El peor momento de Ariel Holan en Independiente: a un paso de quedar afuera de torneos internacionales para 2020

Fuente: FotoBAIRES
Rodolfo Chisleanschi
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4 de marzo de 2019  • 10:43

Una nueva caída, un nuevo partido para el olvido, otra frustración y una realidad escrita en la tabla de posiciones: en este momento y con sólo cuatro jornadas por jugar, Independiente no se clasificaría para ninguna competición internacional en 2020. El temor a un regreso a la medianía de los tiempos pre- Holan , justo cuando a dos cuadras empiezan a ensayar una vuelta olímpica, acecha la vereda roja de Avellaneda.

"No queda otra que ser humildes y empezar otra vez desde cero porque las cosas no nos están saliendo", dijo anoche a pie de campo Martín Campaña tras la caída 1-0 ante Gimnasia, en el Bosque. El capitán –y el único que escapó del aplazo en La Plata– aceptó lo que cualquier observador avispado pudo advertir desde el año pasado y que se agudiza prácticamente semana tras semana en 2019: el estilo que cautivaba a propios y extraños hace menos de dos años parece definitivamente perdido en la maraña de transferencias, cambios en el cuerpo técnico y evidentes bajones de rendimiento individual en el que fue cayendo el Rey de Copas desde aquella noche gloriosa del Maracaná hasta la fecha.

La derrota en el clásico frente a Racing el fin de semana anterior abrió un torrente de declaraciones cruzadas en torno a Ariel Holan que solo podía ser acallado por una reacción inmediata que no se produjo. Los días por venir –con el debut en Copa Argentina el miércoles frente a Atlas incluido– prometen entonces ser tanto o más agitados.

"No es un problema de actitud sino de contenido de juego. Hoy no tuvimos ni posesión ni profundidad", dijo el técnico, en la frase más futbolística de sus declaraciones luego de lo sucedido en cancha del Lobo.

La carencia de argumentos mostrada por Independiente frente a un rival muy limitado como Gimnasia resultó llamativa. El Rojo casi no generó ocasiones de peligro, el manejo de la pelota fue deficiente y la defensa volvió a conceder espacios insólitos. El problema es que no se trató del primer encuentro en el que ocurre algo semejante, y el click que el técnico aguarda y en el que continúa confiando no se vislumbra en el horizonte.

Ricardo Daniel Bertoni fue el más categórico tras la derrota frente a la Academia. "El ciclo de Holan está acabado", sentenció, y desató un vendaval. Ricardo Bochini , su viejo compinche, no compartió esa mirada, y lo mismo ocurrió con varios notables ex jugadores de la institución, que de un modo más o menos firme salieron a respaldar al técnico que le devolvió la alegría el club a partir de su llegada en 2017.

El peor momento de Ariel Holan en Independiente
El peor momento de Ariel Holan en Independiente Crédito: Santiago Hafford

En su columna de esta semana en La Nación, Diego Latorre explicaba que, a veces, un entrenador pierde el control de la situación a pesar de poner todos sus conocimientos y de esforzarse al máximo en su trabajo. El derrumbe de la confianza de sus dirigidos y la confusión propia son las consecuencias inmediatas. Y algo así parece estar carcomiendo por dentro a un plantel que si bien no alcanza la jerarquía de los de River, Boca o Racing, está entre lo destacado de la Superliga .

Un repaso de las alineaciones decididas por Holan en las últimas fechas alienta las sospechas sobre el último punto. Gonzalo Verón pasó de la tribuna a la titularidad sin escala previa para retornar anoche a la grada. Ezequiel Cerutti surgió como indiscutible en enero y "desapareció" a continuación. Jonathan Menéndez volvió de improviso de Qatar y cuando estaba a punto de irse otra vez se convirtió en el primer suplente de la delantera. Emanuel Brítez se había ganado un puesto en la defensa, lo expulsaron contra San Lorenzo y no jugó más.

Aun matizado con críticas, Holan recibió en la tempestuosa semana que pasó el apoyo mayoritario de los hinchas en las redes sociales, y el vicepresidente Pablo Moyano pidió que se lo dejara trabajar tranquilo. El técnico sigue contando por ahora con margen suficiente para decidir su futuro y los principales dirigentes del club siguen estando de su lado, pero la realidad muestra que hoy por hoy Independiente juega mal y está afuera de todo.

Mientras que a dos cuadras preparan los festejos, todo indica que en las cuatro fechas de Superliga que restan estarán sobre la mesa mucho más que 12 puntos en la vereda roja de Avellaneda.

Un Atlas para recuperar la sonrisa

Disputar en 2020 la Copa Libertadores, el viejo amor de la entidad, es el gran objetivo del Rojo para este año, y prácticamente clausurada la clasificación directa a través de la Superliga, Independiente empieza a barajar los caminos alternativos. "Estoy convencido que llegaremos por alguna de las vías que todavía tenemos", afirmó Ariel Holan hace algunos días.

Esas rutas son la Copa Argentina, la de la Superliga y, más lejana, la Sudamericana. Levantar uno de esos trofeos se convirtió en obligación, y el miércoles a las 19.30 en la cancha de Banfield, el Rojo dará el primer paso en ese sentido. Enfrentará a Atlas, equipo de Primera D, por la Copa Argentina, una competición que le resulta muy esquiva al Rey de Copas, pero en la que deberá poner todas las fichas si pretende volver a sonreír.

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