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En el encuentro por la tercera fecha de la Liga de Primera de Chile que se disputó el 15 de febrero entre Colo-Colo y Unión La Calera, de los 22 jugadores de la alineación inicial nueve fueron argentinos. Algo similar ocurrió en el enfrentamiento de La Serena y Unión Coquimbo, en el que los nacidos en Argentina sumaron siete.
De acuerdo con datos del sitio AXEM (Futbolistas Argentinos por el Mundo), en la temporada 2026, que comenzó en febrero, la Liga de Chile cuenta con 76 argentinos repartidos en los 16 clubes, lo que representa un promedio de casi 5 por equipo; un récord de presencias de compatriotas a nivel global. El cupo de extranjeros en el país trasandino es de 6 jugadores por club, y esta temporada el 80% está cubierto por argentinos.
“En nuestro país los pibes no nacen con un pan debajo del brazo, nacen con una pelota de fútbol”, le dice a LA NACION Joaquín Larrivey centrodelantero de Deportes Concepción, conjunto que cuenta con cinco compatriotas en su plantel. Larrivey se inició en Huracán, dónde se destacó como goleador, con 39 tantos en casi 100 partidos, y fue pieza clave del ascenso del Globo en 2007. Luego de ese comienzo de carrera furioso emigró a Italia para construir una larga carrera que lo llevó por España, Japón y México, entre otros países, hasta su desembarco en Chile.

“Al argentino le gusta la aventura y no les tiene miedo a los desafíos; a eso se suma una mentalidad ganadora, y por eso el futbolista de nuestro país es muy valorado en todas partes”, afirma Larrivey, que en su largo derrotero por el mundo convirtió 269 goles.
Para futbolistas de renombre y con una trayectoria consolidada, el fútbol chileno es una oportunidad porque se trata de una competencia que valora el aporte de jugadores de buena técnica. Joaquín Larrivey es hoy una de las figuras de Deportes Concepción, al que llegó en febrero 2025 luego de un paso previo por Magallanes, donde dejó su marca goleadora con 33 anotaciones en 51 partidos. Cuando el delantero evaluaba retirarse, el conjunto violeta le abrió sus puertas y Larrivey retribuyó la oportunidad: en Deportes Concepción marcó 20 goles y fue la figura del equipo que el año pasado logró el ascenso a Primera. “Fue una alegría inmensa y un premio en una etapa de mi carrera en la que elijo disfrutar y pasarla bien jugando al fútbol”, dice Joaquín, que con 41 años es el capitán del equipo y acaba de llegar a los 100 goles en el fútbol chileno.
“Para el futbolista que llega a Chile con humildad y que toma la experiencia con seriedad, se convierte en una gran chance de crecimiento, porque es un lugar interesante para lograr continuidad y destacarse”, dice Larrivey, que tuvo un paso previo por Universidad de Chile en 2020 que marcó positivamente su carrera. “Tuve un buen desempeño en la U y dejé una buena impresión. Eso me abrió las puertas para volver luego de un último paso por la segunda de Italia. Nos entusiasmó la idea, porque uno de mis hijos nació acá, lo mismo que mi esposa. Ella es hija de Gerardo La Vieja Reinoso [futbolista de Independiente en la década del 80], que jugó un buen tiempo en Chile”, aclara Larrivey. “Nosotros vivimos muy cómodos y tranquilos, la ciudad es muy linda y mi idea es continuar como entrenador cuando decida cerrar mi etapa como futbolista”, dice Larrigol, que parece haber encontrado su lugar en el mundo en Chile.
El fútbol trasandino siempre fue una buena opción para los argentinos, pero tuvo momentos altos influenciados por la situación económica de ambos países, y sobre todo por el nivel competitivo de la liga chilena. “Llegué a Colo Colo en 1995 y en esa época el dólar estaba depreciado en Argentina y los sueldos de allá, para nosotros eran muy atractivos. Esto se combinó con una década muy buena del fútbol chileno. Colo Colo ganó la Libertadores de 1991, Universidad Católica fue finalista en 1993, tres años después Universidad de Chile fue semifinalista y Colo Colo al año siguiente. Eso te muestra el nivel que la liga tenía en esos años”, le dice a LA NACION Marcelo Espina, que en Colo Colo jugó 328 partidos, convirtió 81 goles y ganó cinco títulos.

