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Y un día, en un verano positivo pero más bien tranquilo para el básquetbol argentino, explotó la bomba. Un estallido lindo, de onda expansiva benéfica... salvo para los rivales: Fabricio Oberto vuelve a la Liga Nacional. Cerca de cumplir 38 años (el 21 de marzo), el mejor pivote de la historia nacional superó inconvenientes personales que le impedían practicar el deporte en el que brilló durante gran parte de su carrera y acordó regresar a Atenas, el único club cuya camiseta vistió en el país.
No era la fragilidad de su corazón lo que le impedía estar en las canchas, sino una situación familiar que el cordobés reserva en su privacidad. Aquel músculo, esa bomba de sangre destinada a proveer a sus 2,07 metros de estatura, lo había disuadido a fines de 2010 de seguir en la mejor liga del planeta, la NBA. Luego, cuando Fabricio tuvo certezas por parte de los médicos, se preparó para ser parte del preolímpico de Mar del Plata que en agosto de 2011 clasificó a la Argentina para Londres 2012. Y más tarde no fue parte de los Juegos sólo por aquel inconveniente.
Ahora está de regreso. Viene a engalanar a Atenas en particular y a la Liga en general. Tras unas negociaciones que el vicepresidente del club, Felipe Lábaque, sostuvo en secreto con él, el hombre de Las Varillas acordó incorporarse al plantel hasta que concluya la actual temporada. Anoche mismo, luego de una conferencia de prensa en el estadio Carlos Cerutti, partió rumbo a sus vacaciones, de alrededor de diez días. Tras ellas, a mediados de mes se pondrá a las órdenes de Alejandro Lotterio, el entrenador griego , y a fines de enero o principios de febrero cumplirá con su retorno a la Liga, luego de casi 15 años.
"No tenía pensado ser parte de Atenas de nuevo. Estoy ante el desafío más grande de mi carrera. Quiero ser campeón. Si no, no volvería a jugar", se presentó, ambicioso, quien conquistó 17 títulos a lo largo de sus casi 20 años de trayectoria. "Pido a la gente y a la prensa que me tengan paciencia en mis primeros partidos", agregó, en la conferencia de prensa que ofreció en el Cerutti, consciente de que el tiempo de inactividad fue demasiado extenso, por más que ha seguido preparándose físicamente por su cuenta.
Las repercusiones de la sorpresiva novedad fueron inmediatas y favorables, claro. Y una de ellas, curiosa y divertida. Oberto siempre usó el 7 en Atenas (también en el seleccionado y en los Spurs), y se le preguntó qué pasaría con ese número, hoy en poder de Bruno Lábaque, referente del club cordobés. En medio de la rueda de prensa, el base lo llamó por teléfono y se la cedió: "Es tuya, Fabricio", le dijo, y Oberto lo comentó ante los periodistas.
Otro que habló pronto fue Julio César Lamas, DT de la selección. "Me pone muy feliz el regreso de Fabricio, por él como persona y también por el seleccionado, Atenas y la Liga Nacional. No merecía terminar no jugando. Es bueno que recién juegue en febrero; quiere decir que no va a apurarse. Después se verá cómo le responderá el cuerpo ante la exigencia. Y esto me pone muy feliz por el seleccionado, claro. Si Fabricio juega lo que queda de la Liga, es un hombre como para el seleccionado. Sería muy feliz si puede estar en Caracas", le dijo a Basquetplus.com, el conductor del plantel que entre el 30 de agosto y el 11 de septiembre afrontará en Venezuela el Premundial para España 2014.
Por ahora, para el ex interno de Olympiakos (Grecia), Tau Cerámica y Pamesa Valencia (España) y San Antonio Spurs (campeón en 2007), Washington Wizards y Portland Trail Blazers (NBA), es tiempo de pensar en Atenas, un equipo que está en la medianía de la tabla de posiciones, lejos de lo que demanda su historia de club más ganador del país. Pero la vuelta de Oberto no podía ser sino allí. Y un notición para el básquetbol albiceleste, por cierto.ß

