A menos de dos meses de la final entre la Argentina y Alemania, ya nada es lo mismo para ambos

Zabaleta, Demichelis, Fernández, Agüero, Basanta e Higuaín con el PF Paolorroso
Zabaleta, Demichelis, Fernández, Agüero, Basanta e Higuaín con el PF Paolorroso
Lesiones y retiros alteraron los planteles de ambas selecciones, que mañana jugarán un amistoso; Martino convocó a Lamela y Gaitán ante las bajas de Messi, Palacio y Maxi; Lavezzi, en duda; y Garay, afuera
Alberto Cantore
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2 de septiembre de 2014  • 08:49

DÜSSELDORF, Alemania.- Otro ambiente las envuelve, situaciones parecidas las iguala. Alrededor de 40 mil fanáticos, que desembolsaron un promedio de 5 euros cada uno, presenciaron, durante 45 minutos, el entrenamiento de Alemania en el Esprit Arena; un puñado de alemanes y apenas seis simpatizantes argentinos siguieron, de manera gratuita, por un cuarto de hora, los pasos de la selección en Paul Janes Stadion, la antigua casa de Fortuna Düsseldorf.

La marcada diferencia de calor y color entre el campeón y el subcampeón del mundo quedó emparentada en las dificultades que sortean Joachim Löw, el seleccionador germano, y el debutante Gerardo Martino, para conformar los planteles: las lesiones y los anunciados retiros, en el caso de los locales, trastocaron la planificación. Sin Messi, la Argentina no tiene a su as de espada; sin Schweinsteiger , la Mannschaft se queda sin su motor; detrás de ellos, otros apellidos de jerarquía, de uno y otro lado, estarán ausentes en el encuentro que protagonizarán, mañana, desde las 15.45 (hora argentina), los finalistas de Brasil 2014, 52 días después de que Götze sepultara las ilusiones criollas en el estadio Maracaná.

Con 12 jugadores se inició el ciclo Martino, aunque sin Martino, que estuvo en Roma por el partido por la Paz. El entrenamiento lo comandaron el preparador físico Elvio Paolorroso y los ayudantes de campo Jorge Pautasso y Adrián Coria; enfrente, 14 campeones del mundo recibieron una ovación del público cuando entraron en la cancha a ejercitarse, con la copa del mundo en la mano. De la nómina original que participó del mundial, ya antes de viajar la selección no contaba con Agustín Orión -las urgencias que rodeaban a Boca motivaron al DT a prescindir del tercer arquero-, y Rodrigo Palacio, con una lesión en el tobillo derecho, que determinó que Inter lo quitara de la lista de la UEFA League. La noticia de que Messi sufrió una sobrecarga en el aductor derecho, tras el partido que Barcelona le ganó a Villarreal, anteayer, provocó que la entidad catalana lo diera de baja.

Pero las alarmas no pararon de activarse en el búnker argentino: Ezequiel Garay tiene una lesión en el sóleo y, finalmente, no viajó desde San Petesburgo; Maxi Rodríguez, que estuvo también en Roma, llegaba hoy en la madrugada a Düsseldorf, aunque una molestia en el isquiotibial lo marginará del partido y se evaluaba su retorno a Rosario. Por último, Ezequiel Lavezzi se unirá al grupo, pero una lumbalgia le impidió jugar el fin de semana con PSG, en la Ligue1, y está en duda su presencia. Todas estas dificultades agitaron las citaciones de los volantes Nicolás Gaitán, de Benfica, y Erik Lamela, de Totthenam, para completar el plantel.

Un caso llamativo también es el que protagoniza Sergio Romero, el arquero héroe en las semifinales con Holanda. Chiquito, que iba a ser el viajero en abrir la lista en el hotel Meliá, pidió postergar su llegada, ya que busca alternativas para dejar Sampdoria. Una rareza: el guardavalla subcampeón del mundo en el club genovés no es una prioridad para ser titular y no logra insertarse en una entidad de prestigio de Europa.

Un escenario complejo para empezar a desandar la tarea como técnico de la selección se le presenta al Tata, que intentará convencer y enseñar sus primeros trazos a partir del discurso más que desde los trabajos de campo, ya que sólo dispondrá del entrenamiento de esta tarde para ensayar algunos pocos movimientos. Su colega Löw también sufrirá ausencias, pero tiene la ventaja de que los convocados conocen el pensamiento y lo que pretende en el terreno, ya que el proyecto alemán tiene una continuidad de hace más de 10 años. La última deserción germana, que utilizará el encuentro para festejar ante sus hinchas la conquista mundialista, aunque el objetivo es Escocia, el domingo, en Dortmund, por las eliminatorias de la Euro 2016, de Francia, fue Mesut Özil, con una dolencia en el tobillo derecho, según consignó Olivier Bierhoff, gerente futbolístico de la selección. Sin el capitán Lahm, retirado de la selección al igual que Miroslav Klose y Per Mertesacker, hoy Löw designará quién llevará la cinta; el arquero Manuel Neuer es un firme candidato. Y entre varias ausencias, dos futbolistas de calibre que no estuvieron en Brasil retornarán para la cita: Marco Reus y el goleador Mario Gómez.

Entre similitudes y contrastes jugarán la Argentina y Alemania; la enorme desventaja de la selección es que recién empieza a caminar un ciclo frente a un rival que tiene una línea de juego y de trabajo de hace más de una década.

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