Bielsa por Bielsa: el hermano quijotesco, entre Churchill, Cervantes y Newton

Crédito: Fabián Marelli
Cristian Grosso
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18 de marzo de 2019  • 09:40

La familia Bielsa vivía en la esquina de Mitre y La Paz, en Rosario . Rafael era un niño y leía algunas de las aventuras de Sandokán en un libro de Salgari que acababa de regalarle la prima Diana. "Discúlpeme, ¿ese libro de donde la sacó?", lo interpeló su madre, así, de usted, como ocurría cada vez que se trataba de un reto. Ir juntos a devolverlo fue la siguiente acción. "Mire, recuerde lo que le digo: 'cuando uno no peleó por algo, después no sabe cómo se hace para pelear por no perderlo', me dijo mi vieja. Eso ocurrió hace 55 años y me parece que fue ayer; esa fue una marca muy fuerte en los tres hermanos. Primero está el deber, cuál es mi obligación de acuerdo a mis valores. A lo mejor el error es pensar que eso se puede exportar por contigüidad. A mí los años me enseñaron que no se puede exportar, mucho menos en la política. Marcelo todavía cree en esa utopía, ¿y uno lo va a condenar por utópico en un mundo sin utopías?". Marcelo es Bielsa, o 'Marce', como el ex Ministro de Relaciones Exteriores lo llamará varias veces en una extensa charla en su oficina presidencial de Aeropuertos Argentina 2000. Es la excusa, o el disparador, para auscultar al entrenador..., y a la sociedad argentina.

Rafael Bielsa ahora tiene 66 años. Con el mismo entusiasmo habla de Pochettino, Berizzo o Martino, como de Machado, Caetano Veloso, Quevedo o el 'Pijui', un vendedor de caramelos de anteojos anchos que todavía recorre el Parque de la Independencia. "Los artistas son víctimas de su estilo. Marcelo pide todo, todo el tiempo, porque él da todo, todo el tiempo. Hay muy pocas veces que coinciden. A lo mejor, Marcelo tendría que pensar en un elemento que es la empatía, colocarte en el lugar del otro. Y eso no sé si es para el fútbol. Él todo el tiempo te pide todo, es más, es implacable con el que se guarda algo. ¿A Leeds habrá llegado en agosto del año pasado? Bueno, en diciembre le pregunté: '¿Qué tal Leeds? No sé, no fui, ya voy a ir', me dijo. ¿Vos te querés asomar a su esencia? Jamás va a permitir que la inteligencia, que es una forma elevada de la astucia, predomine por sobre su sentido del deber. Nunca".

Bielsa, el mayor, mira fútbol desde 1963. En el exilio, llamaba desde Barcelona y le pedía a su madre que le acercara el teléfono a la radio. 'Vieja, poneme dos minutitos los partidos', recuerda en un melancólico viaje a los 70. Fue un 5 a la antigua, bromea, de corto recorrido por las inferiores leprosas. "No hay ningún momento importante de mi vida que no esté vinculado con Newell's. The first and only love, como dice la canción de jazz. En mi vida ahora está primero Newell´s, segundo Newell´s, tercero Newell's, y a veces, la selección nacional", subraya. Es que el fútbol local, y sus adyacencias especialmente, suelen decepcionarlo. "Yo detesto a Gran Bretaña, pero respeto a los ingleses. La detesto porque es usurpadora de un territorio patrio, pero respeto a los ingleses porque conozco mucho su historia y admiro a muchos de ellos. En ese lugar, un extranjero se encuentra con toda la infraestructura que necesita para trabajar, con una prensa que cubrió el 'spygate' de Marcelo con altura, que en gran medida se hace cargo de lo edificante y trascendente y no de lo disolvente. Entonces, salvo el amor extremo, que es un lugar donde la razón se expulsa, ¿qué otra razón podría justificar que un tipo que llegó a eso niveles, vuelva a nuestra Patria para encontrarse con Tapia como presidente de la AFA? Por eso, muchas veces, las críticas a las, entre comillas, deserciones, tienen que ver con no poder desertar. Muchas veces Marcelo suscita el enojo de individuos que no toleran tener frente a sí virtudes que les gustaría tener", dispara.

