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¿Qué le pasa a Diego Maradona ? Eso se preguntaron muchos este miércoles en México, cuando lo vieron entrar en la cancha de Dorados , equipo de Sinaola al que dirige en la segunda división del fútbol mexicano. Acompañado por su asistente, Luis Islas, Maradona se desplazó lentamente y con muchas dificultades. El problema físico, se supo luego, obedece a la artrosis que padece en sus rodillas. Afronta una doble molestia: el dolor natural en las rodillas y no puede permanecer demasiado tiempo de pie. Y no es de ahora.
Maradona, de 57 años, se sometió a tratamientos especiales a principios de junio en Cali, Colombia, con la finalidad de aliviar los efectos de la artrosis. Fue atendido por el doctor Gabriel Ochoa, hijo del exentrenador colombiano Gabriel Ochoa Uribe. Se le realizó una suplementación de crecimiento tipo Endoret, un producto biomédico dirigido a estimular la regeneración mediante la aplicación de proteínas concentradas y aplicadas directamente en la zona de la lesión.
Luego, desde Colombia, el excapitán del seleccionado argentino viajó a Rusia para ver y comentar por TV el Mundial. En el dramático partido con Nigeria que aseguró la clasificación argentina para los octavos de final, sufrió una descompensación y alteración de presión arterial, por lo que debió ser atendido en su palco.
Maradona está de regreso con @Dorados.@ESPNmxpic.twitter.com/NaalF4OY16&— Iván Elenes (@Ivan_Elenes) 17 de octubre de 2018
Al llegar a México para su nuevo desafío con los Dorados de Sinaloa, el problema físico se acentuó. Maradona empezó a concurrir a un centro de rehabilitación kinésica para seguir un tratamiento y ha debido ausentarse a más de un entrenamiento. Lo peor del caso es que no sigue las indicaciones al pie de la letra: por ejemplo, le fue recomendado no jugar al fútbol, pero no puede con la tentación y en varias ocasiones se lo vio jugando con los integrantes del plantel durante las prácticas. También se lo observó bailando en los vestuarios después de algunas victorias, cuando en rigor debería evitar movimientos que perjudiquen sus maltrechas rodillas, que en la última semana acumularon líquido sinovial.
Hace unas semanas, su apoderado, Matías Morla, señaló: "Diego no toma conciencia de las limitaciones físicas que tiene, él entra a la cancha y cree que tiene 20 años".

