Daniel Willington, un prodigio que podría jugar hoy

Gustavo S. González
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28 de diciembre de 2018  • 23:59

La pregunta clásica, insidiosa a veces, sobre si los prodigios del fútbol "de antes" se adaptarían al fútbol "de ahora" (un interrogante que no se formula para un rudo defensor). tiene una respuesta afirmativa rotunda en Daniel Willington. Aquel 10 pachorriento –como él mismo se calificó, para diferenciarse de los que lo atacaban con el mote de "vago"– debería hacer cosas hoy que no necesitaba hace 50 años, como el despliegue, y no podría acometer tan asiduamente otras, como aquellas pisadas que emergían de las polvorientas canchas de su tiempo, en cualquier parte del campo.

Estas emparentan al cordobés a un torero, a Juan Román Riquelme . El físico, en cambio, lo acerca al colombiano Edwin Cardona , pero hay más: los pases verticales que también eran sello de Willington. Está claro que Cardona no va a entrar en la historia de Boca como está instalado El Daniel en la de Vélez o Talleres , pero ambos tienen un gol de tiro libre inolvidable: Willlington, jugando para el Talleres dirigido por Ángel Labruna, en su regreso al club, en el clásico ante Belgrano que definió la Liga de Córdoba, en el barrio Alberdi, en 1974. Un misil que fue recto al ángulo izquierdo de Hugo Tocalli , "a 12 metros del centro de la cancha", según el propio Willington, y sobre la izquierda. En el gol de Cardona a River en el Monumental, en 2017, la pelota tomó efecto de afuera hacia adentro y entró también arriba, en el arco que defendía Germán Lux .

Willington tuvo los Nº 9 que todo 10 puede pedir. Omar Whebe y Carlos Bianchi , pero también se asociaba con otros delanteros menos potentes, como Juan Carlos Pichino Carone y José Luis Luna, y Vélez fue campeón del Nacional 1968, cuando fue a la final con Racing tras empatar con River el día de la mano de Luis Gallo que no se cobró, en un vuelo imitado 10 años después por Mario Kempes en el Mundial, ante Polonia.

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