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Una final fue una verdadera fiesta. El mundial de Diego Armando Maradona, dueño de México 86. La Argentina fue el verdugo en aquel 3-2. Después, el equipo de Franz Beckenbauer se tomó revancha y con el ajustadísimo 1-0 y un penal que aún hoy despierta polémica, los germanos se consagraron campeones.
Pasaron 16 años, y nuevamente, argentinos y alemanes se vieron cara a cara. Esta vez, ya no era por la final, sino por los cuartos. José Pekerman era el entrenador de la Argentina, y el protagonista de aquella tensa definición por penales fue el arquero Jens Lehmann. Gracias a su célebre machete que guardaba entre sus medias, logró atajar dos penales (a Roberto Ayala y Esteban Cambiasso), y Alemania fue profeta en su tierra. Cuatro años después, y otra vez consecutivamente, como pasó en los Mundiales del 86 y del 90, se enfrentaron los germanos con la selección del Diez, de Diego Armando Maradona.
El entrenador se tenía toda la fe, y en una famosa conferencia de prensa, previa al encuentro, aseveró: "No nos comamos el chamuyo del 4-1de Alemania a Inglaterra". Los germanos sorprendían por su velocidad en ataque y capacidad ofensiva, y habían goleado a los ingleses. La selección alemana fue una aplanadora ante el equipo albiceleste y lo venció 4-0.
Las revoluciones no son las mismas y esto se trata de un amistoso. No hay nada importante en juego. Pero la Argentina y Alemania regalaron grandes contiendas en el universo futbolístico. En el historial, los argentinos ganaron ocho encuentros, perdieron seis y empataron cuatro.