Los casi diez años que Espina jugó en el conjunto albo lo convirtieron en ídolo y según su mirada fueron los más gloriosos de su carrera como futbolista. “En Chile fueron mis mejores años no solo por lo futbolístico sino por lo tranquilo que vivimos en Santiago que es una ciudad que me gusta mucho. Allí nació mi primer hijo y nos acompañaron mis padres porque mi viejo, al año de haber llegado, se sumó como captador de talentos para el club y se quedó viviendo allá un año más que yo”, relata Marcelo, que además del cariño de los fanáticos de Colo Colo reconoce que siempre recibió el reconocimiento de todos los chilenos.
Espina destaca que el fútbol chileno siempre fue un lugar donde los argentinos encontraron una oportunidad para crecer y toma ejemplos que ayudan a sostener su afirmación: “Cuando Pratto no tuvo lugar en Boca, luego de un breve paso por Unión, se fue a la Católica, donde explotó. Lo mismo ocurrió con Darío Conca, que sin lugar en River también brilló en la Católica; o con Darío Bottinelli”.
El interés del fútbol trasandino no está solo puesto en los jugadores argentinos, dado que los entrenadores son igual o más valorados. De los 16 conjuntos que conforman la Liga de Chile nueve cuentan con técnicos de nuestro país. “Marcelo Bielsa dejó una huella muy marcada en la gente y en los jugadores y le abrió las puertas a toda una camada de entrenadores que llegaron después de él a la selección y que tuvieron buenos resultados, como Jorge Sampaoli, Sebastián Beccacece, Eduardo Berizzo o Juan Antonio Pizzi”, afirma Larrivey.
Si repasamos quiénes fueron los entrenadores de últimos diez campeones de la Liga la hegemónica presencia de entrenadores argentinos queda en evidencia: ocho fueron dirigidos por nacidos de este lado de la cordillera. Se trata de Jorge Almirón, Gustavo Álvarez, Ariel Holan, Guillermo Hoyos, Pablo Guede, Cristian Paulucci, Gustavo Quinteros en dos oportunidades y Sebastián Beccacece.

El último campeón de la Liga de Primera y de la Supercopa de Chile es Coquimbo Unido, el equipo del puerto de la cuidad del mismo nombre, vecina a la localidad balnearia de La Serena y su entrenador es el argentino nacionalizado chileno Hernán Caputto. “Llegué a Chile hace 29 años luego de haber hecho inferiores en Platense y de un paso por Tigre en la Primera B. Acá hice toda mi carrera como futbolista hasta retirarme para ser primero entrenador de arqueros y luego director técnico”, le dice a LA NACION el exguardavallas nacido en San Andrés de Giles, que en Chile obtuvo un ascenso a primera División con Unión Española y fue campeón con Universidad de Chile en 2009.
El ahora conductor de Coquimbo, que en la fecha pasada venció 1-0 en el clásico frente a Deportes La Serena con un gol del mendocino Alejandro Camargo, cuenta una vivencia que desde su mirada describe las razones por las que entrenadores argentinos desarrollan largas carreras en Chile: “Cuando llegué mi primer equipo fue Osorno y nos tocó jugar contra Colo-Colo, donde estaba Marcelo Espina. A él lo acompañaba a todos lados su papá, Cacho, que había sido entrenador mío en Platense. Se acercó, me saludo afectuosamente y me djio: ‘Si sos humilde y responsable, acá te vas a quedar a trabajar toda la vida. ¡Y mirá si tuvo razón! Cuando uno está fuera de su país la responsabilidad es mayor, porque te exigen más, están esperando de vos y te miran diferente. Es importante tener eso presente y convertirlo en una ventaja, porque tu comportamiento puede beneficiar o perjudicar a otros”.

