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El grito de desahogo partió desde las entrañas. El gesto en el festejo se originó en el corazón. La carrera alocada de Diego Buonanotte, en la celebración del gol a Vélez, combinó emociones: la felicidad por el tanto que le permitió ganar a River le dio paso al recuerdo para aquellos tres amigos que fallecieron en el accidente que el futbolista protagonizó el 26 de diciembre del año pasado. El beso al brazo izquierdo, donde el santafecino se tatuó los nombres de Alexis Fulcheri, Emanuel Melo y Gerardo Suñé, los compinches de la infancia, con quienes se divertía en la canchita de Racing, de Teodelina, fue un homenaje para ellos y para sus familias, que en un instante vieron que sus vidas se quebraron para siempre. "Se lo dedico a mis amigos que ya no están y a las familias de ellos", fue la expresión del Enano , mientras sus ojos tomaban el brillo que se apodera de las personas que parecen quebrarse.
Después de reacomodarse, y con ciertos signos de dolor en su brazo derecho -en el accidente sufrió la fractura del húmero- Buonanotte analizó el partido, disfrutó de ese tanto con el que siempre soñó en estos más de cuatro meses de ausencia, de dolor. "Uno siempre sueña con meter un gol. Sabía que iba a ser complicado, porque no estoy bien físicamente, no puedo gambetear, no siento el ritmo que tenía antes? Pero la pelota me llegó justa, el defensor [el uruguayo Pablo Lima] se pasó en el cierre y pude definir. Es uno de los que más grité, por mis amigos y por mis compañeros, que siempre estuvieron brindándome apoyo en estos momentos difíciles", relató cercado por micrófonos, grabadores, cámaras de televisión... Todos en el Monumental esperaban ansiosos por sus declaraciones, era el personaje del éxito, más allá de las sutilezas de Ortega.
Pero en una demostración de que el calvario lo atravesará en cada momento, el sentimiento por sus amigos acompañó a cada una de las frases. "Son muchas cosas las que a uno lo hacen emocionar. Lamentablemente, no las puedo compartir con ellos", descargó.
Mientras el ex entrenador Leonardo Astrada sufrió la ausencia de Buonanotte, Angel Cappa está disfrutando del talento del juvenil, que nunca dejó de recibir el cariño de los hinchas. "La gente nos está apoyando muchísimo. Hace casi 10 años que estoy en el club y siempre me cuidaron", explicó sobre la actualidad de los millonarios. Por su parte, el DT resaltó la jerarquía, aunque se mostró cauto con las futuras decisiones. "Se movió con absoluta libertad, con categoría. En el gol, por ejemplo, eligió el lugar donde definir, y eso lo hacen los jugadores de su nivel", explicó Cappa. Y añadió: "Todo depende de la rapidez con que se pueda recuperar. Trato de ser prudente. Todavía tiene una protección en el brazo, y de a poco va a ir recuperando la confianza. Este partido y este gol le han venido muy bien. No lo quiero apresuar. Es un jugador demasiado importante como para que uno no le respete el proceso de adaptación que hay que seguir".
El vértigo acompañó la vida de Buonanotte. En 2001, viajaba con su papá Mario desde Teodelina para jugar los últimos minutos en la novena división de River; con 17 años y sin haber debutado en primera, fue la cara visible de Adidas; en 2006, de la mano de Passarella hizo su presentación, y un año más tarde encandiló a todos en un superclásico. En 2008, llegó la consagración con el título del Apertura -fue la revelación y el goleador de River- y obtuvo con la selección la medalla dorada en los Juegos Olímpicos, en Pekín. Si hasta el día anterior al fatídico accidente su nombre estuvo emparentado con Atlético Madrid. Tan frenética es la carrera que el Káiser se opuso enfáticamente a una posible venta, y para ratificar la medida, hace nueve días -casualmente uno antes de regresar a la actividad, frente a Godoy Cruz- le extendió el contrato hasta el 30 de junio de 2015.
En un puñado de acciones Buonanotte enseñó que la magia con la que siempre deslumbró está intacta. El accidente dejará cicatrices en su diminuto físico, pero con esta clase de actuaciones mitigará las peores secuelas, aquellas que le estrujaron durante estos meses el corazón.
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El 26 de diciembre, en Arribeños, y de regreso a Teodelina, protagoniza un fatal accidente, a bordo de un Peugeot 307; mueren sus amigos Alexis Fulcheri, Emanuel Melo, y Gerardo Suñé.
El 15 de enero el santafecino se presenta en el complejo BAF, donde el plantel que dirigía Astrada realizaba la pretemporada; el período de recuperación estaba en marcha.
El 5 de abril, en el predio de Ezeiza, participa por primera vez de los trabajos con pelota que dispone el entonces entrenador Astrada; pocos imaginaban que participaría en el Clausura
El 17 de abril, frente a Godoy Cruz, y bajo la dirección técnica de Cappa, se produce el soñado regreso; la ovación del público y el éxito conforman una noche de ensueño.



