El tenista suizo que le apunta al sistema: "Para la ITF es más importante el dinero que los jugadores"

Johan Nikles, el tenista suizo que denunció haber recibido amenazas de los apostadores
Johan Nikles, el tenista suizo que denunció haber recibido amenazas de los apostadores Crédito: Twitter
Sebastián Torok
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21 de marzo de 2019  • 23:59

Tenista y nacido en Suiza. Johan Nikles agradece haber crecido en un país que tiene a Roger Federer -y también a Stan Wawrinka- como referente en el deporte que eligió desde chico. "Roger es el mejor del mundo. De esa clase sale uno cada 20 años o más", asevera Nikles, que, además, se entrena en el club de un gladiador como David Ferrer, en Jávea. Claro que él está lejos de las estrellas del circuito. De 21 años, con apenas 49.000 dólares en premios oficiales y Nº 145 del nuevo ranking ITF ( y 666º de ATP), es uno de los tantos tenistas que se esfuerzan y compiten, como pueden, en la tercera categoría del deporte de las raquetas: los actuales ITF World Tennis Tour, los ex Futures. El 7 de marzo pasado, harto de recibir amenazas por parte de los apostadores e indignado por la impunidad con la que se manejan en el circuito, según él, ante la vista displicente de la Federación Internacional de Tenis, publicó un video en el que se observaba a varios de estos personajes oscuros con teléfono en mano y en plena acción durante un torneo en la ciudad de Loulé, Portugal. "Acumulé mucho enojo y decidí publicar el video. Era muy frustrante lo que estaba sintiendo aquel día", le dice Nikles a LA NACION, en una comunicación desde Europa.

Las categorías menores del tenis profesional son el sitio donde los jugadores están más desprotegidos. Al haber menos control, hay mayor cantidad de apostadores recorriendo los courts y los clubes, enviando información "al exterior", beneficiados por el delay de diez segundos entre lo que sucede en vivo y lo que se emite por Internet. Los jugadores que actúan en los ex Futures son los que más obstáculos tienen para desarrollarse y, en gran parte por ello, las mafias se aprovechan y les ofrecen entrar en perversos arreglos de partidos. Muchos lo rechazan; otros lo aceptan.

"Nunca he recibido ofertas de ese tipo, no sé si será porque soy suizo o qué. Pero lo que me molesta mucho después de cada partido es recibir mensajes amenazantes en las redes sociales. Lo que no entiendo es por qué la gente apuesta por jugadores que encima ni conoce. Los tíos nunca me han visto ni hablado, y sin embargo me apuestan a mí. Llama mucho la atención que las casas de apuestas sean sponsors de la ITF. Me da rabia que muchos ganen mucho dinero a costa nuestra y los jugadores no ganemos nada", se queja Nikles, hablando un buen español [su madre nació en España], muy cansado de lo que ocurre en el deporte que tanto lo apasiona.

-El tenista argentino Marco Trungelliti, que en febrero confesó , en LA NACION, un intento de soborno que rechazó en 2015, también contó que le ofrecieron entre 2000 y 3000 dólares por dejarse perder cada partido de Future. Es mucho más dinero del que pueden ganar legalmente.

-¡Sí! ¡Es mucho dinero! Mucho más del que si ganas un torneo.

-¿Es habitual encontrarte con apostadores en los torneos de categoría Future?

-De verdad, sí. Este año, en un torneo de US$ 15.000 en Palmanova [Mallorca], un amigo mío estaba jugando y de golpe aparecieron los apostadores detrás de la cancha, pero afuera del club, encima de una loma y desde ahí apostaban y fumaban marihuana. Los organizadores del torneo no hacían nada porque estaban afuera, pero mi amigo estaba al lado y podía sentir el olor de la hierba constantemente. Luego llamaron a la policía y los quitaron del sitio, pero después de mucho tiempo. Esas situaciones me irritan.

-¿En qué países es más usual ver en acción a esta clase de apostadores?

