Los puntajes del triunfo de la Argentina: los que aprobaron y los que dieron un paso atrás

Correa, con un gol sobre el final, le dio el triunfo a la Argentina.
Correa, con un gol sobre el final, le dio el triunfo a la Argentina. Fuente: AP - Crédito: Mosaab Elshamy
Ariel Ruya
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26 de marzo de 2019  • 18:27

Si la actuación argentina contra Venezuela resultó un fiasco en todos los conceptos del juego, el desempeño global en el triunfo por 1-0 frente a Marruecos, en Tánger, fue indescifrable. Ráfagas de viento, patadas de todos los colores, amenazas de guapos de otro tiempo y hasta un dañino láser desde las tribunas que apuntaba a los ojos argentinos.

El clima, por un lado, y la imprecisión -hasta de jugadores de muy buen pie-, por el otro, fueron el contexto perfecto para un encuentro directo al olvido. Más allá del resultado -una victoria que llegó por la astucia de Angel Correa-, el equipo nacional tuvo mayor orden y corrigió algunos aspectos estratégicos del desacople estructural en la inesperada derrota con Venezuela por 3-1. El conjunto africano tiene experiencia europea, pero no tiene ilustres intérpretes. En un escenario incómodo y con repetidas fallas individuales, sólo Correa, Andrada, Acuña y Pezzella sacaron la cabeza de la medianía.

Los puntajes

Esquema: 4-4-2

Esteban Andrada (6): un remate atajado con seguridad, una salida en falso y poco trabajo, en líneas generales. No sintió la presión de ser el arquero del seleccionado, estuvo a la altura de la situación. Fue reemplazado por Musso, a casi 20 minutos del cierre.

Andrada mostró seguridad, no le pesó la camiseta en su debut.
Andrada mostró seguridad, no le pesó la camiseta en su debut. Fuente: Reuters - Crédito: Youssef Boudlal

Gonzalo Montiel (5): no tuvo problemas serios en la marca, pero no ofrece la seguridad ni la proyección que suele ser un sello distintivo en River. Avanzó poco, prefirió el confort de la defensa, aunque sin que la selección sufriera peligro real.

Germán Pezzella (6): el capitán ofreció liderazgo y solidez desde el centro de la defensa. Gritó, fue la espalda de sus compañeros y tuvo un par de quites con solvencia. Un sólido trabajo del defensor de Fiorentina, lo más serio del equipo.

Walter Kannemann (5): si no cayera en la trampa de su temperamento, podría ser un zaguero confiable de las principales ligas de Europa. Es seguro, recio, tiene altura, le sobra personalidad, pero vive en los excesos. Fue amonestado.

Marcos Acuña (6): en Sporting de Lisboa solía jugar como número 3, aunque en los últimos tiempos se afirmó como un volante de proyección. Hizo, de a ratos, todo eso: seguridad y velocidad por el sector izquierdo.

Roberto Pereyra (4): a contramano de su realidad -es volante por el lado izquierdo en Watford-, se sintió incómodo en el sector derecho. Ni contención, ni proyección, ni audacia: acorralado, levantó la cabeza, casi siempre mareado, lejos de la zona de influencia.

Guido Rodríguez (5): hacía falta un número 5 clásico, tradicional. Alguien con conceptos de quite y distribución. El mediocampista de América fue influyente en ese rubro, aunque entró en roces excesivos y no siempre fue claro con la pelota. Tiene crédito.

Leandro Paredes (4): otra fallida tarea en el seleccionado. Discutió más de lo que jugó, se peleó más de lo que inventó. No tiene demasiado sacrificio, su mejor versión es cuando despliega creatividad. Se quedó a mitad de camino.

Rodrigo de Paul (5): estancado en el sector izquierdo, tuvo nobles intenciones, que chocaron contra la falta de movilidad del resto. Es hábil, tiene panorama, juega en Udinese, lo pretende Napoli y puede adaptarse a varias posiciones. No se destacó.

Paulo Dybala (4): más adelantado en que Juventus, por momentos, como un segundo delantero, se sintió incómodo durante buena parte del desarrollo, sin compañía y fastidioso con el clima. Sin embargo, cuando exhibe su zurda, se nota es que es un fuera de serie. Sigue en deuda.

Dybala tiene clase, pero sigue en deuda en el seleccionado
Dybala tiene clase, pero sigue en deuda en el seleccionado Crédito: Gusatavo Ortiz / dpa

Lautaro Martínez (4): un paso atrás, si se espía el digno trabajo, que incluyó un gol, frente a Venezuela. Un tiro forzado, una tarjeta amarilla por una infracción violenta y kilómetros de recorrido sin claridad. Algo tuvo a favor su deslucida tarea: tuvo poco contacto con el balón, quedó aislado entre los zagueros adversarios.

Lautaro Martínez dio un paso atrás contra Marruecos.
Lautaro Martínez dio un paso atrás contra Marruecos. Crédito: Gusatavo Ortiz / dpa

Los que ingresaron

Matías Suárez (5): se mezcló en el vértigo general, cuando la Argentina insistió un poco más, con mejor puntería en los metros finales. Con desparpajo, influyó solo con un par de corridas profundas.

Ángel Correa (7): entró con coraje, con ganas de llevarse el mundo por delante. Mostró sacrificio para recuperar pelotas y empuje para ser parte del círculo ofensivo. Definió el partido con un remate cruzado.

Juan Musso (6): reemplazó a Andrada, salió muy bien en un par de centros y se sintió cómodo en su presentación.

Sin calificación

Matías Zaracho, Giovanni Lo Celso e Iván Marcone jugaron pocos minutos, aunque fueron parte del mejor momento argentino, en el último tramo del espectáculo.

Por: Ariel Ruya

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