El retiro de Dirk Nowitzki: el alemán al que querían en el handball y se convirtió en leyenda de la NBA

Dirk Nowitzki junto con Mark Cuban, el dueño de los Mavericks, la noche en la que anunció su retiro
Dirk Nowitzki junto con Mark Cuban, el dueño de los Mavericks, la noche en la que anunció su retiro Crédito: DPA
Diego Morini
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10 de abril de 2019  • 09:42

Cuando su papá Joerg confesaba en la intimidad en qué deporte le encantaría ver a su hijo destacarse, siempre pensaba en el handball. Quería que el pequeño Dirk fuese un buen lateral izquierdo. No había demasiado espacio para otra actividad. El niño que andaba por las calles de Würzburg, en Alemania, no sabía cómo decirle a su padre que había probado jugar a otro deporte y se había enamorado de él.

El problema es que Joerg consideraba que esa disciplina, el básquetbol, era una cuestión de mujeres. Sucedía que su esposa Helga y su hija Silke eran las que andaban picando un pelota y lanzado al aro. Pero Dirk dio el paso aún sabiendo que tomar otro camino le suponía una pelea con su papá. A los 40 años, aquel pequeño alemán que no iba a jugar al básquet porque era una inquietud femenina, anunció su retiro de la NBA después de 21 temporadas en Dallas Mavericks y es dueño de un reconocimiento muy especial: es considerado el mejor extranjero en la historia de la competencia estadounidese.

Comenzó tarde a jugar al básquetbol: el salto lo dio a los 13 años. El alemán que llegó a la NBA en 1988 y después de jugar en la segunda división germana, se transformó en un estandarte para los Mavericks y fue el abanderado de la conquista en 2001 del único anillo que tiene Dallas. Nadie creía que él podía resultar el basquetbolista que iba a convertir 35.203 puntos en la liga más poderosa del planeta. Donnie Nelson, hombre determinante en la franquicia y que en la llegada de Nowitzki era asistente de Dallas, confesó: "Mi preocupación era que fuese demasiado buena persona para ser un 'killer'".

Un puntal en la vida de Nowitzki es Holger Geshwindner, que había sido el capitán de la selección alemana de básquetbol que participó en los Juegos Olímpicos de Múnich en 1972. La primera vez que vio a Dirk moverse en el campo se acercó hasta la casa de sus padres y les pidió permiso para ser su entrenador personal y se convirtió en su maestro. A los 19 años fue elegido en el puesto 9 del Draft de 1998 por los Milwaukee Bucks, que habían acordado intercambiar el 'pick' con los Mavericks, que habían seleccionado a Robert 'Tractor' Traylor. Ese trueque le permitió a Dallas quedarse con un jugador que fue 14 veces All Star.

A los 40 años y después de 1666 partidos, anoche dijo adiós. Fue ante un escenario ideal: en su casa: el estadio American Airlines. Tomó el micrófono y dejó su mensaje: "Muchachos, pasamos por una tremenda aventura, con un montón de buenas y malas, pero ustedes siempre estuvieron conmigo y me apoyaron. Hace 21 años dejé Alemania y Dallas se convirtió en mi hogar. Acá está mi esposa, acá nació mi hijo. Ya soy texano. Hay mucha gente que quiero agradecer por estos 21 años, el equipo, la organización, al entrenador y a los fans. Ha sido un maravilloso viaje", dijo Nowitzki, que no pudo contener la emoción, mientras lo observaban figuras como Larry Bird, Charles Barkley, Detlef Schrempf, Shawn Kemp y Scottie Pippen, ídolos de la infancia de Dirk.

Como no podía ser de otra manera se despidió con una función en la que anotó una vez más su apellido en la historia de la NBA. El alemán marcó 30 puntos para Dallas ante Phoenix Suns y de esta manera se transformó en el jugador más veterano en llegar a ese registro superando el hombre que tenía la mejor marca en ese rubro un tal Michael Jordan jugando para Washington Wizards. Y como si fuese poco, en marzo último, el alemán dio un nuevo golpe al superar a Wilt Chamberlain y recuperar el sexto lugar en la lista de máximos anotadores en la historia de la NBA.

Dirk se despidió de la gente, pero su legado con la camiseta 41 de Dallas trasciende la de un un jugador que dejó una marca en los Mavericks. Se trata de un hombre al que todos aman en Texas, tanto que en su último partido, los empleados de la franquicia lo recibieron con aplausos y el alemán saludó a uno por uno hasta entrar al vestuario. "No tienes idea de lo que representas para nosotros, para la gente, para mi familia. Tienen trabajo de por vida aquí, no importa lo que quieras hacer", le dijo en el medio del estadio Mark Cuban, el dueño de los Mavericks.

Esta noche en el AT&T Center en la casa de San Antonio Spurs será la última función de Dirk Nowitzki, el muchacho que podía haber sido lateral izquierdo en el handball y se convirtió en leyenda en la NBA.

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