Gallardo y Mascherano, choque de estrategas: cómo el de afuera le ganó al de adentro

Mascherano y Gallardo se saludaron en la previa del partido
Mascherano y Gallardo se saludaron en la previa del partido Fuente: LA NACION - Crédito: Fernando Massobrio
Máximo Randrup
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24 de febrero de 2020  • 00:35

Marcelo Gallardo, el revolucionario correcto que cambió para siempre la historia de River, porque ya era grande y la tornó gigante, le ganó la pulseada al otro genio de la táctica que tuvo la noche platense: Javier Mascherano. El Muñeco, ¿cuándo no?, eludió un obstáculo complejo. El Muñeco lo hizo de nuevo.

El director técnico millonario le dio continuidad al 3-3-2-2 y las piezas de su esquema lucieron cómodas. Un envase flexible que parece elevar la categoría de los protagonistas. No hace falta que River brille para percibir que se trata de una estructura absolutamente consolidada.

El resumen del partido

Masche, por su parte, fue el pilar de un extraño 5-2-1-2. El excapitán del seleccionado argentino se desempeñó como líbero, aunque con licencias para salir a presionar o proyectarse por el centro para transformarse en lanzador. El N° 27 de Estudiantes jugó por primera vez de defensor en el Pincha y su presencia no fue suficiente como para contener la jerarquía del Millonario.

¿Fue sobresaliente lo del conjunto visitante? No. ¿Fue malo lo de Mascherano? No. Sin embargo, Gallardo potenció a los suyos y el emblema de la selección nacional no alcanzó para frenar a los atacantes de River. La contienda, entonces, la ganó el estratega de afuera.

Seguimos dependiendo de nosotros y no nos pesa. Vinimos a ganar y no a especular, ese es nuestro ADN. La amarilla de Borré se la sacó la experiencia de Mascherano
Marcelo Gallardo

Vale centrarse en el ganador. Se lo ganó en buena ley. El triunfo del elenco del Muñeco posee un enorme valor, que va más allá de los tres puntos que ya se observan en la tabla de posiciones. El Millonario se sacó de encima la presión que le había ejercido Boca y ganó el (quizás) partido más difícil de los tres que le quedaban. En la próxima fecha será local contra Defensa y Justicia, y si bien en la última jornada visitará a Atlético Tucumán ya se sabe lo que es River cuando afronta un compromiso decisivo.

El de ayer, entonces, era un juego trascendental. El equipo de Gallardo conservó la ventaja de tres unidades sobre Boca cuando quedan seis puntos en juego y el Muñeco acaricia el único título que le falta de los terrenales. El Mundial de Clubes es casi una exclusividad de los poderosos europeos y la Superliga emerge como una cuenta pendiente que el DT está obsesionado en tachar.

Cuando River se pone encima en el marcador se complica, empieza a jugar con la jerarquía que tiene, que es mucha. Lo viene demostrando en la era Gallardo
Javier Mascherano

El escollo no era sencillo. River debía enfrentar a un rival que hasta hace unos días acumulaba una larga racha sin derrotas y debía, también, superar a una figura pesada como la de Mascherano; sin dudas, un estandarte del fútbol argentino.

Gallardo, el técnico que siempre puso la mira en el plano internacional, ahora avanza hacia ese torneo local que le falta. ¡Y lo hace con aciertos en sus decisiones!

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