El CASI cerró un año en el que se conjugaron decepción y aprendizaje

CASI se despidió con un triunfo ante Mariano Moreno
CASI se despidió con un triunfo ante Mariano Moreno Crédito: CASI
La Academia, máximo ganador del rugby de Buenos Aires (33 títulos), venció a Mariano Moreno por 52-19, pero se quedó afuera de los playoffs por sexta vez en siete temporadas
Ignacio Mango
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19 de septiembre de 2016  • 00:00

Cabezas gachas. Retirada cabizbaja. Dolor. Decepción. Desilusión. No es para menos, porque el CASI está para más. Lo avalan 33 títulos. Lo condenan el haber ganado dos en los últimos 30 años. Cumplió con su parte y con la lógica, una inapelable goleada sobre el colista Mariano Moreno (52-19); no lo ayudaron otros resultados, uno propio, la caída con Regatas la semana pasada (24-20), y otro ajeno, la victoria de éste sobre La Plata de hoy. Así las cosas, se despidió, por tercera temporada consecutiva, de la pelea grande por el campeonato. De hecho, desde que son seis los clasificados a los playoffs (se implementó en 2010), sólo participó en 2013.

“Por supuesto que los objetivos eran otros y que en el vestuario compartimos junto a los jugadores la tristeza de no alcanzarlos, pero también pude mirarlos a la cara y agradecerles todo lo que hicieron, lo que se entrenaron y el transmitirles la tranquilidad de que salvo en uno o dos partidos, no nos vimos tan superados”, analizó, ya en frío, Juan Campero, el entrenador que junto a Federico Thomann iniciaron su primera aventura al mando y que, por el contrario a la dupla que dirige a su clásico rival SIC (González Bonorino y Cerioni), no tuvo el mismo final. De todas formas, esto no se terminó: en su cancha, el escenario elegido para las definiciones que una vez más no lo tendrán como protagonista, espera por La Plata en las próximas semanas para ir por una plaza en la edición 2017 del Nacional de Clubes.

Campero y Thomann, bajo el mando del Chapa Branca, formaron parte de aquel místico equipo que se consagró en 2005 en una reñida final ante Los Zanjeros y que erigió al propio Thomann en héroe al acertar un penal en la hora (18-17). Se había clasificado en la última fecha y sin depender de sí (en semifinales venció al por entonces invicto Hindú), un panorama similar al que encaró esta jornada, aunque con distinta suerte. Si bien encaminó rápido el desarrollo con cinco tries en el primer tiempo (parcial 33-7), algunos nervios, más la enjundia de Moreno que no se entregó nunca, le valieron dos tarjetas rojas (Collarini y Almela) y el terminar su compromiso con 13 jugadores.

“El balance es sumamente positivo, y la experiencia más que enriquecedora. Con muchos soy compañero de toda la vida, y a los chicos que les toca ponerse hoy la camiseta del CASI los estoy viendo crecer. Esto continúa. La ambición es seguir por este camino”, cerró Campero.

Para los del Oeste, en tanto, se trató de la más dulce de las despedidas (el año que viene jugará en el Grupo 1A), y si bien establecieron el infausto récord de cerrar un Top 14 sin puntos, se dieron el lujo de codearse con los más grandes de Buenos Aires por unos meses, una meta que se proponen volver a cruzar: “La vara quedó muy alta. Ya estamos trabajando y pensando en el futuro. Para nosotros, fue más que increíble”, sostuvo su capitán, José María Merlo.

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