Diego Valeri, MVP en la MLS: "Vine a préstamo y quizá me retire en Portland"

Recibió el premio al jugador más valioso de la temporada en los Estados Unidos; convirtió 21 goles y dio 11 asistencias; no le promete un regreso a los hinchas de Lanús
Claudio Mauri
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20 de diciembre de 2017  

Diego Valeri triunfa en Estados Unidos
Diego Valeri triunfa en Estados Unidos

Pelota al pie, cabeza levantada, porte de conductor, remate potente. A algún hincha de Portland Timbers se le ocurrió que a un jugador de esas características había que llamarlo “Maestro”. Y enseguida hubo consenso entre el resto de los simpatizantes para que ese fuera el apodo de Diego Valeri , confeso admirador de Juan Román Riquelme . El magisterio del volante surgido en Lanús no alcanzó para que los Timbers ganaran el título que se adjudicó Toronto, pero sí para que fuera reconocido con el premio Landon Donovan al futbolista más valioso (MVP) de la MLS , que en su 22a temporada muestra una pujanza que contrasta con el fracaso del seleccionado de los Estados Unidos, afuera del Mundial de Rusia.

Valeri se impuso con amplitud en una votación en la que participan jugadores, clubes y medios de comunicación. Fue elegido con el 50,71 por ciento de las adhesiones. Bastante más atrás quedaron el español David Villa (New York City), con el 16,40, y el húngaro Nemanja Nikolic, con el 7,84. Desde que se entrega la distinción (1996), es la tercera vez que la recibe un argentino. Los antecedentes son Guillermo Barros Schelotto (Columbus Crew), en 2008, y Christian "Gomito" Gómez (DC United), en 2006.

Formado en Lanús, del que está agradecido pero al que no puede prometerle un regreso porque está muy adaptado a la vida del Oeste norteamericano, Valeri tuvo una temporada con 21 goles y 11 asistencias. Con 58 tantos en cinco años, ya es el goleador histórico de los Timbers.

–¿Qué representa este premio para vos y cómo explicás que a los 31 años hayas convertido la mayor cantidad de goles (21) de tu carrera?

–Es un reconocimiento hermoso, me pone muy contento hacer historia en la lista de la MLS. Si bien uno no lucha por premios individuales, es lindo que gente del ambiente, técnicos y jugadores, valoren el sacrificio que uno hace durante el año. Me es difícil explicar por qué hice tantos goles.

–¿Fue por la posición en el campo, la confianza, la ubicación que te dio el técnico?

–A mí siempre me gustó ser un volante con llegada, creo que es importante en el fútbol. Es una de mis características. Con los años me fui encontrando mejor en el equipo, conociendo mi rol. Este año hubo una serie de lesionados, entre los que estaba nuestro goleador (el nigeriano Adi), que me permitieron jugar más adelantado. El equipo me necesitaba más en esa función.

–¿Qué les faltó para no quedar eliminados en las semifinales de Conferencia ante Houston Dynamo?

–Perdimos varios jugadores en la parte final. Además de Adi, que había hecho 15 goles, nos quedamos sin Chará, un volante muy importante, y sin Seba Blanco, que cocinando en su casa se quemó un pie. También quedó al margen un central; nos faltaron entre cinco y seis jugadores, todos titulares. Somos un plantel corto y el equipo quedó diezmado. Lo más importante en este Liga es llegar entero físicamente al final.

–Llevás cinco años en Portland. ¿Imaginabas que te ibas a quedar tanto tiempo, qué encontraste que te hace sentir a gusto?

–No me lo esperaba, nunca imaginé que iba a ver crecer a mi hija en un lugar tan diferente al nuestro. De hecho, yo vine a préstamo para ver cómo iba la experiencia. Todas las sorpresas fueron gratas. Portland es un lugar hermoso. Las cosas se dieron de una manera que jamás lo hubiera esperado.

–Varios de los jugadores argentinos que van a los Estados Unidos tienen muy en cuenta, además de lo futbolístico, el proyecto de vida que pueden desarrollar ahí: la seguridad, la educación para los hijos, aprender un idioma.