"Marcelo jamás va a permitir que la inteligencia, que es una forma elevada de la astucia, predomine por sobre su sentido del deber. Nunca".

Rafael confía que Marcelo siempre deseó pertenecer al fútbol inglés. "Cuando se desató el problema de 'spygate' hubo voces de condena. Muy focalizadas y pobres de argumento. En cambio hubo muchas voces de solidaridad racionales. Donde la cosa que campea como elemento comunicador es la doble moral británica. Hay un hermoso libro, "Los juicios contra Oscar Wilde", los que le entabló Wilde a Douglas, el padre de su novio, y el que le entabla Douglas, que es el marqués de Queensberry, a Wilde. Y ahí lo ves, una sociedad absolutamente reprimida, una sociedad con la homosexualidad criminalizada, y una sociedad donde muchos de los tipos que condenan a Wilde eran homosexuales. Y lo condenan por no avergonzarse, por encontrar belleza en el amor. La doble moral británica, desde los castigos físicos y el estrangulamiento por el placer, hasta más cerca, el caso Profumo, un secretario de Estado que tenía doble vida, o el tema de espionaje que ha abordado John le Carré, o esa maravillosa novela de John Banville, 'El intocable'. Hay un doble estándar".

Crédito: Fabián Marelli

¿Actuó de manera ilegal, su conducta fue desleal por espiar a sus rivales de la Championship, la segunda división inglesa? Esos señalamientos angustiaron a Bielsa., el menor. "Lo suyo es patológico más que desleal. Solo cuando físicamente el agotamiento lo sume en el sueño, Marcelo está tranquilo con la sensación de haber hecho todo lo que estaba a su alcance. Siempre dentro de parámetros éticos. Yo diría entonces, ¿querés entenderlo o querés encontrar argumentos para condenarlo? Decir deslealtad es cómodo. Ahora, ¿querés ir más profundo? Pensá en la lucha de un ser humano contra el azar. Eso es lo maravilloso, lo mágico, lo quijotesco y lo que lo transforma en un personaje de la literatura. Él sabe que esa lucha la perdió, pero tiene el extraordinario coraje de intentarlo. Pregunto: Churchill, en Westminster, llama a filas a la lengua inglesa y y van contra Hitler, apenas después de la batalla de Londres donde los aviones alemanes habían destrozado la ciudad. ¿Era sensato? No. ¿Era leal con su población? No. Pero siguió un sueño. Y lo dijo en Westminster: desde los normandos, ningún pie extranjero va a pisar la tierra de Gran Bretaña, y no va ser Hitler, aunque muera el último britano. Era un desleal, estaba apelando a un golpe bajo., pero el tipo cambió la historia. Gran Bretaña cambió la historia. Entonces, como todas las cosas que obligan a pensar, es difícil entenderlo a Marcelo: un ser humano que trata de derogar a Newton. Y, si, va mantener una pluma en el aire un tiempo, después le va a agarrar tortícolis y se le va a caer. Por supuesto. Pero lo extraordinario, es que lo intenta".

Lionel Messi, el rosarino más famoso, desata emociones y cuestionamientos en Bielsa. Quizá, porque subyace un punto de encuentro con su hermano. "Lo primeros que me produce Messi es un enorme cariño y apego. Yo conocí en Barcelona a muchos rosarinos asimilados, rosarinos que usaban modismos hasta en catalán, que eran gestos de inferioridad para ser aceptados. Por eso es entrañable. Y además, Messi también descubre la incapacidad que los argentinos tenemos para tolerar que alguien no nos de lo que necesitamos para ser lo que creemos que somos. Y nos enojamos con él. Y ese me parece un pensamiento central de la Patria. Él en muchos momentos de su trayectoria en la selección no podía con su alma, y cuando un ser humano no puede con su alma, ¿para qué sirve la condena? Lo que sirve es la comprensión, el cariño. Más allá de su rosarineidad, lo que a mí me interpela es la actitud que tiene la Argentina con Messi. Si nos quisiéramos más entre argentinos, si nos tuviéramos más respeto, me parece que mejor sería nuestro destino nacional. Pero nuestro destino nacional está muy condicionado por la medida del éxito."

"Muchas veces Marcelo suscita el enojo de individuos que no toleran tener frente a sí virtudes que les gustaría tener".

