Recuperar a los mediocampistas, la primera meta de Miguel Angel Russo en Boca

Fuente: FotoBAIRES
Franco Tossi
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10 de enero de 2020  • 21:45

A medida que avanza el contacto de Miguel Ángel Russo con la prensa, más grande es la sensación de que su figura se acopla perfectamente al modelo de institución que instrumentan el presidente Jorge Amor Ameal y Juan Román Riquelme, vicepresidente segundo y cabeza del consejo de fútbol. Con enorme hermetismo, Russo no da lugar a que trasciendan ciertas cosas. Ayer, en la conferencia de prensa, ni siquiera detalló el esquema prioritario de su idea. Sin embargo, sí dejó entrever algo importante: quiere estar encima de los mediocampistas, los que tendrán que darle pulso al equipo.

No es casualidad. Esa zona del conjunto fue de los aspectos más flojos del ciclo de Gustavo Alfaro. Russo intentará que el fútbol xeneize no sea el del pasado reciente: ni el de la solidez y el poco juego de 2019 ni el del ataque vertiginoso de Guillermo Barros Schelotto. "Buscamos mejorar. Hablo mucho con los volantes, porque con ellos quiero encontrar lo mejor del equipo", contó Russo, que agregó que hace "mucho hincapié en la pelota, el pase".

Será un desafío. Porque aunque el año es largo en cuanto a calendario y la Copa Libertadores es la obsesión, el DT ha mencionado no menos de tres veces que apunta al corto plazo, a la Superliga. "Lo que viene es un torneo de siete fechas. No venimos con el envión, sino que nos encontramos con un arranque y un final casi al mismo tiempo". En el menor tiempo posible (restan 15 días para la reanudación), Russo apostará a espabilar a un mediocampo lleno de protagonismos inestables y de ausencias importantes.

Más allá de las dificultades económicas para sumar refuerzos de jerarquía, el hecho de que Guillermo "Pol" Fernández, un viejo conocido de la casa, sea el primer refuerzo es toda una muestra de las urgencias que observa el cuerpo técnico. El futbolista surgido de las inferiores bien puede jugar al lado del Nº 5 o como interno en un trío de volantes cerrado, para ser solución a una gran carencia del año pasado: alguien con capacidad de elaboración, más allá de la marca, en el mediocampo.

Esto último, sacrificio, tiene que ser aportado por Iván Marcone, que estuvo muy lejos de ser aquel que era patrón en Lanús. Hace unas semanas surgió el rumor de que era prescindible. No obstante, Russo lo tendrá en cuenta. Aunque se verá cuánto provecho le saca y si logra recuperarlo: sus versiones tan diferentes entre lo que fue en el Sur y lo que viene siendo en Boca dan el indicio de que Marcone parece sentirse más cómodo como 5 único, algo que -además- es marca registrada en la historia boquense. Probablemente, Jorman Campuzano esté otra vez tapado por el ex hombre de Arsenal. Juegan de lo mismo: intentan cortar y ser salida entre los centrales. De hecho, los mejores rendimientos del colombiano se dieron cuando no coincidieron ambos en la cancha, pero el caribeño jamás deslumbró.

Emmanuel Reynoso, siendo enganche, ha sido un experimento constante: interno con Guillermo; volante por afuera con Alfaro. Aquello, sumado a ciertas displicencias del jugador con la pelota, hizo que fuera visto por los hinchas como un talentoso de apariciones esporádicas. "Hay que encontrarle el lugar. No me gustan los que tienen posiciones indefinidas", dijo el entrenador hace unos días, poniéndose el desafío de potenciarlo.

Leonado Jara es una incógnita. Retornó de su préstamo en Estados Unidos y se encontró con tres competidores por el lateral derecho: Julio Buffarini, Marcelo Weigandt y Nahuel Molina Lucero. No sería extraño que fuera considerado para el mediocampo. Sobre todo, por la falta de variantes. Nicolás Capaldo, una buena aparición de 2019, está junto a Alexis Mac Allister en el seleccionado sub 23 preparándose para el Preolímpico. O sea que no estarán presentes dos titulares en cuatro de las siete jornadas que restan de la Superliga: una importante etapa del torneo que Boca quiere ganar para empezar con el pie derecho esta era.

Además de la salida de Daniele De Rossi ("queríamos que se quedara", confió Russo), se puede sumar la de Agustín Almendra, que no aprovechó las oportunidades. Cuando parecía que era el momento de explotarlo, una oferta de 10 millones de dólares lo pondría en el Inter Miami de David Beckham.

Las opciones no sobran. Russo tiene un desafío en el medio.

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