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Por Juan Manuel Trenado
Colaboro Mariano Cattaneo
César Cielo Filho se formó en la natación teniendo a José Meolans como uno de sus referentes. Decir esto ahora, cuando un brasileño acaba de ganar la prueba más popular de este deporte (los 100m libre) y con un récord mundial (46s91/100), bien puede tomarse como uno de los tantos lamentos del deporte argentino. Puede ser... si nos quedamos sólo en el lamento.
Porque no es una fábula, es una historia real. Cielo estuvo cerca de los argentinos, aunque hoy lo veamos como algo inaccesible por estas imágenes del Mundial de Roma. "Lo mismo decían los brasileños de José. Cuando ganó los 50m libre en el Mundial de 2002, con récord de campeonato, nosotros íbamos a competir allá y lo ponían como ejemplo; para mostrar que ellos también podían volver a los podios", cuenta Orlando Moccagatta, uno de los entrenadores más prestigiosos del país.
Cielo les ganó a dos explosivos franceses que son de lo mejor de la velocidad en la natación mundial: Alain Bernard (47s12/100) y Frederic Bousquet (47s25/100).
Este brasileño, de 22 años, fue compañero de Meolans en el club Esporte Pinheiros, de San Pablo. Con él compartió algunos entrenamientos y hasta varias postas. En 2004, cuando el cordobés ya contaba con el prestigio de un campeón mundial, Cielo tenía 17 años. Y uno de los líderes del equipo en la fuerte competencia interna que tienen los brasileños era un argentino. Meolans cuenta cómo fue su relación con él: "Vi todo su período de crecimiento, de desarrollo. Desde que él era chico ya se veía que tenía buenas condiciones. Los propios entrenadores que entrenaban con él decían: «En tres o cuatro años vas a ver lo que va a ser» . Compartí muchos torneos con César, incluso competí con él en el mismo equipo de relevos. Era bastante más chico...".
Tanto Moccagatta como Meolans coinciden cuando definen su personalidad: "Siempre fue introvertido, con un perfil muy bajo, humilde, un poco tímido". Aunque la imagen desafiante de Cielo golpeando el agua apenas logró el récord mundial muestre otro tipo de sentimientos.
"Los primeros 50 metros fueron la clave de la prueba, y en los últimos 50 pude ver dónde estaba Bernard -contó el campeón-. Al final de la carrera estaba cansado y no sentía las piernas, pero me alcanzó." Tan cierto es lo que dice de sus piernas este brasileño, nacido en Santa Barbara d´Oeste, en el estado de San Pablo, que salió de la piscina renqueando por el dolor.
Una de las cosas que más obsesionan a los argentinos que gustan del deporte es ver que la elite está tan lejos de nosotros. Moccagatta lo explica así: "Lo primero es estructura. El deporte brasileño, no sólo la natación, está preparado para que un talento se pueda manifestar y llegue al nivel que tiene. El segundo punto es el dinero. Ellos invierten más de 6 millones de dólares por año en natación; nosotros no llegamos a 400.000. Y por último está la capacidad de gestión. Vos podés tener el dinero, pero si no lo usás creando las condiciones óptimas de entrenamientos y competencia, tampoco conseguís nada".
En Pekín 2008, César Cielo había ganado la medalla de oro en los 50m y la de bronce en los 100m. Ahora tiene un récord mundial. Se entrena con el australiano Brett Hawke, en Alabama, EE.UU., y su nombre podría quedar inscripto como el más rápido de la historia por mucho tiempo, ya que desde el año próximo la FINA prohibirá los trajes de poliuretano (él usa el de Arena). Polémica aparte, el récord lo consiguió este brasileño, que tiene talento, que sabe del sacrificio del trabajo y que tuvo una estructura que lo llevó a un lugar que parece inalcanzable. Aunque supo estar bien cerca de los nuestros.


