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Con admiración, incredulidad y hasta sana envidia, muchas veces desde la Argentina se observan partidos de la Premier League en los que los autores de los goles terminan abrazándose con los hinchas. También, estadios sin fosos, vidrios de protección ni rejas que separen a los aficionados del campo de juego propiamente dicho. Se pone a Inglaterra como ejemplo de la lucha ganada contra los hooligans. Todo bien real.
Lo que no quita que en algunos casos puedan darse circunstancias con cierta semejanza al lamentable episodio ocurrido el sábado en Núñez, con la llegada del ómnibus que trasladaba al plantel de Boca para jugar la revancha final por la Copa Libertadores con River , un escándalo todavía pendiente de resolución. Por ejemplo, lo que se vivió en abril de este año en los alrededores del estadio de Liverpool en ocasión del choque por los cuartos de final de la Champions League con Manchester City .
Allí se pudo apreciar como los hinchas de Liverpool, por una calle estrecha, le dan la "bienvenida" al moderno ómnibus del City, en cuyo plantel se desempeñan los argentinos Sergio Agüero y Nicolás Otamendi . El micro avanza lentamente en medio del abucheo, bengalas y se observa cómo le lanzan objetos. A diferencia del bus que trasladaba a Boca, el del Manchester tenía una ventaja: está preparado para los ataques, ya que es blindado. Y tiene menos ventanas.
Desde el interior del ómnibus, la vivencia es más elocuente. Se escuchan los impactos de los proyectiles y el chofer, a diferencia del conductor herido del micro de Boca, lanza un par de insultos, pero en ningún momento se ve afectado ni pierde el control del volante. Asimismo, a lo largo del trayecto de ve a la policía controlando la situación y casi participando pasivamente del recibimiento de los hinchas de Liverpool.


