Homenaje nacional: el último adiós a Niki Lauda de la Fórmula 1 y el pueblo austríaco

Fuente: AFP - Crédito: Joe Klamar
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29 de mayo de 2019  • 22:20

Cascos rojos, prendas relacionadas con el automovilismo, Lewis Hamilton, Alain Prost y miles de admiradores: Austria y la Fórmula 1 despidieron al triple campeón del mundo Niki Lauda, que murió el 20 de mayo, a los 70 años, en un homenaje nacional.

La catedral St. Stephen's, de Viena, no pudo recibir en su interior a los millares de personas que se agolparon alrededor del edificio religioso desde el inicio de la jornada para rendir tributo a Lauda, uno de los íconos del deporte mundial. Tras una mañana en la que parte del público pudo acceder al féretro, en el que se colocó su casco rojo y el buzo, una misa de homenaje recordó uno de los mejores pilotos y campeones que regaló la historia de la F1, el resucitado tras salvar de manera milagrosa su vida en 1976, en un terrible accidente en el circuito de Nürburgring.

El actual campeón del mundo Lewis Hamilton, por el que Lauda hizo las gestiones para que ocupara una de las butacas de Mercedes, donde el británico conquistó cuatro de sus cinco títulos, y su compañero de escuadra, el finlandés Valtteri Bottas; el expiloto de la escudería germana y campeón en 2016, Nico Rosberg; el director ejecutivo de las Flechas de Plata, el también austríaco Toto Wolff; expilotos como Alain Prost, Nelson Piquet, Gerhard Berger, David Coulthard, Jackie Stewart, Nigel Mansell, Mark Webber, Alex Wurz, George Russell y Arturo Merzario, uno de los que lo rescató de las llamas en el infierno alemán; Luca Cordero Di Montezemolo, expresidente de Ferrari, escudería con la que el cerebral y técnico Lauda obtuvo dos de sus tres coronas en la F.1, como también otros exdueños de equipos como Flavio Briatore o Eddie Jordan, y la cúpula dirigencial de la F.1, con el presidente Jean Todt, Chase Carey y Ross Brawn, se dieron cita para brindarle el último adiós.

Fuente: AFP - Crédito: Roland Schlager

Tras retirarse como piloto en la temporada 1985, donde con McLaren logró su última victoria en Holanda, y tras reconvertirse en hombre de negocios, Lauda, con su eterna gorra roja, quedó como una referencia en la Fórmula 1, respetado y escuchado, al extremo de ser presidente no ejecutivo de equipo Mercedes al momento de su fallecimiento. "Gracias a ti", lanzó el jefe del Estado austríaco Alexander Van der Bellen, rindiendo tributo a quien "nos enseñó a aprender de nuestros errores".

En la multitud de personas anónimas, bajo una fuerte lluvia, asomaron muchas gorras rojas y banderas de Ferrari, escudería con la que Lauda ganó sus dos primeros títulos en 1975 y 1977; en 1984 completaría la tríada bajo el techo de McLaren.

Durante la ceremonia sonaron algunas de las canciones favoritas de Lauda, como "Fast Car", de Tracy Chapman; "Imagine", de John Lennon y "Hero", de Family of the Year. Más tarde, en el último responso, Mathias y Lukas, los dos hijos mayores -productos de su primer matrimonio, ya que Lauda tuvo gemelos en 2009 con su segunda esposa Birgit Wetzinger-, fueron los encargados de depositar el casco rojo y la corona de laureles sobre el féretro.

Crédito: Georg Hochmuth

La ciudad de Viena propuso que el piloto fuera enterrado en el principal cementerio de la capital, donde reposan los restos de otros austriacos ilustres como Franz Schubert y Johann Strauss.

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