Estilo Messi: Barcelona descubrió durante 2018 al capitán que no tolera perder

Fuente: AFP - Crédito: Lluis Genne
Juan I. Irigoyen
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29 de diciembre de 2018  • 23:59

BARCELONA.– "No le digas nada, ya se le va a pasar". Ese fue uno de los primeros consejos que escuchó Ernesto Valverde en la Ciudad Deportiva del Barcelona . En uno de los primeros entrenamientos del Txingurri, Lionel Messi se enojó cuando no le salían las cosas. Entonces, el técnico azulgrana escuchó el consejo de uno de los tipos más cercanos al rosarino: Pepe Costa, el team manager del equipo azulgrana. Pocas personas lo conocen mejor que Costa, siempre cerca del Nº10. Valverde puso cara de no entender lo que pasaba. "Hazme caso, es mejor así. Se cabrea, pero se le pasa rápido", resolvió Pepe Costa. Valverde asintió ante la advertencia. Hoy la relación entre el capitán del Barça y su DT es excelente. "Leo es un chaval excepcional, hay que conocerlo. Eso sí quiere ganar todo, en todos lados, un animal competitivo", explican desde el entorno del cuerpo técnico del Barcelona.

No fue casualidad el discurso de Messi en el despertar de la temporada azulgrana, en el trofeo Gamper ante Boca, cuando gritó sin disimulo que quería la Champions de nuevo en el Camp Nou. Después del duro golpe de Rusia, no hay mejor analgésico que la camiseta del Barcelona ni el sueño de levantar (de nuevo) la Orejona. "Prometemos que haremos todo lo posible para que esa copa tan linda y tan deseada por todos vuelva a estar acá", aseguró el Nº10. El speech de Messi estuvo meditado y calculado. Acostumbrado a controlar todo desde el silencio, el rosarino sabía que tenía que brindar un alegato contundente.

El golpe del Barcelona en Roma, cuando cayó en los cuartos de final de la Champions después de desperdiciar una ventaja de 4-1, caló hondo en el Camp Nou, especialmente en Messi, rey de la liga española (suma nueve, está a tres de Paco Gento el máximo ganador del torneo local). "Nos sorprendió su discurso en el Gamper, estuvo muy bien", celebran en el vestuario. La tradición dicta que el capitán del Barcelona debe mandar un mensaje a la hinchada antes de la inauguración de cada campaña, y Messi no quería defraudar. "Cuando sea el primer capitán va a mostrarse más", advertían en el club. Y así pasó.

Crédito: Adrian Quiroga

"Antes estaba Andrés y ahora hay otros jugadores que tienen que asumir un rol determinado", explicaba Valverde. "Pero", añadía el DT, "en el caso de Leo, la cinta no le hace más o menos capitán. Siempre ha sido líder, es algo que no ha cambiado excesivamente. A Leo, a Busquets o a Piqué, no les afecta porque hace tiempo que están asumiendo esas funciones. Y ahora se suma Sergi Roberto. Es algo cíclico. En el caso de Leo, ha sido algo natural". En el vestuario azulgrana explican el papel de Messi. "En los entretiempos o en la previa de un partido, siempre te da alguna indicación de cómo te tienes que mover en el campo o de algún detalle puntual del partido", explican. Eso sí, que nadie espere uno de esos líderes carismáticos, dispuestos a ponerle la oreja a todos. "No es de esos capitanes que habla con sus compañeros durante la semana, como era Xavi, para saber cómo están o qué piensan", añaden desde vestuario del Camp Nou.

Le sumó voz a un liderazgo que desde hace más de 10 años que ejerce con los pies. Desde que en 2007 Messi se quedó tercero en la lista de los más votados para el Balón de Oro (por detrás de Kaká y CR7), el rosarino siempre había sido primero o segundo. Nueva situación, viejos resquemores en Barça, sobre todo después de ver como un jugador del Madrid se llevaba el premio al mejor del mundo. "Felicitamos a Modric por el Balón de Oro, pero que Messi esté en el quinto puesto es un absurdo", se quejó Valverde. Fuera de micrófonos en el entorno azulgrana estaban más encendidos. "No sé entiende, parece que siempre lo tiene que ganar un futbolista del Madrid". A Messi, sin embargo, el galardón lo tiene sin cuidado (ya tiene cinco), más afín a los títulos colectivos.

Fuente: Reuters - Crédito: ALBERT GEA

En cualquier caso, Messi encontró su manera de contestar a su quinto puesto. Desde que Modric alzó el Balón de Oro, el pasado 3 de diciembre, el Nº10 dijo presente en todos los goles de Barcelona, ya sea como goleador o como asistente. Ya suma 21 goles y 11 asistencias en la temporada 2018-19 y completó el año 2018 con 51 tantos y 26 pases de gol. Ni el Pep Team ni el Tridente, tampoco su rivalidad con CR7, ya exiliado a la Serie A, a Messi lo enciende su profundo amor por la pelota, como su poca tolerancia a la frustración.

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