El deporte intenta derribar el muro: partidos fuera de los Estados Unidos y el caso de las gemelas Flores

Las principales ligas deportivas confirmaron partidos fuera de las fronteras; una familia con el corazón dividido: una hermana juega para Estados Unidos, la otra para México
Matías Baldo
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16 de febrero de 2017  

Sabrina y Mónica Flores, en el último Mundial Sub 20 de fútbol
Sabrina y Mónica Flores, en el último Mundial Sub 20 de fútbol

SAN ANTONIO.– Donald Trump impulsa la versión más agresiva de la Doctrina Monroe, América para los americanos: su gobierno destinará 25 mil millones de dólares para levantar los dos mil kilómetros de muro que en cuatro años dividirán los 3180 kilómetros del paso fronterizo entre Estados Unidos y México. El último 25 de enero, Trump firmó la orden ejecutiva 13.767 que dispone la construcción del paredón, pero su materialización recién se efectuará cuando el congreso asigne los fondos necesarios. “Necesitamos un muro porque México no es nuestro amigo”, había lanzado durante su exitosa campaña.

Pero mientras Estados Unidos empieza a aislarse, el deporte apuesta a la expansión, con México como destino inmediato. Es que su mercado, el latino en general y el mexicano en particular, es sumamente atractivo para las cuatro ligas más importantes del escenario norteamericano: año a año generan ganancias por 3000 millones de dólares, entre el 10% y el 30% del beneficio total.

La NBA disputa anualmente dos partidos de temporada regular en el Arena Ciudad de México e imagina una franquicia en la capital mexicana. En noviembre, la NFL regresó a México después de 11 años con un duelo entre Oakland Raiders y Houston Texans en el mítico estadio Azteca ante 76.500 fanáticos. Hace dos semanas, casi 30 mil hinchas viajaron a Houston para el 51° Super Bowl.

La Major League Baseball anunció que dos encuentros de su calendario cruzarán la frontera desde 2018 y la National Hockey League dispuso que en 2017 se juegue una exhibición. La Major League Soccer tampoco se queda afuera, tal como detalló el comisionado Don Garber: “El 30% o el 35% de nuestros fanáticos son hispanos y el 20% de nuestros ingresos dependen de ellos”. Los derechos de televisación fueron adquiridos por Univisión para que la MLS llegue a todo México.

Los latinos son también una porción fundamental para la estructura deportiva estadounidense: casi 400 jugadores integran equipos de las cuatro ligas mayores. La gran incógnita que supone el muro se responderá con el tiempo: ¿cómo afectará su alzamiento al deporte estadounidense?

La muralla empezará a edificarse en el perímetro de San Diego y El Paso para separarlos de Tijuana y Ciudad Juárez, respectivamente. Serán 45 kilómetros que pegan de lleno en la dinámica de dos equipos limítrofes: Xolos de Tijuana y Juárez Bravos.

Los Xolos fueron fundados hace nueve años y conquistaron el Apertura 2012. Un 35% de sus hinchas vive en la zona baja de California y cruza el abstracto límite divisorio los días de partido. Incluso, dos de sus jugadores viven en San Diego: Paul Arriola y Joe Corona conducen de Estados Unidos a México para entrenarse diariamente. El caso de los Juárez Bravos, de la Liga de Ascenso, es similar. Y su academia juvenil está emplazada en El Paso. Las nacionalidades se difuminan en la frontera.

Antes de Trump, la Federación Estadounidense de Fútbol trabajaba en conjunto con la FIFA en un proyecto para organizar el Mundial 2026. “Una Copa del Mundo en conjunto sería muy complicada si no gana Hillary Clinton las elecciones” reflexionaba Sunil Gulati, presidente de la federación estadounidense, antes de las elecciones. Con Trump en el poder, Gulati enmascaró su pesimismo.

Sin embargo, fue el fútbol el primero que se rebeló días después de que Trump le ganara a Clinton en las urnas: en el duelo por eliminatorias que disputaron en noviembre en Ohio, los jugadores de ambas selecciones se mezclaron para la foto previa. La NBA ha encontrado su resistencia en Gregg Popovich, Stan Van Gundy y LeBron James. Otro llamado de atención fue el de Martellus Bennett, quien después de obtener el Super Bowl con sus New England Patriots gritó frente a millones de televidentes: “¡Derriben el muro! ¡Te amo, México!”

El muro y la reforma migratoria podrían impactar en una sociedad con fuerte raigambre mexicana. Incluso, en el caso de una familia en particular: las gemelas Mónica y Sabrina Flores juegan al fútbol en la Universidad de Notre Dame. Sabrina representa a la selección de Estados Unidos y Mónica, a la de México. Su imagen en el último Mundial Sub 20 recorrió el mundo: Sabrina consolaba a Mónica después de ganarle en los cuartos de final. “Es curioso, pero no me importa. Siempre voy a dar todo lo que tengo que dar sin que nada me importe”, reconoció Mónica, en una entrevista con FIFA.com.

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