-Lo he visto en España, en Portugal; en Italia, muchísimo también. El año pasado, jugando un torneo en Santa Margherita Di Pula [Italia], una mujer estaba viendo mi partido, no tenia teléfono pero sí un auricular en la oreja y durante el match la escuchaba que decía "sí", "no", "sí", "no". Ella estaba pasando información al exterior, diciendo si yo ganaba el punto o no. Hacen cosas de locos, muy ingeniosas, están muy bien organizados.

-"Espero que te rompas las piernas y no puedas volver a jugar", fue uno de los mensajes intimidatorios que recibiste el 7 de marzo. ¿Te atemorizan las amenazas que recibís?

-No, no. De verdad que no. Para mí hablan más de lo que van a hacer, pero igual el riesgo está. Todavía nunca ha pasado nada, ninguna amenaza en redes sociales se convirtió en real. Pero puede llegar un momento que un tío se enfade de verdad y nos agreda. Por eso lo importante es no contestar, denunciarlo y que la ITF haga algo. Una vez recibí un correo electrónico que decía: 'Para de llorar, eres muy flojo de cabeza, ojalá no camines más'. Cosas así. Eso lo sufren todos los jugadores, en cada partido. Lo que me molesta más es que la ITF no intenta hacer nada para arreglar estas cosas. Ellos ganan dinero y mientras las cosas funcionen, esto le da igual. Si ellos tienen que cancelar sus acuerdos con las casas de apuestas y pierden dinero, no lo van a hacer. Para ellos es más importante el dinero que los jugadores. Eso pienso yo.

-Desde este año los Futures dejaron de ser llamados así para formar parte del World Tennis Tour, sin puntos para ATP y con una nueva clasificación de la ITF. ¿Qué balance hacés hasta el momento?

-Es malísimo, es peor que antes. Está claro que les importamos poco porque cambian de sistema y hay menos jugadores. Y ahora pusieron la inscripción a los torneos más cara, a 40 dólares. Además, si querés jugar en Challengers tenés que posicionarte casi Top 50 de ITF, que es muy complicado, ganar como tres Futures, hacer un montón de finales y obtener un montón de resultados. Ahora hay mucha presión cuando jugás un Challenger. El francés Laurent Lokoli, por ejemplo, jugó uno este año (en Cherburgo) porque recibió un wild card y después me contó: 'Nunca he tenido tanta presión porque ese torneo podía cambiar toda mi temporada'. Claro, porque con tres puntos de ATP se aseguraba entrar en los cuadros principales de Futures y, si no tienes puntos, tienes que ir a la pre-qualy.

-¿Esta situación arrincona aun más a los jugadores que quieren desarrollarse?

-Los jugadores que no tienen sponsors ni alguna ayuda económica, en algún momento, pueden caer en las mafias de los amaños. Pero también hay otras opciones, como jugar Interclubes en Europa. Yo lo hago, por ejemplo, y me ayuda muchísimo. Pero gastás más energía y tiempo. Al final, si quieres hacer una temporada entera con coach, estar en una academia, alquilar un departamento., necesitas más dinero. Para una temporada completa yo necesito algo de 30.000 euros.

-¿Jugaste algún partido en el que te diste cuenta que tu rival se dejaba perder?

-Sí. Algunos colegas van por el buen camino y otros no. El año pasado, en un Future en Italia, junto con un compañero [el belga Omar Salman] jugamos dobles contra unos españoles y el primer set lo ganamos 6-0 pero porque lo han tirado por apuestas. Yo me di cuenta, era clarísimo, se notó. No me gusta decir su nombre [N. de la R.: en el match estuvo involucrado el español Marc Fornell-Mestres, en prisión desde enero pasado, luego de que la Guardia Civil desmantelara una red de amaños]. Pero a veces se nota cuando el tío tira un set y después empieza a jugar bien. Cuando te das cuenta es un poco raro, te sientes un tonto, es como que de repente empieza a jugar bien y te sentís perdido. El tío pasa de hacer tonterías y a jugar muy bien. No es tan común, por eso se nota cuando pasa.

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