Alfaro y una frase que no permite una vuelta atrás en Boca

Christian Leblebidjian
Alfaro fue contundente tras la eliminación ante River: "Quiero recuperar mi vida"
Alfaro fue contundente tras la eliminación ante River: "Quiero recuperar mi vida" Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri
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25 de octubre de 2019  • 22:10

"Me siento orgulloso de haber estado todo este tiempo en Boca. Quiero terminar de la mejor manera posible estos partidos y después irme a mi casa y recuperar mi vida". Gustavo Alfaro fue contundente: después de quedar eliminado ante River, por la Copa Libertadores, anunció con otras palabras que no ve la hora de que llegue diciembre para irse de la Ribera. Una frase clara y directa, que igual tuvo en los últimos días miles de interpretaciones, pero que deja mal parado al director técnico. Tiene todo el derecho de sentirse abrumado Alfaro, pero un entrenador de su experiencia (como DT y como comentarista en medios periodísticos), con más de 900 partidos dirigidos, sabe que cada palabra tiene un rebote. Y si en el primer golpe importante que sufre como técnico xeneize decide tirar la toalla.

Alfaro puede cambiar de idea, claro. Puede pasar de estar entregado a pretender buscar revancha en 2020, pese a que su contrato finaliza en diciembre y que su renovación dependerá además de las elecciones presidenciales en la Bombonera. Se sabe que las presiones por las que pasa un entrenador en el fútbol argentino llega a límites impensados y (eso) a decir cosas de las que después se puede arrepentir, pero no sería lógico que ahora pretenda seguir como DT de Boca más allá de diciembre porque pareció no entender de manejos de grupos ni de toma de decisiones que, luego, condicionaron el rendimiento del equipo.

La frase que los contextos no suelen permitir "vuelta atrás" para los entrenadores en el fútbol no es la que dijo luego de River, sino la que comentó cuando llegó: "Tevez es el símbolo del plantel, es la referencia, es la bandera". Nada más alejado de la realidad con la que el propio Alfaro luego se manejó. El Apache fue titular contra River en la revancha en la Bombonera, por la Copa, pero casi no jugó (sobre todo) en el segundo semestre de 2019 -cuando Alfaro fue más Alfaro desde el estilo y la toma de decisiones-. Allí, Tevez no fue titular pero tampoco alternativa de cambio. Y los jugadores perciben cuando el mensaje de un técnico difiere con lo que hace.

Sorprendió no bien llegó esa frase de Alfaro sobre Tevez, sobre todo, teniendo en cuenta que el Apache ya había generado varios cortocircuitos internos con los dos entrenadores anteriores: el Mellizo Barros Schelotto y Rodolfo Arruabarrena. Sorprendió ese compromiso mostrado con el 10, más si en el fondo no pensaba ponerlo.

Alfaro tuvo méritos en Boca: lo mantuvo competitivo pese al dolor que había generado en el plantel la derrota de la Libertadores en 2018 ante River en Madrid y logró ganar un título (la Supercopa Argentina), lo transformó en un equipo más combativo y sólido desde el nivel colectivo que hizo lucir a Andrada, le dio proyección a juveniles, lo clasificó a las semifinales de la Libertadores, pero quedó a mitad de camino porque, pasado de revoluciones con la rotación, nunca definió un equipo titular. Y eso le jugó en contra: ofensivamente no fue un equipo confiable, no pudo generar ni siquiera una sociedad entre dos futbolistas que les dé rédito.

Todos los delanteros terminaron bajando su nivel, Soldano y Hurtado no pudieron hacer olvidar la ida de Benedetto. Alfaro falló en las estrategias de la final perdida con Tigre y así como se pudo entender el plan que buscó aplicar ante River (0-0) por la Superliga, luego quedó expuesto en Núñez, por la Libertadores (0-2).

Una cosa es que el desarrollo o el contexto lo lleve a poner a Soldano de "8", pero otra distinta es planificar directamente un partido con un centrodelantero que no había jugado (ni rendido satisfactoriamente) en el carril derecho. Así como sacó pecho con la buena planificación para jugar en la altura de Quito (victoria 3-0), en el debe también quedó la preparación física del plantel en la mayoría del recorrido de 2019, con lesiones claves y con poca resistencia a las adversidades o los ritmos en los duelos que exigían un ida y vuelta más intenso. Y así como manejó mal internamente el tema Tevez, pareció ir en la misma dirección con Daniele De Rossi.

"Me siento orgulloso de haber estado todo este tiempo en Boca. Quiero terminar de la mejor manera posible estos partidos y después irme a mi casa y recuperar mi vida". Alfaro se fue, ya se despidió. Ni horas ni días después salió a aclarar ni a bajar el tono, tampoco redireccionó sus sentimientos. ¿Puede ganar los seis partidos que faltan de 2019 y recuperar la energía perdida para intentar una revancha en 2020? Claro. Pero lo que va a ser difícil cicatrizar es la confianza de un plantel que vio como la "bandera" de lo que sería su ciclo no fue titular ni cuando resolvió que juegue el tercer equipo.

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