Con el adiós de Tevez, Orion y el Cata Díaz, Guillermo moldea un Boca sin caciques

Sólo Gago sigue bajo el ala del Mellizo; “No va a ser fácil, pero es el equipo el que debe reemplazar a Tevez”, reconoce el DT xeneize
Pablo Lisotto
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27 de enero de 2017  

Barros Schelotto y Gago
Barros Schelotto y Gago

MAR DEL PLATA.– “No va a ser fácil, pero es el equipo el que debe reemplazar a Tevez”. La frase con la que Guillermo Barros Schelotto sentenció, en su primera conferencia de prensa del año, cuál sería el ADN de Boca en la era post Apache es un mensaje que, por lo visto en los amistosos disputados en esta ciudad ante Estudiantes (2 a 0) y San Lorenzo (2 a 2), se incorpora con velocidad en el plantel.

Pero también queda en evidencia otro aspecto fundamental: con la excepción de Fernando Gago, casi no quedaron figuras de peso en el equipo. Esto es algo que, lejos de incomodarlo, le permite al Mellizo ser el líder del grupo. Ya no hay voces que contradigan decisiones ni estrellas que opaquen o cuestionen su figura. No pasa por una cuestión de ego, sino por un estilo de conducción.

El DT sabe que el equipo que conduce está cada vez más moldeado a su manera, desde el esquema y las intenciones, y que cuando un entrenador encuentra un ritmo en el que el cambio de intérpretes no altera el funcionamiento, el éxito está más cerca. Eso se suma a una evidente mejora en el aspecto físico de los jugadores. Gracias al trabajo enérgico del preparador físico Javier Valdecantos, el conjunto de la Ribera exhibe un estado atlético ideal, con el que por momentos suple otras falencias a mejorar.

Si bien la partida del Apache fue inesperada, su salida también trajo alivio, y puertas adentro minimizan la variable de que Tevez regrese en noviembre. Los Barros Schelotto no se sienten cómodos con grandes figuras en sus planteles.

En sus casi once meses de gestión al frente de Boca, los Mellizos vieron desfilar a Daniel Osvaldo, Agustín Orion y Daniel Díaz. La bomba del rockstar se detonó en Montevideo, tras el 1 a 1 con Nacional, por los cuartos de final de la Copa Libertadores. Pero se había activado apenas arribaron los Barros Schelotto, cuando el goleador le cuestionó a Guillermo que le recriminara una acción de entrenamiento frente a las cámaras de TV.

El arquero, en cambio, siempre se sintió observado por el nuevo cuerpo técnico. Su grosero error frente a Independiente del Valle en las semifinales de la Copa fue la excusa perfecta para anunciar que, después de cinco años, se había terminado su ciclo. Nadie lo detuvo.

Lo del Cata Díaz fue mucho más directo. Guillermo le dijo que no lo tendría más en cuenta. No sólo se da esta situación en Boca. Durante la gestión en Lanús, los Mellizos siempre le dieron prioridad al grupo por sobre las individualidades. Así fue como, por diversos roces con la conducción, debieron emigrar del club granate Diego Valeri, Mauro Camoranesi, Mario Regueiro, Leandro Somoza y Santiago Silva.

“La salida de Tevez potenció a este plantel. El grupo está muy unido. No hay figuras: todos corren para atacar y todos corren para defender”, le confiesa a la nacion alguien que forma parte de la intimidad xeneize en Mar del Plata. Un Boca sin caciques, a la medida de los Barros Schelotto.

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