Coronavirus. El golfista español estrella que ruega que los jóvenes se cuiden

Jon Rahm con su mujer y un entretenimiento para pasar el tiempo durante el coronavirus
Jon Rahm con su mujer y un entretenimiento para pasar el tiempo durante el coronavirus
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28 de marzo de 2020  • 09:42

Desde el principio de la crisis del coronavirus, Jon Rahm pecó por exceso de precaución y el tiempo le está dando la razón. El golfista español de 25 años, residente en Arizona, Estados Unidos, vive el confinamiento con preocupación por la situación de sus familiares y amigos en España, y lo que se avecina en Estados Unidos y el resto del mundo.

Mientras aprovecha la vida doméstica para ejercitar el cuerpo y la mente, el ganador de tres torneos del PGA Tour y Nº 2 del ranking mundial comparte sus reflexiones sobre las lecciones de vida que le enseñó el golf, empezando por un mensaje para los jóvenes en estos tiempos revueltos.

Las reflexiones de Rahm

"No es el momento de ser egoístas. Es muy fácil pensar que uno es joven y que no le va a pasar nada si se contagia. Hay que pensar en la sociedad, en todos, en los que tenemos al lado. Puedes no tener síntomas y transmitir el virus. Y no sabes hasta dónde puede llegar y a quién le puede afectar.

Le ruego de corazón a la gente de mi generación que se piensen dos veces lo que hacen. Aunque se sabe que los más jóvenes tienen menos riesgo de contagio, los más afectados son nuestros ancianos. Por favor, quedaros en casa, respetar el distanciamiento y lavaros las manos con frecuencia. Es un mínimo sacrificio.

En estos momentos, pienso mi familia en España y mi abuela de 85 años. He estado frecuentemente en contacto con ellos y, a pesar de la cuarentena, están todos de buen ánimo. También quiero dar las gracias a todos los trabajadores de la salud: enfermeras, doctores y todos los que están intentando ayudar a las personas que lo necesitan. Es increíble lo que están haciendo y no hay palabras para agradecérselo.

Lo dice alguien que llegó joven al mundo del golf profesional y tuvo que aprender rápido de sus errores. Ha habido momentos que no fueron mis mejores momentos, momentos bajos en los que tuve que dar varios pasos atrás y rectificar. He ido aprendiendo y poco a poco he ido escalando hasta llegar donde estoy ahora.

Hay altibajos siempre. Yo empecé desde muy pequeño con el objetivo de ser número uno del mundo y estar entre los mejores. Hay momentos en los que no te cabe ninguna duda y hay momentos en los que te parece que no vas a llegar ni de cerca. Es lo que hay. Hay que seguir luchando y mantener la confianza en ti mismo.

Poco a poco te vas acostumbrando a la magnitud de que cada cosa que hacemos puede tener un gran efecto bueno o malo. Te toca vivir en esa vida y llegar al punto de aprender que tienes una gran plataforma para ayudar a la gente de esa manera. Y también saber que hay muchos niños que te consideran su jugador favorito y que puedes transmitirles buenos valores.

Para empezar, ganes o pierdas, siempre con humildad. Nunca me vas a ver terminar enojado por perder un torneo. El ganador ha jugado mejor que tú y se lo merece, eso es lo primero. En el golf también hay mucha integridad, al final, cada vez que haces algo mal en el golf, las sanciones te las aplicas tu mismo.

También aprendes que, como en cualquier cosa que se hace en la vida, hay un proceso largo en el que hay que trabajar mucho. Hay que mantenerse en esa línea para intentar mejorar como persona y en lo que quieras hacer. No es una ascensión consistente. Hay momentos buenos, momentos malos, momentos muy malos y momentos muy buenos. Con la experiencia y el trabajo, los buenos serán más buenos, y los malos serán menos malos.

Hace un año en estas fechas, tuve uno de esos momentos menos malos cuando terminé empatado noveno en mi tercer Masters. He estado dos domingos más o menos cerca del liderato, pero sin estar cerca del todo. Ojalá esta vez juegue bien tres días y el domingo tenga más opciones de ganar el torneo, y de servir una buena chuleta en la cena de campeones, como hicieron Seve Ballesteros y José María Olázabal.

También hubo un momento más bueno en abril del año pasado, después de ganar el Zurich Classic de Nueva Orleans con Ryan Palmer. Ryan y yo nos llevamos muy bien y hay buena química. Jugamos al golf parecido, nos gusta pegar mayormente al fade y fue una semana en la que los dos jugamos muy bien.

Un año después, con la suspensión del Zurich Classic y la postergación del Masters y otros torneos, lo más importante es asumir nuestra responsabilidad individual y hacer lo imposible para no propagar el virus. Y si hay que quedarse en casa, nos quedamos en casa.

Kelley y yo nos hemos mantenido ocupados en casa intentando mantener la forma física y mental, haciendo ejercicios y montando rompecabezas. Estamos deseando ver a todos de nuevo muy pronto cuando se reanude la competición en el PGA Tour. Mientras tanto, a cuidarse mucho y mantenerse a salvo y en casa".

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