Eso también es educación

Christian Leblebidjian
Hernández celebra una anotiación durante el histórico triunfo de la Argentina en el Mundial de China.
Hernández celebra una anotiación durante el histórico triunfo de la Argentina en el Mundial de China. Fuente: Reuters
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13 de septiembre de 2019  • 17:35

Sergio Hernández, al que no le gustan las frases estridentes, se había animado a tocar un extremo luego del triunfo de la selección de básquetbol ante Francia en el Mundial de China 2019 cuando soltó, emocionado, que esta selección era el mejor equipo que había dirigido en su vida. Pero fue más allá cuando se le preguntó si era consciente de lo que este equipo estaba generando en la Argentina, a miles de kilómetros de distancia. Y el entrenador respondió: "Me puedo imaginar, me alegra poder aportar un poquito de felicidad, bienvenido sea. Recibí mensajes de que en las escuelas también iban a ver el partido y me parece bien porque eso también es educación".

Eso también es educación. Hernández logró poner en cuatro palabras una definición sobre el legado que este plantel de colores argentinos está dejando. ¿Y de qué manera colaboran con la educación el Oveja Hernández y su equipo? Desde varios lugares, pero empezando por el respeto. El respeto hacia el conductor (cómo escuchan los jugadores al conductor) en cada charla previa y en cada intervalo que toma la transmisión de la TV, lo claro que está el plan de juego y cómo se ajustan rápidamente a las variables a medida que surgen los imprevistos (el deporte tiene imponderables), cómo el plantel pretende que participen todos pero, al mismo tiempo, entienden que el entrenador arma el equipo que (piensa, evalúa) más lo va a acercar al triunfo.

Este es el mejor equipo que dirigí en mi vida
Sergio Hernández

Es la primera vez en la selección que Hernández modeló a un equipo completo. Antes, había trabajado con una Generación Dorada que ya tenía su línea de juego definida. Pero hasta el último integrante de la GD sabe que debe subordinarse a las órdenes del DT. Un ejemplo ocurrió en el partido con Nigeria, cuando Luis Scola pretendía cambiar una jugada elegida por el técnico. Hernández, lo convenció de seguir su decisión y la acción terminó con un triple de... Scola.

La jugada preparada para un triple de Scola en el partido ante Nigeria

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Se toma con naturalidad que todos pueden entrar y salir, más allá de que hay referentes que se ganan su espacio (y factor desequilibrante) por peso específico. Se toma con naturalidad que el equipo sepa defender bien o juegue a la defensiva sin necesidad de que eso sea sinónimo de desprecio, tampoco nadie cuestiona que convierta de contraataque o que convierta por esa vía mucho más del promedio normal.

El primer concepto que Hernández, emocionado, entregó pos triunfo y pasaje a la final del Mundial, fue muy ligado a la disciplina grupal: "No tenemos un segundo de distracción, seguimos el plan establecido a rajatabla y sin subestimar a nadie. Es un equipo que gana porque juega bien. No se trata solo de jugar con huevos porque con huevos solo te vas en primera ronda. Hay un plan y ese plan de juego se respeta más allá de los resultados. Acá hay talento y somos insoportables como equipo".

Este equipo no disfruta porque gana, sino que gana porque disfruta
Sergio Hernández

El Oveja Hernández habla del juego y explica los porqués de tales o cuales decisiones. Lo hace puertas para adentro del vestuario (y así se gana el respeto de sus dirigidos) y también para afuera, para que hasta el que menos entiende de básquetbol lo entienda. No tiene miedo a esconder conceptos por temor a que un adversario saque ventaja de eso, se atreve a compartirlos. Lo hace en el Mundial, pero también lo hizo a mediados de 2018, cuando condujo una serie de entrevistas bajo el rótulo de "Entrenadores", un muy buen programa de DeporTV en donde el propio Hernández charló con colegas de básquetbol y otros deportes con el fin de compartir y potenciar el intercambio y el conocimiento. Eso también es educación.

Por eso cuando se sentó con Julio Lamas, con quienes tuvieron la grandeza de compartir un cuerpo técnico siendo uno segundo del otro, recordaron las enseñanzas de León Najnudel, el padre de la Liga Nacional de básquetbol, con quien Lamas trabajó cuando tenía 22 años: "A los DT les diría: tenés que pegarte a un gran maestro, eso te levanta el techo y te apura la velocidad de mirar por los ojos de él durante algún tiempo", aconsejó Lamas, mientras que Hernández aportó una anécdota increíble en tiempos en donde hoy las prácticas se cierran como si fueran secretos de estado. "En la década del 90, León te traía los videos, los VHS, de los últimos dos partidos de su equipo. Y vos le decías: ¿qué es esto León? Para que veas como jugamos, te contestaba. El te daba una herramienta para que intentes ganarle. ¿Por qué? Así todos nos terminaríamos potenciando. Porque si podíamos ganarle, eso lo iba a obligar a ser mejor incluso a él".

El saludo entre Hernández y Scola después de otro triunfo histórico de la Argentina en el Mundial de China.
El saludo entre Hernández y Scola después de otro triunfo histórico de la Argentina en el Mundial de China. Fuente: Reuters

Se permitía hablar del juego y de las recetas de conducción y de liderazgo en la TV. También lo hizo después del triunfo ante Francia: "Es el mejor equipo que dirigí en mi vida. Jugamos una defensa increíble, cerramos la cancha agresivamente, hacemos muchos puntos corriendo. No es fácil. Todo el mundo habla del contraataque, pero los equipos hacen 5/6 puntos de contraataque. Nosotros hacemos como 20 puntos de contraataque. Nos sentimos realmente identificados con el equipo. No siempre pasa esto. No sé si jugamos un básquet total, pero intentamos".

"Este equipo no disfruta porque gana, sino que gana porque disfruta", agregó Hernández. Cada vez que estaba por comenzar un capítulo del programa (con la idea y dirección de Damián Cukierkorn y Mana García), se escuchaba la voz de Hernández: "Trazar un plan, pensar las formas, establecer una identidad, reconocer el talento, darle libertad, potenciarlo; saber atacar, saber defender; asumir riesgos, pensar el partido una y mil veces, conocer el juego y vivir para él, lograr que un grupo se transforme en un equipo, exigir, motivar, inspirar, ser líder, ser maestro, ser entrenador". Ser maestro, era uno de los mensajes. De eso se trató el programa. De eso también se trató su rol como entrenador del mejor equipo que dirigió, el que gana porque disfruta y el que, a la distancia, deja enseñanzas hasta a los chicos que están en las escuelas.

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