Caputto inició su recorrido como entrenador de arqueros de la sub-15 de Chile cuando Hugo Tocalli estuvo a cargo de las juveniles de ese país; luego fue el técnico principal de esa categoría y más tarde dirigió la sub-17, con la que logró la clasificación a dos mundiales juveniles y un histórico triunfo de frente a Alemania que le ayudó a ganar prestigio y transitar casi diez años en ese puesto formativo.
“El argentino que llega sin menospreciar y con ganas de progresar casi siempre rinde y se destaca, no importa de donde venga. En Chile los que mejor funcionan, fuera de jugadores distintos como Marcelo Espina o Claudio Borghi en su momento, son los que vienen del ascenso, con hambre de crecer”, sostiene Caputto, que cuenta con cinco argentinos en su plantel, entre ellos, Lucas Pratto, recientemente incorporado.
Según su mirada la liga chilena es menos intensa que la argentina, pero es una “torneo apasionado y competitivo donde los mayores presupuestos los tienen los equipos grandes y el resto tenemos que hacer un trabajo muy meticuloso de ubicar a aquellos futbolistas con condiciones que no explotaron, o que no están en un buen momento, y darles una oportunidad con un poco menos de presión. Eso le abre oportunidades a los argentinos que tienen muy buena técnica, pero sobre todo un carácter que suma y hace la diferencia”, afirma Caputto que sostiene que en Coquimbo apuestan a estos procesos de desarrollo de futbolistas como estrategia para competir.
El entrenador resalta el legado de Marcelo Bielsa en la selección de Chile y de los técnicos argentinos, que más allá de buenos resultados dejaron un legado. “Marcelo hizo un cambio estructural en Chile y le dio brillo a una camada de futbolistas extraordinarios. Le cambió la cabeza y les permitió creer que eran capaces”, explica Caputto.
Francis Mac Allister (30 años) fue uno de los cinco argentinos que conformó la alineación inicial de La Serena que cayó ante Coquimbo de Caputto. Junto con el ex Boca Gonzalo Escalante fueron las incorporaciones más importantes del conjunto “papayero” que regresó a la Primera División chilena en 2025. “Estoy en un momento de mi carrera en el que priorizo sumar minutos y jugar, y en La Serena me plantearon un proyecto que me entusiasmó, porque buscan crecer, ganar protagonismo y llegar a disputar las copas de Sudamérica. Siento que puedo aportar”, le dice Francis a LA NACION luego de su llegada a un club que apuesta por futbolistas argentinos como factor clave para el desarrollo: además de Mac Allister y Escalante, están Rafael Delgado, Alan Díaz y Raúl Zanini.

“El jugador argentino es competitivo y muy profesional, y cuando te convocan están buscando que eso que tenemos de manera casi innata, no solo los presentes en la cancha cada partido, además que se contagie a todo el grupo. La intensidad con la que jugamos, el rigor tanto en el juego como en el entrenamiento y la mentalidad ganadora es lo que valoran en Chile de nosotros y esa es la razón por la que hay tantos argentinos jugando acá”, afirma Mac Allister que cree que se trata de una plaza que brinda oportunidades de crecimiento a futbolistas que tienen buenas condiciones pero que en Argentina no encuentran continuidad.
La mirada del centrocampista formado en las inferiores de Argentinos Juniors acerca del fútbol chileno permite entender las razones por las que tantos argentinos cruzan la cordillera y son recibidos con los brazos abiertos: “Es un fútbol de buena técnica, donde todos los equipos buscan jugar, aunque se disputa con un poco menos de intensidad. Eso hace que el futbolista argentino, acostumbrado a un contexto más competitivo, a la presión y al roce, establezca una diferencia”, sostiene el mayor de los Mac Allister.
Durante la tercera fecha del fútbol chileno 47 argentinos estuvieron en la alineación inicial de los 16 clubes, un poco más del 25% del total de los futbolistas; y el dato destacado fue que todos los equipos tuvieron al menos a un jugador nacido en nuestro país en la cancha durante los 90 minutos. “Cuando te traen es para que juegues. Ocupás un cupo de extranjero y se te exige que rindas, por ese motivo en todos los partidos te encontrás con varios argentinos en la cancha”, afirma Francis Mac Allister, que a los cinco días de su llegada a La Serena se calzó la camiseta bordo y fue titular.
La fábrica de jugadores sigue produciendo y los futbolistas argentinos que buscan nuevos horizontes son más cada año. Joaquín Larrivey en el cierre de su carrera aportando goles a un equipo que busca consolidarse, Francis Mac Allister en el centro de la cancha de un conjunto que pretende dar un salto de calidad y alcanzar competencias continentales, y Hernán Caputto aportar su conocimiento del futbol trasandino a un club que está generando una pequeña revolución donde históricamente solo había lugar para los “tres grandes”. Latinoamérica es el principal destino de jugadores y entrenadores argentinos, pero Chile se consolida como el país más convocante y una alternativa atractiva para nuestros futbolistas que llegan masivamente atraídos por la proximidad, una competencia menos demandante que no condena al futbolista por un mal resultado y un fútbol, que aunque menos intenso es una oportunidad de desarrollo.

