Espejito, espejito, dime quién es mejor... Brasil

Fernando Czyz
Fernando Czyz LA NACION
El dolor de este momento en la Argentina contrasta con el presente de su eterno rival y potencia la impotencia general
Las comparaciones siempre entre Brasil y Argentina
Las comparaciones siempre entre Brasil y Argentina Fuente: AFP
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11 de noviembre de 2016  • 10:36

El cachetazo de Belo Horizonte fue un quiebre. Profundizó la crisis de la Argentina de Bauza y potenció la gran recuperación del Brasil de Tite . Reafirmó la dificultad albiceleste, de visitante, en el clásico sudamericano y espantó el fantasma de la eliminación mundialista verdeamarela de local en 2014 con aquella humillación al perder 7-1 ante Alemania. Desinfló la ilusión del regreso del ídolo Messi en el visitante y ensalzó la figura de Neymar , que venía de ser el abanderado del primer título olímpico para el local. Se clavó como un puñal en un plantel argentino que no encuentra reservas anímicas, psicológicas y futbolísticas para revertir este mal momento y ratificó el remañido slogan que la alegría es solo brasileña.

Es que, como afirma el famoso antropólogo belga Levi Strauss, este partido en el Mineirao ratificó "la construcción del otro por la diversidad". Ante realidades muy diferentes, la sensación de vacío propia se sufre al cuadrado al ver la luna de miel que vive Brasil tras la salida de Dunga y la reconstrucción de la mano de Tite.

Parece que la temprana eliminación en la fase de grupos de la Copa América Centenario en Estados Unidos hace sólo cinco meses fue el famoso fondo que tocó la selección de Brasil para renacer como el Ave Fénix de las cenizas. Luego fueron todas alegrías con la primera medalla dorada en unos Juegos Olímpicos, en casa y con Neymar como bandera, y, a continuación, cinco triunfos en fila para encaminar unas eliminatorias complicadas y poner un pie y medio en el Mundial Rusia 2018.

Y como las comparaciones son odiosas... si partimos del mismo punto de inflexión, la Copa América Centenario fue la tercera ilusión trunca para lograr un título para la Argentina tras la final perdida ante Chile. Desde ese momento, la selección también cambió de técnico con la salida de Martino y la manoseada llegada de Bauza . Desde entonces hubo una errática y olvidable participación en los Juegos Olímpicos de Río con una eliminación ante Honduras bajo la conducción del Vasco Olarticoechea y luego un triunfo, dos empates y dos derrotas para quedar flotando fuera de las posiciones que otorgan pasajes a la cita mundialista de Rusia.

El comienzo de este camino hacia el próximo Mundial vislumbraba un Brasil en renovación complicado y una Argentina potenciada por el subcampeonato mundial y una generación en busca de revancha. Hoy, más de dos años después, la realidad es completamente distinta.

Argentina y Brasil, enemigos íntimos, desde anoche comenzarán a caminar senderos distintos... aunque la mirada de reojo siempre estará presente.

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