El éxito, debate interminable. "El tema es bancarlo a Messi cuando se parece a vos, cuando está mal. Es un jugador maravilloso. Cuando juega en el efecto invernadero juega deslumbrantemente, y cuando sale del efecto invernadero, ¿por qué le vamos a pedir lo que no somos capaces de ofrecerle? Él te enriquece el sentido de los valores, se banca lo que sea, y no presume ni ostenta. Es un espécimen maravilloso, cuidemos a este chico, tratémoslo bien. ¿Que pide Messi? Que lo aceptemos, y nosotros no le damos este mínimo pago. Entonces, es un perdedor. Lo que dicen de Marcelo. O peor: un fracasado. Algo absurdo, nadie es fracasado porque elige fracasar. Se fracasa a pesar de todo. Esas reducciones le hacen daño a nuestra Patria. Y el sumidero de esa vertiente nacional son los posteos, una mezcla de anonimato, cobardía e infamia irresistible".

Crédito: Fabián Marelli

Rafael cuenta que su hermano odia a los superficiales de mala fe, pero ama y no se olvida nunca de los escasísimos casos de individuos realmente interesados por el juego. "La pelea de Marcelo tiene ribetes homéricos, épicos. Alguna vez Marcelo preparó un equipo, Newell´s contra el América de México, para no recibir goles. Pero este Leeds es hiperofensivo hasta la ofensa, hasta el abuso. Quiere decir que él se radicalizó en su lucha contra el azar, ¿y por qué eso es un mérito en Cervantes y no en él? Tiene que ver con la cultura. ¿Qué puede hacer Marcelo frente a una pléyade de individuos sesgados y malintencionados para responderles? Su conducta". Y avanza sobre el futuro: "Marcelo se va a radicalizar con los años, al revés de lo que indica el ciclo vital. En coincidencia con lo que relata en 'La correspondencia' la novelista Marguerite Yourcenar, que dice 'mucho cuidado con las pasiones de los viejos, porque cuando un viejo se permite una pasión es una pasión más desesperada que la pasión de cualquier joven'. Cuando vos tenés esa perspectiva, lo único que hacés es admirarlo más, porque Marcelo no solo es un tahúr, es un utopista, es Tomás Moro, alguien que por concepción sueña una utopía, y por convicción no teme".

"Como todas las cosas que obligan a pensar, es difícil entenderlo a Marcelo: un ser humano que trata de derogar a Newton".

¿Extraña Marcelo Bielsa? "No voy a responder, solo voy a decir que cuando tiene vacaciones, viene a Rosario y a Marcos Paz. No se va a Antibes", reflexiona Rafael, con las piernas cruzadas sobre su escritorio y sin darle descanso a un cigarrillo electrónico. La sensación de que su hermano va a contramano del mundo, despierta una semejanza: "La actriz, poetisa y dramaturga francesa Sarah Bernhardt se retiró a un castillo los últimos años de su vida. Y subió una bandera que tenía su divisa: 'Así y todo', se leía. Y así y todo va Marcelo". La cultura y el fútbol son indivisibles para Rafael Bielsa. "El escritor Sándor Márai, o el poeta Julius Fucík, con 'Reportaje al pie del patíbulo'. Tipos que alcanzaron cúspides expresivas, pero en su momento pasaron desapercibidos. ¿Por qué? Porque no ganaron nada a criterio del gran público. Pero después. Mirá Primo Levi, el autor del mejor trabajo sobre los campos de concentración; presentó su primer libro, 'Si esto es un hombre' en 1952 y vendió 600 ejemplares. Un fracasado, ¿no? ¿Y Marcelo qué podría decir? Como Neruda, confieso que he vivido. Sí, no ha ganado, ahora: ¿por qué para vivir, que es una derrota para todos en definitiva, el elemento rector debe ser el triunfo? A Marcelo le duele la derrota como a nadie, pero no porque perdió tres puntos, sino porque su idea de la vida se vio mancillada. ¿Lo quieren condenar? Condénenlo, pero el tipo tiene otra profundidad. ¿Qué me parece admirable de Marcelo? Que la bandera de Sarah Bernhardt siga ondenado". Así y todo.

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