Copa Libertadores: las tres rachas que cortó Racing con su triunfo en el debut

El festejo final de Racing tras la exitosa excursión por Mérida
El festejo final de Racing tras la exitosa excursión por Mérida Fuente: AP
Nicolás Zuberman
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6 de marzo de 2020  • 09:59

Más allá de los tres puntos fundamentales para encender la ilusión copera, Racing logró en Venezuela un triunfo que también sirvió para cortar tres rachas que lo perseguían: por primera vez en el semestre un delantero pudo marcar un gol, anotó más de un tanto en un mismo partido y también logró una victoria como visitante en la Libertadores, algo que no conseguía desde la copa del 2015. Tres aspectos positivos que para Sebastián Beccacece tienen el mismo valor que haber comenzado este camino internacional con el pie derecho.

Siete partidos tuvieron que pasar para que un delantero de Racing convirtiera un gol. Nicolás Reniero, a pura tozudez, fue quien rompió la racha que acompañaba a este ciclo de Beccacece. Cuando el ex futbolista de San Lorenzo aún recuperaba el aire tras el festejo de su gol, vio que el número 29 aparecía en el cartel electrónico que indicaba el cambio. Como si para el entrenador esa maldición no tuviera peso, no permitió a Reniero aprovechar la confianza después de marcar el empate transitorio y decidió sacarlo para que ingrese David Barbona.

El problema, más allá de otro llamativo cambio del técnico, preocupaba a la mitad celeste y blanca de Avellaneda. "Hace cuatro fechas que no pateo al arco", había dicho Lisandro López, caliente, luego del empate 1 a 1 con Newell´s por la última fecha de la Superliga.

Para el entrenador, en sus declaraciones, siempre fue un dato menor la sequía de los delanteros, apenas una racha a romper. Lo cierto es que además de esa falencia individual en sus hombres que deben aportar más gritos, también había una necesidad colectiva: hasta el juego ante Estudiantes de Mérida la Academia nunca había logrado convertir dos goles en un mismo partido pese a haber generado situaciones. Las dos cuestiones quedaron enterradas en Venezuela.

Si bien se mostró errático en las definiciones, el debut de copa también fue un paso adelante para Lisandro López. Aquella sensación de soledad pareció esfumarse en Mérida, donde Licha jugó un buen partido de espaldas al arco, pivoteando para la llegada de Matías Rojas, Matías Zaracho y las apariciones de Eugenio Mena. A los cinco minutos de partido Licha ya había tenido un mano a mano, aunque la pelota se le fue por arriba del travesaño. Cuando el partido terminó, Racing acumulaba 12 disparos dentro del área en el partido. Más de uno cada ocho minutos, una cifra alta. Sin embargo recién logró la ventaja a los 84 minutos de juego, después de más de una decena de chances claras de gol.

Sebastián Beccacece piensa durante el partido: el DT atraviesa un buen momento con Racing
Sebastián Beccacece piensa durante el partido: el DT atraviesa un buen momento con Racing Fuente: AP

Eso sí preocupa a Beccacece, que ya lo había expresado en sus conferencias de prensa, y también puso ahí un énfasis especial en las últimas semanas de trabajo: en el déficit en la definición. Como en otros partidos ocurrió con Jonatan Cristaldo o Darío Cvitanich, en Venezuela el que erró la mayoría de las situaciones claras fue Zaracho, el volante que terminó dándole la victoria a Racing con un zurdazo mordido. La puntería parece ser la cuenta pendiente que no pudo resolver en este arranque de la Copa Libertadores.

Las definiciones de Reniero y Zaracho le valieron a la Academia cortar una racha de 12 partidos sin poder conseguir victorias como visitante por Copa Libertadores: acumulaba siete empates y cinco derrotas. El último triunfo había sido por la fase de grupos de la Libertadores 2015, por 2 a 0 ante Sporting Cristal, de Perú. Con el guiño del sorteo de diciembre, a Racing le tocó un grupo accesible, tal como se pudo ver en esta primera fecha.

En la planificación, con un cuerpo técnico nuevo que casi no tuvo tiempo de trabajo antes de que arrancara la competencia, la idea era poder sobrellevar el final de la temporada argentina para mantener al equipo entre los cuatro primeros de la tabla y lograr la clasificación a octavos de final mientras Beccacece busca inculcarle una identidad al equipo. Con tres triunfos y cuatro empates, el ciclo parece ir por esa senda trazada. Con un agregado que entusiasma: los triunfos fueron en clásicos -Independiente y San Lorenzo- y en el debut de copa, como visitante, pese a haber arrancado perdiendo. Como si en las situaciones difíciles el grupo diera un plus de amor propio.

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