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Por segundo partido consecutivo, el portugués Cristiano Ronaldo no vistió la camiseta de Al-Nassr y los hinchas de su equipo lo defendieron. El astro portugués no estuvo ni entre los suplentes en el encuentro ante Al-Ittihad, pero sus simpatizantes pidieron por su presencia en el minuto siete de juego, el de su histórica camiseta. Lo hicieron levantando pancartas amarillas con el número 7 en azul y el “Ronaldo” debajo.
Los jeques que administran el multimillonario Fondo Soberano de Inversión Pública (PIF) y que destinan dinero a los clubes más importantes de Arabia Saudita -entre ellos, Al-Nassr y Al-Hilal, los dos más importantes- habrán tomado nota del descontento de los simpatizantes por la situación. Ronaldo, que acaba de cumplir 41 años, no está lastimado. De hecho, se entrena con normalidad desde principios de semana.
جماهير النصر في الدقيقة السابعة ترفع رقم كريستيانو رونالدو «7» ⏱️🟡#النصر_الاتحاد | #دوري_روشن_السعودي pic.twitter.com/2K7tk6H1Fw
— رياضة ثمانية (@thmanyahsports) February 6, 2026
La raíz del conflicto es el pase del francés Karim Benzema desde Al-Ittihad a Al-Hilal, el acérrimo rival de Al-Nassr. Ronaldo y su entorno entienden que los jerarcas del fondo PIF están reforzando a Al-Hilal (que además es líder del torneo) y, en el medio, debilitan a Al-Nassr, su equipo. Esto conspira contra uno de sus objetivos principales: llegar a los 1000 goles como profesional (lleva 961). El nacido en Madeira cree que será más difícil conseguir esa meta si no está rodeado de futbolistas de clase mundial.
Según el diario inglés The Times, Ronaldo tiene una cláusula de rescisión cercana a los 68 millones de dólares, un sueldo de ¡US$ 240 millones anuales! y contaría con sondeos de la Major League Soccer estadounidense. De hecho, un rumor en la prensa de aquel país en los últimos días lo acercaba a Inter Miami, donde juega el argentino Lionel Messi. Claro que, en ese caso, Las Garzas deberían resolver la cuestión de los límites presupuestarios.
Según The Athletic, el fondo de inversión saudita cree que “es imposible de predecir” adónde terminará la saga que involucra al astro portugués. Arabia Saudita desearía que el futbolista permaneciera en su territorio y llegara a los 1000 goles en ese país. Sería una gran postal para el país, que desde hace años busca potenciar la liga local. Y ha inyectado cientos de millones de dólares para atraer talento extranjero. La nave insignia de ese proyecto, sin embargo, parece tener las horas contadas.
El periodista italiano Fabrizio Romano, especializado en traspasos, anticipó este lunes que Cristiano Ronaldo no iba a jugar en Al Nassr contra Al Riyadh, y detalló: “Su ausencia no está relacionada con ningún problema físico ni con su carga de trabajo”.
Parecía una aclaración rutinaria, sin embargo, funcionó como chispa que terminó de encender y viralizar la polémica. De sacudir los cimientos de una liga saudí que no está habituada a las tensiones. Pero cuando se trata de Cristiano, ningún silencio es inocente y ninguna ausencia es casual.

Horas después, el hecho confirmó la sospecha: Ronaldo no estuvo en la convocatoria en la victoria ajustada de Al Nassr por 1-0 ante Al Riyadh. No fue una decisión técnica y mucho menos médica. El portugués decidió cumplir con una advertencia que llevaba días flotando en el ambiente y que ahora estalló con fuerza: su desacuerdo con la política de fichajes del Fondo de Inversión Pública (PIF), propietario de Al Nassr, Al Hilal, Al Ittihad y Al Ahli.
Desde su llegada en 2022, Ronaldo fue mucho más que el máximo goleador. Fuela cara visible del proyecto saudí hacia el mundo.El punto de partida de una liga que pasó del anonimato a un lugar importante en el fútbol global, que irá por mucho más en los años venideros gracias a los petrodólares, y quetiene como punto máximo el Mundial 2034.Esa percepción explica, en parte, el trasfondo emocional del conflicto. “Cristiano siente que merece más respeto”, subraya Record. Respeto deportivo, pero también simbólico.



