Boca-Internacional, un cruce picante en la Copa Libertadores: lejos de las preferencias, al equipo de Russo le tocó una filial argentina... con color de River

Boca enfrentará a Internacional de Porto Alegre
Boca enfrentará a Internacional de Porto Alegre Fuente: AP
Franco Tossi
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23 de octubre de 2020  • 16:03

Boca ya conoce el rival con el cual disputará los octavos de final de la Copa Libertadores y comenzará el camino decisivo en busca de alzar el tan anhelado séptimo trofeo continental de su historia, que se niega desde hace más de trece años. Será Internacional, de Porto Alegre, el equipo que se situaba entre los que terminaron segundos en su grupo, pero que casi nadie quería cruzar en el azar de los bolilleros.

Boca tampoco. Aunque el equipo de Miguel Ángel Russo de a poco se acomoda a la reanudación de la actividad luego de un parate oficial de más de un semestre por la pandemia y se mantenga invicto desde que el último entrenador campeón de América asumió en enero (diez triunfos y cuatro igualdades), es consciente de la dificultad con la que se topará a mediados de noviembre, cuando transcurra la doble fecha de Eliminatorias sudamericanas rumbo al Mundial de Qatar (se jugarán el 12 y el 17).

Claro que se trata de un duelo parejo por la actualidad de ambos. Así como en la institución xeneize empiezan a sentir la preocupación de la dificultad también, en Porto Alegre se habrán tomado la cabeza por enfrentar a este Boca que, aunque ya lejana, sigue con el impulso de haberle ganado a River la Superliga en marzo. No obstante, ante la consulta de LA NACION, en la directiva boquense dan la sentencia: "Es más complicado para nosotros". ¿Por qué? Por lo que se habló, incluso, en la previa a reanudar la Libertadores en septiembre: Inter, como otros clubes brasileños, vienen entrenándose desde mayo y compitiendo desde junio, tanto en el Campeonato Gaúcho como en el Brasileirao.

Boca finalizó primero en el Grupo H, mientras que Inter quedó segundo en el Grupo E
Boca finalizó primero en el Grupo H, mientras que Inter quedó segundo en el Grupo E Fuente: AP

Sin embargo, desde el cuerpo técnico de Russo tienen otra mirada sobre el rival que tocó. Lo dicho antes, piensan que Inter debe tener las mismas preocupaciones que hoy tiene Boca. "Aunque muchos piensen lo contrario, nos genera conformidad el sorteo. Es un equipo difícil, obvio, pero también pensamos en lo que es la logística. Porto Alegre no queda tan lejos y es fácil para llegar", advierten desde las cercanías al entrenador, teniendo en cuenta también el factor cansancio.

La filial argentina de Porto Alegre

¿Cómo viene y qué tiene a disposición el rival de octavos? Así como en la zona de grupos se instaló un pequeño pero siempre presente morbo por tener como rival al Libertad de Ramón Díaz, ahora -probablemente- reaparezca en forma de Eduardo Coudet, el entrenador del conjunto colorado, muy identificado con River al igual que el capitán, Andrés D'Alessandro. En los últimos meses llegó a la final del torneo Gaúcho, que perdió a manos de Gremio, su eterno rival. Sin embargo, con respecto a lo más actual, hay que decir que el equipo de Chacho está puntero del Brasileirao -junto a Flamengo- con 34 puntos, pero con mayor diferencia de goles a favor. Aunque en el grupo E de la Libertadores no pasó tan cómodo.

Integró una zona muy igualada. Casualmente, Gremio, su mayor rival en Brasil, es el que terminó en la cima con 11 puntos. También estuvieron Universidad Católica y América de Cali: los de Coudet cosecharon dos triunfos, dos igualdades y dos caídas y terminaron sólo una unidad por encima de los chilenos. De hecho, arrastra un largo trayecto. Porque se instaló en la zona de grupos después de dejar en el camino dos fases de repechaje en las que eliminó a Universidad de Chile y Deportes Tolima, que no le pudieron hacer goles en la ida ni en la vuelta.

Andrés D´Alessandro, autor del gol ante Universidad Católica de Chile
Andrés D´Alessandro, autor del gol ante Universidad Católica de Chile Fuente: AP

Una vez obtuvo el cupo para el grupo, goleó 3-0 como local a Católica e igualó sin goles ante Gremio como visitante, en el recordado partido de la golpiza que dejó ocho expulsados sobre los diez minutos finales. Llegó el parate por la pandemia y, una vez que se retomó la Copa en septiembre, venció en el estadio Beira Río a los de Cali en un partidazo que terminó 4-3 y que fue fundamental para que los de Coudet terminaran pasando de instancia. Porque, luego, perdió el clásico como local (1-0), empató en Colombia (0-0) y anoche perdió con los chilenos (2-1), tras ir ganando.

En Inter juegan los argentinos Víctor Cuesta, Damián Musto, Leandro Fernández y Renzo Saravia, aunque este último sufrió la rotura de ligamentos hace unas semanas. El símbolo es nada menos que D'Alessandro y su goleador es el peruano Paolo Guerrero, jugador que Boca buscó en el último tiempo de manera insistente. Sin embargo, los hinchas xeneizes pueden tranquilizarse, porque sufrió una lesión ligamentaria en agosto que, por ahora, lo aleja de las canchas.

Asimismo, aunque tampoco quieren adelantarse, en Boca les cuesta no levantar la mirada y seguir espiando, aunque de reojo, el resto del cuadro que tienen hasta la llegada a una hipotética semifinal. Y es que, en caso de pasar a los de Porto Alegre, ya saben que la siguiente parada también será compleja: será Racing, un rival conocido, o Flamengo, el último campeón continental. Además, pensando en que Boca pueda llegar a semifinales, lo estarán esperando Gremio, Liga de Quito, Santos o Guaraní, aunque se especula con que lo más probable es que de ese cuarteto termine saliendo vivo otro brasileño más.

Entonces, a la vez, en Boca empiezan a creer que, más que nunca, para salir campeón hay que ganarle al que sea. Que cada rival, empezando por Inter, puede hacer más gigante a un equipo que sigue fuerte y que, con algunos retoques y correcciones, se potenciará aún más. "Boca no teme luchar", le resume un alma optimista a este diario, haciéndose eco del himno xeneize. "Si te ponés a pensar, Flamengo, que es el mejor, perdió por cinco goles contra Independiente del Valle. No hay un cuco. Puede pasar cualquier cosa en esta Copa", advierte otro dirigente, que no se envalentona ni pone el freno del pesimismo.

A Boca le tocó un adversario lejos de las preferencias que había sobre los débiles Delfín, Libertad o, incluso, Athlético Paranaense, al que los jugadores de Russo conocen por cruzarlo en la edición pasada. Sin embargo, es la Copa Libertadores. Y piensan que hay que ganarle a cualquiera.

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