Se cumple una década del primer oro olímpico del fútbol argentino

El fútbol cortó una racha sin medallas doradas desde 1952
El fútbol cortó una racha sin medallas doradas desde 1952
De la mano de Marcelo Bielsa, la selección argentina logró un título que le había sido esquivo en Amsterdam 1928 y Atlanta 1996
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28 de agosto de 2014  • 13:11

La medalla de oro olímpica en fútbol le fue esquiva a Argentina durante décadas, y luego de haber perdido dos finales en Amsterdam 1928 y Atlanta 1996, se transformó en una obsesión. La presea dorada era el único trofeo importante que todavía no podía exhibir en sus gloriosas vitrinas de la AFA .

Para el certamen disputado en Atenas 2004 y luego de la fallida participación en el Mundial de Corea-Japón 2002, el entrenador Marcelo Bielsa tomó la responsabilidad de conducir el equipo y contó con los mejores jugadores del momento.

Tanta frustración acumulada posibilitó uno de los logros más impactantes de la historia del fútbol. La participación argentina en Grecia rompió todos los moldes. Ganó los seis encuentros que disputó, fue el elenco más goleador, con 17 tantos, marcó el hito de ser el primer equipo en no recibir tantos en un torneo olímpico de este deporte, tuvo al máximo anotador, con 8 goles y figura del certamen, Carlos Tevez , y hasta conquistó el trofeo Fair Play. Hace 10 años exactos, cristalizó una coronación arrolladora.

Bielsa había recibido críticas luego de la eliminación argentina en Corea-Japón 2002 y tomó a los Juegos Olímpicos como una buena posibilidad de redimirse. Convocó a los mejores juveniles del momento, muchos de ellos figuras en sus clubes pese a su juventud, como Carlos Tevez, Javier Saviola , Andrés D'Alessandro y Javier Mascherano . Equilibró la selección con tres jugadores de experiencia, mayores de 23 años, como permitía el reglamento: Cristian Kily González , Roberto Ayala y Gabriel Heinze .

Firme desde el comienzo

La idea ofensiva del Loco Bielsa fue interpretada a la perfección por sus jugadores. Uno de los más beneficiados por el armado del técnico fue Carlos Tevez, a quien el entrenador rosarino adelantó en la cancha como centrodelantero, posición en la que no jugaba en forma definida en ese momento en Boca.

Argentina integró el Grupo C y debutó con Serbia y Montenegro, a quien doblegó por 6-0 en Patras. El Apache comenzó a pagar con goles la confianza del seleccionador y anotó dos tantos. En el segundo encuentro, la selección enfrentó a Túnez, a quien doblegó con un claro 2-0 y para cerrar su participación en la fase inicial, venció 1-0 a Australia.

En cuartos contó con un Tevez encendido, quien con una tripleta definió el duelo por 4-0 ante la sorprendente Costa Rica. En semifinales asomaba Italia, que contaba en sus filas con el talentoso Andrea Pirlo y el goleador Alberto Gilardino. Pero los argentinos demostraron por qué eran considerados los máximos candidatos y salieron airosos con un contundente 3-0.

La gloria en color dorado

La gran final tuvo lugar en el Estadio Olímpico de Atenas. Ante 41.116 espectadores y en una mañana calurosa, Argentina enfrentó a un viejo conocido, Paraguay, que por primera vez aspiraba a conseguir una medalla olímpica. Con un planteo más conservador, habida cuenta de la fortaleza defensiva y el juego aéreo tradicionales en las formaciones guaraníes, los dirigidos por Bielsa encontraron en el comienzo algunas dificultades para doblegar a sus contrincantes.

La creación quedó a cargo de D'Alessandro y de un incansable Lucho González , que buscaron alimentar las ansias goleadoras de un Tevez en su máximo esplendor. Y fue el propio Carlitos, a los 18 minutos del encuentro, quien convirtió el gol que a la postre permitió a Argentina colgarse la medalla dorada por primera vez en fútbol y luego de 52 años sin que ningún deportista de su país pudiera hacerlo.

Más ímpetu que claridad tuvieron los paraguayos, que no contaron con el veterano artillero José Cardozo por lesión y en el transcurso del compromiso sufrieron dos expulsiones. En adelante todo fue de Argentina, que incluso pudo aumentar el marcador en una jugada en la que el experimentado defensor Carlos Gamarra despejó la pelota en la línea tras la definición de Marcelo Chelito Delgado.

El final mostró la emoción, el llanto y el desahogo de un grupo de jugadores que había cargado con la presión de tantos años sin poder atesorar el deseado logro y la satisfacción de un técnico que por fin pudo regalarse una alegría en el equipo nacional. Para los paraguayos, la de plata fue la primera y única medalla obtenida hasta el momento por el deporte olímpico de su país. El imponente Estadio Olímpico coronó una jornada inolvidable, ese 28 de agosto de 2004.

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