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TORONTO (DPA).- Con la simpatía del juego de amigos en una noche de cerveza y charlas, el bowling sigue ganando popularidad y utiliza los Juegos Panamericanos como plataforma de lanzamiento en la búsqueda por ser incluido como deporte olímpico en los Juegos de 2020.
"Es importante el funcionamiento que tiene esta competencia en los Juegos Panamericanos para proyectarla en nuestro intento por ingresar en los Juegos Olímpicos", comentó el vicepresidente segundo de la Confederación Panamericana de Bowling, el estadounidense Neil Stremmer.
La competencia de bowling (bolos, boliche o palitroque, según el país) tiene una rica historia en los Panamericanos. Se juega sin interrupciones desde La Habana 1991.
En Toronto, el torneo se desarrolla durante cuatro días en el Planet Bowl, un establecimiento comercial en los suburbios de Toronto que cuenta con 48 pasillos de juego y fue rebautizado durante los Juegos Panamericanos como el Pan Am Bowling Centre.
"El bowling está en votación por ser uno de los deportes que quieren entrar a los Juegos Olímpicos en 2020", se entusiasmó el guatemalteco José Morales, uno de los 56 "bowlers" (entre hombres y mujeres) que buscan medallas en singles y dobles en los Panamericanos. "Hay mucha gente siguiendo al deporte en el mundo", añadió Morales.
El mes pasado el comité organizador de Tokio 2020 redujo a ocho la lista de 26 deportes que buscaban incorporarse a los Juegos Olímpicos. El bowling es uno de los que sigue en carpeta, junto al béisbol/sóftbol, karate, squash, surf, escalada deportiva, patinaje de velocidad en línea y el arte marcial wushu. En agosto del año próximo el Comité Olímpico Internacional (COI) tomará la decisión.
"Creo que el sueño de cualquier atleta es ir a los Juegos Olímpicos y ganar una medalla. Nosotros ahorita no tenemos la oportunidad de soñar porque no está incluido el deporte, entonces que incluyeran el boliche en los Juegos sería el sueño de toda la gente que está aquí y practica este deporte", dijo la salvadoreña Eugenia Quintanilla, de 28 años.
Una de las preocupaciones para los organizadores de los Juegos de Tokio es evitar la construcción de nuevas sedes para albergar a los deportes, algo que Stremmer considera una ventaja ya que "el bowling es muy popular en Asia y se puede jugar en cualquier pista comercial adecuadamente preparada".
El deporte tiene mundiales que se celebran cada cuatro años. El último, en Abu Dhabi, "atrajo a muchísima gente, principalmente a los europeos, que son potencia", contó el venezolano Gustavo Rodríguez Mensing, entrenador del equipo chileno. El próximo será en Las Vegas, otra meca del entretenimiento.
"Lastimosamente nuestra Federación no nos manda a todos los mundiales. Ahorita al de Las Vegas es muy probable que nos manden, pero cuando es en Japón o en otro lado más lejos ya no nos mandan, así que hay que aprovechar cada viaje y cada competencia", valoró el guatemalteco Morales, de 22 años y estudiante de ingeniera civil en su país.
En el torneo panamericano conviven algunos profesionales que juegan el circuito mundial y muchos amateurs. La diferencia puede ser muy grande. El bowling no es un deporte barato.
Para jugar a este nivel, los bowlers necesitan un mínimo de seis bolas, que tienen un costo entre los 200 y 400 dólares. Las bolas son perforadas a medida para mayor comodidad de los dedos, por lo que los compañeros de equipo no pueden compartirlas. Cada bola puede pesar hasta 16 libras (7,25 kilos) por lo que siempre deben pagar exceso de equipaje.
"Cargamos mucho peso en cada viaje internacional, siempre pagamos extra en los aeropuertos. Es un gasto que siempre calculamos", se resignó el arubeño Bryan Helmeyer que, como muchos de los competidores, heredó la pasión de sus padres. En su caso, está cumpliendo su primera vez en Panamericanos, 16 años después de que su padre compitió en Winnipeg.
"El me enseñó paso por paso cómo jugar bien a este deporte, eso fue una ventaja", contó Helmeyer, que juega bowling cada día de la semana y además se entrena en un gimnasio.
"Acá el nivel de competencia es fuerte, porque hay profesionales que juegan en Estados Unidos y Canadá", agregó el atleta caribeño, que acaba de cumplir 21 años.
La vida útil del bowler excede por largo los 40 años. En la competencia panamericana la edad promedio son 32 años, con el venezolano Amieto Monacelli como el jugador más veterano, con 54.
"Tienen muchas más horas de entrenamiento, más competencias. La experiencia es una ventaja enorme y al ser un deporte más mental que físico, hay muchos jugadores veteranos", analizó Helmeyer.
El bowling completará sus competiciones en los Panamericanos entre hoy y mañana. Por ahora, las medallas fueron para Colombia (oro y plata), Canadá (oro), Estados Unidos (plata y bronce) y Venezuela (bronce). La Argentina compite en individual y dobles masculino y femenino.
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