Toro Rosso, Pierre Gasly, que retrocederán cinco puestos, después de la qualy.

De 25 años, nacido en Ufá, el recorrido de Kvyat en el Gran Circo es una verdadera montaña rusa, una lucha por sobrevivir dentro de Red Bull Racing, una estructura que empuja con fuerza al estrellato de la misma manera que destruye ilusiones. Su presencia en el equipo es una relación de amor y odio. Después de debutar en 2014 en Toro Rosso, la subsidiaria de RBR, al año siguiente se incorporó al team principal; la joven promesa por la que apostaba Helmut Marko, creador de la escuela de pilotos para la escudería austríaca, ensayaba los pasos adecuados para convertirse en una espada de jerarquía. Pero la irrupción del talentoso Verstappen modificó el escenario y quien era un piloto con clase fue degradado, una mecánica que se repite en Red Bull Racing: esta temporada, el francés Pierre Gasly hizo un enroque de butaca con el tailandés Alexander Albon, que se convirtió en el co-equiper de MadMax a partir del GP de Bélgica, en Spa-Francoprchamps.

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El Gran Premio de Rusia de 2016 fue el último de los 21 que Kvyat corrió con RBR, donde el 2do puesto en Hungaroring, detrás de Sebastián Vettel (Ferrari), fue el mejor resultado. Ser relegado le minó el espíritu, lo desequilibró desde lo emocional y el reflejo estuvo en las pistas: a tal punto que en 2018 quedó libre y fue contratado por Ferrari, como piloto de desarrollo. "Tiene más talento que Gasly o [Brendon] Hartley, pero desgraciadamente solo mostró eso en su primer año en Toro Rosso y Red Bull. Desde entonces, sus actuaciones cayeron drásticamente", justificó la decisión Marko. Tampoco fue demasiado contemplativo en aquel momento Franz Tost, jefe de Toro Rosso: "Si no fuera porque Red Bull es propietaria de dos equipos hubiera sido expulsado de la F.1".

Lejos de guardar rencor, Kvyat aceptó cuando fue repescado para la actual temporada por Toro Rosso. Helmut [Marko] me organizó varias montañas rusas a lo largo de mi carrera, quizás más que a Verstappen y a Vettel. Pero es una persona especial en mi vida, en nuestras vidas. Personalmente, el progreso profesional que logré gracias a él es enorme. Obviamente, aprecio lo que hizo por mí, porque estoy aquí por él", relató Kvyat, después de ser parte del podio en Hockenheim 2019, detrás de Verstappen y Vettel. En Alemania, el ruso manejó con destreza bajo la lluvia, una excelente manera de herir a Marko, que en el primer test en piso húmedo en la Fórmula BMW y ante su flojo rendimiento lo condicionó con una frase: " Eres bastante inútil, me dijo, y me colgó el teléfono". Kvyat tenía apenas 16 años.

Ese tercer lugar en el circuito alemán fue en resultado inesperado para Toro Rosso, que por segunda vez en su historia hacía podio -Vettel ganó en Monza, en 2008-, y un regalo para quien ese último fin de semana de julio pasado fue padre por primera vez. "Mi estrella de la buena suerte nació ayer", comentó Kvyat, que formó familia con Kelly Piquet, la hija de Nelson, campeón del mundo en 1981, 1983 y 1987. El jefe Christian Horner bromeó sobre la paternidad y el tercer lugar en el clasificador: "¡Debería tener más hijos!", gritó. "Estoy feliz por él. Trabajó y luchó por volver", agregó el inglés.

Petrov, una piedra para Alonso; Sirotkin, el olvidado

Piloto de rally y sobre hielo, el trampolín de Vitaly Petrov para la F.1 fue el estreno con victoria en la GP2, con el equipo Campos Racing, en Valencia 2007. El subcampeonato de 2009 terminó de convencer a Renault, que lo juntó con el polaco Roberto Kubica. El tercer puesto en el GP de Australia 2011 fue su mejor clasificador en 57 Grandes Premios, aunque la férrea defensa en Yas Marina, en 2010, sobre Fernando Alonso (Ferrari) es el recuerdo más presente de su paso por la F.1. "Se me pasó por la cabeza dejarme adelantar por Alonso, pero me acordé de de la temporada 2008, cuando Vettel le fastidió el título a Hamilton. Para adelantar se necesitan rectas largas y curvas de velocidad, características que no tiene Abu Dhabi; de lo contrario, me hubiera superado", comentó el ruso, sobre aquella carrera en la que una estrategia equivocada de la Scuderia enredó las posibilidades del asturiano, que pretendía su tercera corona y la perdió por cuatro puntos ante Vettel (Red Bull).

Petrov en acción: el ruso privó a Alonso de obtener su tercera corona en 2010.
Petrov en acción: el ruso privó a Alonso de obtener su tercera corona en 2010.

Después de dos temporadas en Renault, Caterham resultó el nuevo y último destino para Petrov, que a pesar de ofrecer hasta 25 millones de euros para comprar una butaca para 2014 no logró seducir a ninguna escudería. Sin espacio en la F.1 compitió para Mercedes en DTM y luego en el Mundial de Resistencia y la European Le Mans Series.

Más reducida fue la estancia de Sergey Sirotkin en el Gran Circo. Un equipo caótico como Williams rompió el sueño del moscovita que debutó con 23 años y apenas permaneció durante una temporada en la F.1. El 10 puesto en Monza, su mejor ubicación de quien registró un 11 lugar en Azerbaiyán como mejor prueba de clasificación.

Sirotkin, el piloto que corrió con Williams en 2018.
Sirotkin, el piloto que corrió con Williams en 2018. Fuente: AFP

Un elevado nivel de presión al que son sometidos los pilotos, más allá de no llegar a un acuerdo para renegociar la butaca, apuró su salida. "Mi vida se dividió en un antes y un después, tras el paso por la F.1. Entiendo la decisión que se tomó y por el momento no quiero arriesgar si algún día volveré", señaló, quien contaba con el apoyo de Boris Rotenbeg, cofundador de SMP Bank, y que lo cobijó en el SMP Racing, estructura que compite en el Mundial de Resistencia.

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