Djokovic llegó recargado a París y con ayuda de Steffi Graf

Agassi, el nuevo "ángel de la guarda" de Djokovic
Agassi, el nuevo "ángel de la guarda" de Djokovic Fuente: AFP
La ex N°1 convenció a su esposo de colaborar con el serbio, que provocó los grandes impactos mediáticos en la antesala de Roland Garros, sacándole protagonismo a Nadal
Claudio Cerviño
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26 de mayo de 2017  • 15:37

PARIS.- Llegar hoy a Roland Garros , incluso en un día preliminar al torneo, con reducida afluencia de público para lo que será usual a partir de este domingo, implica una carrera de obstáculos en materia de seguridad en la que sufriría hasta el legendario vallista Edwin Moses. Cacheos varios, sensores, inspecciones adicionales, más sensores, apertura y cierre de bolsos y mochilas reiteradas. Todo con amabilidad, pero riguroso. El reciente atentado en Manchester, sumados a los no tan lejanos episodios similares en esta ciudad, extreman los recaudos. Si hasta una valija olvidada en el aeropuerto Charles de Gaulle motivó al mediodía el cierre momentáneo de las salidas de la terminal 2 E.

Calor que se hace sentir y que amenaza extenderse un par de jornadas antes de la lluvia. Ruido de tenis en el siempre remodelado escenario del segundo Grand Slam de la temporada, que acapara la mayoría de las miradas en el cuadro masculino por el choque generacional de los que pasaron los 30 ( Nadal , Djokovic , Murray , Wawrinka ) con los jóvenes ( Zverev , de 20, y Thiem , de 23) que vienen rompiendo barreras y pidiendo pista. No tendrá, el Abierto francés, a ese hijo dilecto que su excelsa escuela no pudo parir pero que lleva en el corazón: Roger Federer . Casi que le perdonan que, a los 35 años, en un 2017 movilizador por lo que significó su regreso tras la operación de rodilla, haya elegido Wimbledon como gran objetivo, dejando el polvo de ladrillo para los otros animadores del circuito, más deseosos de batallas de larga duración. Sí estará, claro, Rafael Nadal. Cuando muchos imaginaban que su hegemonía se había clausurado en las 9 consagraciones luego de la doble interrupción de su camino a la final en 2015 y 2016, llega nuevamente como candidato. Tras los 10 en Montecarlo y Barcelona, le apunta ahora al 10° más trascendente. Nadie ganó tanto como él en singles masculino, pero no sólo en París, sino en cualesquiera de los Grand Slams.

Su relación con el publico francés siempre fue más de reconocimiento que de afecto. En rigor, hubo un tiempo en que los aficionados locales estaban cercanos al hartazgo por sus conquistas, sobre todo cuando dejaba sin gloria a Federer. Sin embargo, hoy existe una atracción mayor. Por lo que viene siendo su año, el repunte de nivel y la dimensión que cobra su tenis en Roland Garros. Aún así, y sin soslayar que sus prácticas cuando son en courts secundarios son seguidas con clima de partido, los flashes se los lleva su eventual rival en semifinales: Djokovic.

Pocos imaginan al serbio, un año después de haberse despojado del estigma parisino, revalidando ese título al estar Nadal en plenitud. Casi por una ley física. Sin embargo, el doble impacto de esta semana surtió efecto. ¿Qué mejor sorpresa para el francés que verlo a Djokovic por las calles, subtes y marquesinas desbordando elegancia con los modelos de Lacoste? Una estampa distintiva que se potencia cuando, dentro de las canchas de entrenamiento, aparece observado de cerca por una leyenda como Andre Agassi . Otro grande al que le costó ganar en París cuando todos suponían que sería el primero de los Slam que obtendría. "Hemos conectado rápidamente. Ya son dos prácticas y muchas horas de charla. La verdad, es como si hubiésemos estado juntos desde hace muchos años", elogió Djokovic el flamante vínculo de asesoramiento. No hace mucho fue Boris Becker . Hoy Agassi. Campeones que susurran pocos tips, aunque jerarquizados.

Mantiene el cuidado de su rapado total Agassi. No así la línea: la buena vida le puso unos kilos encima. Que no han variado su particular forma de caminar, de pasos cortos y acelerados. A los 47, con dos hijos y una relación de pareja con Steffi Graf que ya lleva 16 años, Agassi volvió con todo a escena. Y no pudo evitar la humorada cuando, por Canal France 3, contó algunos entretelones de su flamante incorporación al staff de Djokovic. "No quería, no estaba mentalizado para asumir esta función. De hecho, cuando me invitó para trabajar juntos, le dije que no. Después, hablando con mi mujer, ella me convenció. O al menos me dijo que debería probar, hacer la experiencia. Y entonces confirmé. ¿La verdad? Creo que Steffi quería sacarme de encima". Poco después, recuperó la seriedad y le hizo varias indicaciones al serbio en la práctica que jugó en la cancha central con el búlgaro Grigor Dimitrov.

Sponsor nuevo (y bien local), coach nuevo (¡cómo olvidarse de aquella final con Medvedev en el 99!). Djokovic empezó a hacerle sombra a Nadal. Al menos fuera de la cancha.

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