Boca-Independiente Medellín, por la Copa Libertadores: el equipo de Russo goleó y sigue de fiesta

CONMEBOL Libertadores Fase de grupos
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Boca Juniors

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  • Eduardo Salvio /
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Independiente Medellín

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10 de marzo de 2020  • 23:50

Boca tenía por delante un desafío bastante caliente. Debía sacar la cabeza de aquel desahogo del sábado, el del festejo de la Superliga ganándosela a River, y ponerla en la Copa Libertadores , la gran obsesión luego de la fiesta. Le costó, pero una vez que entró en el partido liquidó la historia como sabe hacerlo con esta nueva versión. Fue 3-0 a Independiente Medellín , de Colombia, con tantos de Eduardo Salvio (dos) y Emanuel Reynoso y se puso a dos puntos del puntero Libertad, el próximo rival.

Fue complejo introducirse en el partido para el conjunto campeón de la Superliga. Durante media hora estuvo deambulando en el mismo campo donde hacía sólo 72 horas estaba saltando a puro cotillón. El Independiente Medellín de Aldo Bobadilla aprovechó esa mente viajera por los recuerdos recientes. Además, evidentemente, aquel arquero suplente del Boca de Miguel Ángel Russo que conquistó la Copa de 2007, anotó los conceptos del nuevo equipo de su ex entrenador: el 4-4-2 inicial se transformaba en un 3-5-2 para poblar la mitad de la cancha, donde menos gente tiene Boca (Campuzano-"Pol" Fernández), y producir la marca escalonada de carrileros y centrales sobre Villa y Salvio.

Los colombianos complicaron el juego y la movilidad del local. Neutralizaron la salida de los volantes y la pelota se repartió. Tanto, que las mayores aproximaciones estuvieron en el arco de Esteban Andrada. El delantero Castro fue el que más forzó en ataque (tres avances), pero le faltó frialdad y decisión para lastimar, entre las tardanzas para definir y algún remate desviado por no impactar la pelota de la mejor manera. También Reina tuvo una movilidad y una zurda que prometían más, pero que se fue diluyendo.

¿Por qué? Boca encontró la clave del partido. Especialmente, un jugador: Frank Fabra . El lateral izquierdo volvió a ser importante: su verticalidad apagó esa táctica interesante de los de Medellín, permitiéndole a Villa jugar mejor en el mano a mano. Sin embargo, las arremetidas de Fabra fueron demasiados punzantes para la visita: la técnica para driblear en velocidad, visión de espacios y buen pie terminaron liquidando a los de blanco. Su inteligencia le abrió el arco al xeneize: recibió de Villa en el vértice del área, amagó, profundizó -superando dos marcas- y sacó un centro perfecto para el anticipo de Salvio, con un cabezazo al ángulo que tomó a contrapié al arquero Mosquera.

A partir de ahí, los de Russo tomaron el tenedor y el cuchillo: ya tenían servido el punto débil de la estrategia rival. Desde entonces, fue monólogo de Boca. Por acá. Por allá. Buffarini también se contagió del colombiano Fabra y empezó a imitarlo, encontrando todavía más huecos y disposición de pases para mejorar el juego y la dinámica.

El festejo tras el segundo gol de Salvio
El festejo tras el segundo gol de Salvio Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri

De esta manera, el complemento tuvo un solo protagonista. Desde el principio hasta el epílogo. A los dos minutos ya empezó a agobiarlo con un mejoramiento de Villa por izquierda: como suele pasar, le falta trabajo en las definiciones y en la visión, algo que Tevez volvió a reprochar con gestos. Pero el extremo colombiano empezó a fabricar situaciones entre centros y remates: uno pasó tan cerca que la Bombonera gritó gol, tras una combinación con Carlitos.

El capitán, de hecho, lo puso a correr al espacio a los 11 minutos: centro al punto del penal que Soldano no llegó a conectar, pero el mal despeje le dejó servido el doblete a Toto, que definió de zurda. El Apache tuvo otra buena jornada en la que el disparo de media distancia, como en los goles a Godoy Cruz y el del campeonato frente a Gimnasia, fueron una constante: Mosquera le sacó uno que se dirigía al ángulo previo al segundo grito.

Salvio, oportuno: anticipó en el primer gol y definió con frialdad en el 2-0
Salvio, oportuno: anticipó en el primer gol y definió con frialdad en el 2-0 Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri

Russo prefirió cuidarlo y lo sacó del campo a los 23 minutos, ovacionado por los cuatro costados. En su lugar, ingresó un Emanuel Reynoso que está falto de confianza y visto de reojo por el público, con el que hay una relación de amor-odio. Él terminó de levantar a la gente, en una nueva fiesta que incluyó goleada: tardó tres minutos en hacer un golazo de tiro libre. Su fina zurda puso la pelota en la parte interna del poste, impidiéndole a Mosquera sacar otra pelota más.

Boca volvió a ser Boca. El que golea. El que no recibe goles. El que cuando lo complican tácticamente, saca un as de la manga para fracturarlo. El campeón que ahora va en busca de la tan ansiada Copa Libertadores.

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