A la cancha con LA NACION, el juego analizado desde adentro: cómo defendió la Argentina en el empate ante Paraguay

A la cancha, el análisis de Argentina vs. Paraguay

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Christian Leblebidjian
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20 de junio de 2019  • 09:30

Argentina volvió a defraudar desde el juego. En la segunda fecha empató 1-1 con Paraguay pero estuvo más cerca de perder el partido que de ganarlo. No tuvo claridad a la hora de atacar y dejó espacios atrás cuando tuvo que defender en un contraataque o en espacios amplios. Y Franco Armani terminó siendo una de las figuras al desviarle el penal a Derlis González, cinco minutos después Messi haber convertido el suyo.

Argentina fue un equipo cuando defendió en bloque, manteniendo la simetría entre líneas y cuando logró (sobre todo por pasajes del primer tiempo) defender con todo el equipo en 30 metros y sus once futbolistas por detrás de la línea de la pelota, presionando al poseedor del balón, y otro equipo cuando tuvo que defender en un campo más abierto o cuando debió retroceder en velocidad para intentar bloquear un contraataque de Paraguay.

El equipo de Eduardo Berizzo jugó con un esquema 4-4-1-1, pero tuvo en Miguel Almirón un zurdo veloz y picante que logró generar más de una grieta con gambetas, cambio de ritmo y atrevimiento. Hubo varios pasajes de la primera etapa en la que el conjunto de Scaloni logró mantener sus líneas juntas. Y para eso también fue importante Lautaro Martínez, porque se transformó en el primer defensor del equipo, yendo hacia los costados para presionar y tapar las salidas de los laterales o centrales rivales, mostrando un desplazamiento mayor al que suele aportar Sergio Agüero.

A la cancha con La Nación
A la cancha con La Nación Fuente: LA NACION

En ese lapso, mientras la Argentina tuvo las líneas juntas para defender y también para intentar avanzar, Paraguay casi no generó peligro, ya que cuando tenían la pelota los jugadores de Berizzo terminaban arrinconados con la marca o dividiendo los balones con pelotazos largos que eran bien controlados (o rechazados) de frente por Pezzella, Otamendi o directamente Armani, que acompañó con pasos adelante los movimientos de la última línea.

En el primer tiempo, cuando Argentina defendió con todos sus jugadores por detrás de la línea de la pelota fue un bloque sólido. Pero sufrió muchísimo cuando perdió la pelota en ataque y Paraguay le imprimió velocidad a las réplicas. Así vino el gol de Richard Sánchez. Paredes salió a la banda para tratar de ayudar a Pereyra en la corrida desde atrás al veloz Almirón porque Casco había quedado pasado, en ataque (¿tuvo la chance Paredes de frenarlo con foul?) y después -inexplicablemente- Pereyra terminó "soltando" la marca antes de que Almirón llegue hasta el fondo. Y casi que toda la defensa se confía en que la pelota terminará por la línea de fondo. Pero no. Almirón es más rápido que todos y tiró el centro atrás. Argentina tenía bien cubiertas las zonas del primer y segundo palo y la zona media, con Pezzella, Otamendi y Tagliafico; hasta De Paul hace una buena cobertura corriéndose desde la posición de volante por izquierda en un 4-4-2 cerrando a la altura del segundo palo. Pero el que vuelve a fallar es Lo Celso. Con Paredes afuera, el 5 tapón que quedaba era Lo Celso, que no cubre la zona del punto penal, zona que termina atacando Sánchez (llegando desde atrás) para conectar y rematar muy bien el centro atrás de Almirón. Cuando se juega con mediocampistas centrales que no tienen alma de "marcadores", como sucede cuando Scaloni decide jugar con un doble 5 con Paredes y Lo Celso, se pueden sufrir estos errores en las coberturas que terminan siendo detalles que definen goles y partidos.

En el primer tiempo hubo dos jugadas de contraataque de Paraguay que pudieron terminar en gol además: una en donde Otamendi pierde la pelota en campo rival y en el retroceso se vuelve apurado y mal, y la acción termina con un remate cruzado de Derlis González que se desvía en Tagliafico y se va al córner. Y otra cuatro minutos después del gol de Sánchez, con un contraataque en superioridad numérica de Paraguay 4 vs. 3 que pudo ser más peligroso de lo que fue.

Pero Argentina sufrió más en el segundo tiempo, ya con el ingreso de Sergio Agüero por Pereyra. Ahí, el seleccionado quedó parado con tres delanteros, por más que Messi se retrasaba para recibir más en posición de enganche que de wing. Paredes quedó como 5 posicional, Lo Celso como interior derecho, De Paul como interior izquierdo. La jugada del penal de Otamendi a González nace de una salida demasiado limpia de Paraguay con un pase del central Junior Alonso para el lateral izquierdo Arzamendia, en donde (con el nuevo dibujo táctico) ya no estaba Pereyra para bloquearlo y los tres delanteros (Messi, Lautaro Martínez y Agüero) habían quedado por delante de la línea de la pelota. De ahí viene el lanzamiento largo a la altura del área argentina, y la posterior habilitación de Tagliafico, que termina cerrando por detrás de Otamendi, a un Almirón que se termina filtrando entre ellos; el central no lo ve y se lo lleva puesto en su intento por rechazar la pelota.

Si en defensa alternó buenas y malas, en ataque volvió a generar muy poco. Los cambios de Scaloni no ayudaron, las modificaciones de sistemas tampoco. Argentina es un equipo sin identidad y con falta de liderazgo futbolístico. En el primer tiempo, en ataque, avanzó con algo más de respaldo con referencia al debut con Colombia, pero le faltó finalización y último pase; pero en el segundo tiempo, salvo la jugada de Agüero que terminó en el centro para Lautaro Martínez y el penal, no generó nada. Demasiado poco incluso para un plantel lleno de condicionamientos tácticos y emocionales como el argentino.

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