Gustavo Alfaro y su bronca por la agresión que sufrió: "Alguien se tiene que poner los pantalones"

Alfaro, agredido
Alfaro, agredido Crédito: Captura TV
El entrenador de Tigre sufrió un corte en la cabeza por un proyectil que le arrojaron desde la tribuna; el entrenador decidió que el partido siga ante la consulta del árbitro; "Por un idiota no vamos a parar", señaló el DT
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22 de febrero de 2015  • 08:40

ROSARIO.- El entrenador de Tigre , Gustavo Alfaro , reconoció antes de retirarse del Gigante de Arroyito que le dolía "mucho la cabeza", aunque no pudo precisar si se debía a proyectil que le arrojó un plateísta o a la derrota sobre la hora ante Rosario Central .

"Las cosas que pasan dentro del campo de juego son lamentables. El árbitro (Diego Ceballos) debía resolverlo; me dijo que tomara yo la decisión, y suspenderlo me habría dado bronca, porque hubiese parecido que quería sacar ventaja", precisó Alfaro, tras el 1-2 en el Gigante de Arroyito, por la segunda fecha del torneo .

El entrenador manifestó, a su vez, la furia e impotencia que sintió al ser golpeado impunemente, y protestó contra los organismos que se encargan de la seguridad en el fútbol argentino.

"Las situaciones de inseguridad existen dentro y fuera de la cancha, pero en Brasil, cuando se agrede a alguien, la persona es detenida porque hay alguien que te juzga. Y en Europa, la seguridad está del lado de afuera, no en el campo de juego", expuso. Alfaro afirmó que basó su elección en el principio de que "un cobarde no fuera más importante que treinta y cinco mil personas".

" (Diego) Ceballos dejó que la decisión fuera mía y le dije que lo siguiera, pero alguien se tiene que poner los pantalones. Ahora me duele mucho la cabeza, no sé si por el golpe o por la derrota", concluyó en rueda de prensa.

Una vez más, en el fútbol argentino se apela a la decisión de la víctima para continuar o no con el espectáculo, cuando el sentido común indica que una situación así es suficiente para detener el juego. Pero en el medio local parece que todo dependiera de la puntería del agresor, la contundencia del proyectil y, en definitiva, la predisposición de la víctima, que en este caso prefirió continuar.

El caos no terminó en ese episodio. Tras finalizar el encuentro, los jugadores de Tigre acorralaron al árbitro Ceballos por considerar excesivo el tiempo de descuento (14 minutos) y por el off side de Marco Rubén cuando anotó el gol del triunfo de Central, sobre el final del cotejo.

Lamentables situaciones como la que vivió Alfaro ayer no son aisladas en el Gigante de Arroyito. El año pasado, en ocasión del choque de octavos de final por la Copa Sudamericana con Boca, el arquero Agustín Orion también fue víctima de un proyectil. Y todavía se recuerda, por la penúltima fecha del torneo de Primera División, en el partido con Racing, cómo un grupo de inadaptados atacó a los periodistas partidarios que siguen la campaña de la Academia en la zona de las cabinas de transmisión y en las plateas.

Incluso, en marzo de 2014, hubo un comunicado de repudio de la comisión directiva de Colón por el trato recibido en la visita a Rosario Central, con un ineficiente operativo policial e indiferencia de los dirigentes locales.

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