Arsenal le ganó a Chelsea con su arma letal: la pelota parada y así impulsa el sueño en la Premier League
Garnacho ingresó sobre el final y generó una jugada en la que casi llega el empate, pese a que Chelsea ya jugaba con diez por la expulsión de Pedro Neto
7 minutos de lectura'

No bien finalizó el partido, el entrenador Mikel Arteta metió un resoplido de alivio. Fue una buena foto del sufrido éxito del líder. Porque su equipo ganó, pero ni siquiera jugando con un futbolista más pudo vivir de manera tranquila los últimos minutos. En uno de los grandes partidos del fin de semana, Arsenal le ganó a Chelsea por 2-1, en un encuentro correspondiente a la 28° fecha de la Premier League. Los goles fueron anotados por William Saliba y Jurriën Timber, ambos de cabeza, y Enzo Fernández fue reemplazado a cinco minutos del final. Y así Arsenal volvió a sacarle cinco puntos de diferencia al Manchester City, que el sábado le había ganado a Leeds por 1-0. Los dos arqueros fueron claves, porque el partido pudo haber tenido más goles. Entre ambos remataron 21 veces (12 y 9, respectivamente), el encuentro fue entretenido, de ida y vuelta, como acostumbra el certamen inglés. De esta manera, se potencia una racha favorable a Arsenal, que suma doce partidos sin perder ante Chelsea.
Arsenal junta varios argumentos positivos para ser el principal candidato a quedarse con el campeonato, pero entre ellos -algo que se potencia con el transcurso de los encuentros- es su poder ofensivo: este domingo volvió a quedarse con los tres puntos anotando de pelota parada. De los 58 goles que suma en la Premier League, 21 los hizo a partir de un balón detenido. Y de esos, 16 fueron desde un córner. Todo un indicador porque los adversarios lo saben, pero no lo pueden neutralizar. Y el cuerpo técnico rojo, al mismo tiempo, sigue armando jugadas preparadas y variantes para no perder esa magia.
Esta claro que cada córner es tomado como un “penal” para los hinchas gunners. Incluso cada futbolista de Arsenal está confiado y -en algunos tiros de esquina conseguidos- terminan arengando a la gente con sus manos para que se levante (si está sentada) porque tienen una confianza ciega que desde allí hay altas posibilidades de que conviertan.
La calidad de ejecutores y la técnica (y viveza) de los posibles cabeceadores hacen el resto. Y Liam Rosenior no lo pudo creer en el 2-1 de hoy (puso una cara increíble), ya que también había intentado evitarlo (pero lo había sufrido) en las semifinales de la Carabao Cup: allí también Arsenal lo vulneró con la pelota parada. En aquellos cotejos había intantado sorprender sacando a último momento marcadores y poniéndolos a la altura de la mitad de la cancha, disparando a toda velocidad para sacarle rivales de Arsenal del área. Eso funcionó como recurso, pero luego...
Este domingo el 1-0 de Arsenal llegó con un envío cerrado de Bukayo Saka con zurda desde la derecha y pasado al segundo palo, ganó bien alto Magalhaes (la marca era de Joao Pedro) y el segundo cabezazo “ganador” fue el de William Saliba sobre la marca individual de Andrey Santos. La ejecución de Saka fue lo suficientemente buena como para impedir que salga hasta allí el arquero y después hubo convencimiento y certeza contra dudas visitantes.
En el 2-1 hubo similitudes porque también pateó un futbolista a perfil invertido, aunque esta vez fue un diestro desde la izquierda: Declan Rice lo volvió a ejecutar cerrado, para que el balón caiga entre el punto penal y el segundo palo y allí -tras una vuelta corta para distraer marcas- Jurriën Timber le ganó de cabeza a Mamadou Sarr, que lo tenía tomado pero... se quedó tan pendiente de la marca que se olvidó de la dirección de la pelota.
Y también hubo una floja salida del arquero Robert Sánchez. Lo que sucede es que Arsenal pone mucha gente incluso en la línea del arquero para distraer, incomodar, genera movimientos ensayados y no sólo tienen más de una variante sino que encima tienen diferentes señas para repetir una acción que ya habían intentado antes. Y después está el factor confianza: así como los defensores Saliba, Magalhaes, Timber e Hincapié confían cada vez más en las ejecuciones de Rice, Saka y Madueke, los rivales potencian nerviosismo y... dudas.
