El duro momento de la jugadora de la WNBA que sufre la enfermedad de Lyme y es presionada para jugar en Disney

Elena Delle Donne, la MVP de la WNBA, muestra la cantidad de pastillas que toma (64 por día) por padecer la enfermedad de Lyme
Elena Delle Donne, la MVP de la WNBA, muestra la cantidad de pastillas que toma (64 por día) por padecer la enfermedad de Lyme Crédito: Elena Dell Donne
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16 de julio de 2020  • 07:56

Es imposible creer que puede darse una situación tan delicada. No es sencillo comprender cómo es que Elena Delle Donne, MVP de la WNBA (la liga femenina de básquetbol de los Estados Unidos), debe elegir entre su salud o su salario. La jugadora de básquetbol publicó una carta en The Player Tribune en la que contó que padece la enfermedad de Lyme (es una infección bacteriana que se disemina a través de la picadura de uno de varios tipos de garrapatas) y que la organización la presiona para que juegue en la "burbuja" en Disney. "Ahora me quedan dos opciones: puedo arriesgar mi vida... o perder mi sueldo", contó Donne.

La jugadora de Mystics, campeona la temporada última, contó lo que sufre por padecer la enfermedad de Lyme: "Tomo 64 pastillas al día, y siento que me está matando lentamente. O si no me está matando, directamente, entonces al menos sé una cosa con certeza: es realmente malo para mí. Es un ciclo interminable, agotador y miserable. Pero lo hago de todos modos. Tomar 64 píldoras al día es la única manera de mantener mi condición bajo cualquier tipo de control. Es la única manera de mantenerme lo suficientemente saludable como para jugar el juego que amo".

Elena Delle Donne, la MVP de la WNBA, es presionada por la organización para jugar a pesar de sufrir la enfermedad de Lyme y se una paciente de riesgo
Elena Delle Donne, la MVP de la WNBA, es presionada por la organización para jugar a pesar de sufrir la enfermedad de Lyme y se una paciente de riesgo Crédito: @WNBA

El relato en The Player Tribune es extenso y contundente. Comienza con un detalle tremendo: "Sesenta y cuatro píldoras: eso es 25 antes del desayuno, otras 20 después del desayuno, otras 10 antes de la cena y otras 9 antes de acostarme". La jugadora ahora toma real dimensión de la enfermedad que la atormenta y explica que hasta se siente un poco responsable por no haber usado su imagen pública para ayudar a que se conozca más sofre esta afección: "Lamento no haber hecho más en el pasado para hablar sobre la enfermedad de Lyme. Es algo aterrador vivir con él, sin embargo, no mucha gente sabe mucho al respecto, y asumo mi parte de responsabilidad por eso. Podría haber estado usando mi plataforma para ayudar a crear conciencia y para mejorar la comprensión. Podría haber estado ayudando mucho más".

Frente al avance del coronavirus Donne tomó más recaudos que nunca. Pero se dio una situación controvertida, ya que la WNBA la presiona para que participe en la competencia que se montó en Disney. Ella pensó que no tendría problemas para estar exenta, sin embargo...: "Vivo con un sistema inmune de alto riesgo. Cuando la liga comenzó a revisar los casos de los jugadores para ver a quién se le debería otorgar una exención de salud de la burbuja (podés no jugar sin renunciar a tu salario), ni siquiera pensé que fuera una pregunta si estaría exento o no. ¡He jugado toda mi carrera con un sistema inmunológico de alto riesgo!".

Y continuó relatando cómo se apegó a todos los protocolos: "El médico que trata mi enfermedad de Lyme escribió un informe completo, detallando mi historial médico y confirmando mi estado de alto riesgo. Unos días más tarde, el panel de médicos de la liga, sin siquiera hablar conmigo ni con ninguno de mis médicos, me informó que estaban negando mi solicitud de una exención de salud. Ahora me quedan dos opciones: puedo arriesgar mi vida... o perder mi sueldo. ¿Honestamente? Eso duele".

El cierre de la carta que escribió Donne, a la que tituló "Una carta abierta sobre mi salud", muestra el dolor que siente por un momento incómodo, ya que no esperaba que desde la organización la presionen para jugar: "Lo que me queda es cuánto duele esto. La W ha sido ha sido mi único gran sueño en la vida desde que tengo memoria, y que he dado mi sangre, sudor y lágrimas durante ocho temporadas, y ahora me dice que estoy equivocada, que soy tonta por creerle a mi médico. Que estoy fingiendo una discapacidad. Que estoy tratando de no hacer mi trabajo y aún cobrar un sueldo. Y no puedo apelar. El año pasado jugué las finales con tres hernias de disco. Tomo 64 pastillas al día, no soy la jugadora que intenta evitar jugar al básquetbol".

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