–Sí, influye todo eso, fue una decisión de familia, que tuvo una adaptación muy positiva. Mi hija tiene toda su infancia construida en este lugar. El fútbol nos da esa posibilidad, de conocer lugares, porque la educación viene mucho de la familia. En la Argentina también hay muy buena educación; lo de la seguridad que hay aquí es muy importante, eso sí.

–Este año te reencontraste con Sebastián Blanco 10 años después del título en Lanús. ¿Cómo fue la sociedad futbolística?

–Muy bien, la verdad que nos entendimos muy bien en la cancha. Cuando me preguntaron por la contratación de Seba no dudé en recomendarlo. Además, estaba en un gran momento en San Lorenzo. Más allá de lo que lo quiero, futbolísticamente nos iba a traer muchos beneficios. Fue creciendo de a poco en la temporada, mostró su jerarquía, es un jugador de elite. Sufrimos mucho al final por no tenerlo.

–¿Fue muy fuerte el golpe para el fútbol de los Estados Unidos haber quedado afuera del Mundial?

–Es fuertísimo el golpe, fuertísimo. Ellos saben el talento y la capacidad que tienen sus jugadores. Y la estructura muy superior en comparación con los países de la Concacaf contra los que compiten. Es un fracaso deportivo si se tiene en cuenta lo que apuestan por el fútbol y cómo fue creciendo la pasión en la gente. Todavía están formando una identidad futbolística. Quizá sea una manera de recomenzar para hacerse más fuertes.

–¿Cómo viviste la final de Lanús por la Copa Libertadores?

–Nerviosísimo, nerviosísimo… Pensé que lo iba a disfrutar más. Me hubiese encantado que el club sumara ese trofeo a las vitrinas, lo merecía. A pesar de no haber ganado la copa, es un plantel que hizo historia por la manera en que llegó a la definición, por no haber renunciado a un estilo de juego. Eso tiene que ser un legado para lo que viene.

–Vos sos parte del título local de 2007. ¿Ves una evolución desde entonces en Lanús?

–Sin dudas, evoluciona desde que apostó por su cantera y se afirmó en primera. Después llegó la Sudamericana, los títulos con Almirón, cuyo estilo fue del gusto del paladar del hincha. Estoy al tanto de todo lo que pasa porque mantengo contacto con Pelletieri, Maxi Velázquez, el Laucha Acosta. De hecho, mi madre sigue en el club, juega al tenis, uno siempre tiene con el corazón.

–¿El hincha de Lanús se puede ilusionar con que te vas a retirar ahí?

–No lo sé, ojalá el hincha tenga un buen recuerdo mío. Uno dio todo para que sea así. Toda mi infancia está edificada ahí. Hoy no puedo asegurar nada. Vine a préstam y es posible que me reitre acá, en Portland. Hay que evaluar las cosas en familia.

–¿Sentís que a tu carrera le faltó un paso más importante por Europa o no es una deuda pendiente?

–Es verdad, me hubiese gustado jugar más años en Europa, pero a veces uno controla pocas cosas. Fui a préstamo y siempre teniendo a Lanús presente para volver. Se me hizo complicado por ese lado. Igual, estoy satisfecho de haber pasado por dos clubes de distintas magnitudes, como Porto y Almería. Haber jugado Champions League, ganado una Copa y Supercopa de Portugal. Experiencias lindas tuve, pero de chico uno tiene el ideal y el sueño de jugar varios años en Europa.

–En las redes sociales se te ve tocando la guitarra mientras tu hija canta. ¿Es uno de tus hobbies?

–Sí, me gusta mucho, y a mi nena le encanta cantar. Casi todos los días armamos el dúo, nos gusta la música. Yo aprendí a tocar la guitarra de grande, cuando me lesioné una rodilla. En el plantel también nos juntamos a tocar la guitarra con dos o tres muchachos, a mi me gusta el rock and roll.

–¿Mantenés el hábito de la lectura?

–Siempre leo, es más que un hábito. Te afina como persona, te ayuda a conocer el mundo. Me gusta leer sobre teología, historia, filosofía, fútbol. Me encantó mucho uno de César Menotti : Juego, Deporte y Profesión. También uno de Fernando Signorini : Fútbol, un llamado a la rebelión.ß

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