El próximo presidente de la AFA, con poder acotado

Deberá lidiar con el bloque monolítico del ascenso y habría más cambios en los torneos, de formato y participantes
Deberá lidiar con el bloque monolítico del ascenso y habría más cambios en los torneos, de formato y participantes
Alejandro Casar González
Fernando Czyz
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17 de noviembre de 2016  

Corvaro (arriba) afina en Suiza el borrador del estatuto
Corvaro (arriba) afina en Suiza el borrador del estatuto

"Se quedan en lo chiquito, que es la Asamblea, que son las elecciones. Pero el estatuto es el contrato madre, que regirá el fútbol argentino por los próximos años. Y tiene muchos temas que son tanto o más importantes que el mecanismo para elegir al presidente". El informante suelta las palabras de a poco. Se lo nota con bronca. Protesta sin hablar por la rigidez que opuso el ascenso a la hora de mantener su mayoría. Y brama contra los cinco grandes, porque no dieron el debate que debían dar para erosionar el poder de otras categorías.

Tras las jornadas de trabajo por el estatuto ya concluidas, Armando Pérez dejó la vorágine capitalina y se recluyó dos días en Córdoba. Quienes lo vieron en el lobby del hotel de Retiro en el que se definieron los puntos más salientes del documento recuerdan que su semblante no era el mejor. El miércoles fue el peor día, que terminó con una reunión en Olivos con Fernando De Andreis, secretario general de la presidencia. "Lo que pasa es que el ascenso es un grupo monolítico. Se mueven todos juntos", cuenta un allegado al presidente del Comité de Regularización que gobierna la AFA . Poco hizo la primera división para que el ascenso no mantuviera su representatividad (y la mayoría) en la Asamblea.

El próximo presidente de la AFA asumirá con un poder recortado. La legitimidad será su as de espadas, pero deberá luchar contra la casi segura disminución de los equipos de primera. Es más, la Conmebol ya dio a entender que les pedirá a todas las asociaciones miembro volver al calendario anualizado: torneos de 11 meses, de febrero a diciembre. Esto implica, necesariamente, un nuevo campeonato semestral; la enésima transición del fútbol argentino. ¿Cuándo? Todo parece indicar que ocurrirá entre agosto y diciembre del año próximo. Y así sí se podrá pensar en seis descensos y apenas dos ascensos. De esta forma, 2018 comenzará con 24 equipos. Y la idea de llegar a 2019 con 20 clubes en la elite tendrá más sustento.

El próximo presidente de la AFA, además, será rentado, como sus vicepresidentes, su secretario general y su tesorero. Tendrá a una mujer en el comité ejecutivo, que quedará integrado con 15 miembros titulares y siete suplentes. Ellos compondrán la nueva mesa chica del fútbol argentino, y se encargarán de tomar las decisiones más trascendentes. Entre ellas estará, claro, la de normalizar la cuestión relacionada con los derechos de TV, encarrilar la Superliga y conseguir los sponsors necesarios para que la AFA vuelva a ser rentable.

Ayudaría (y mucho) a las finanzas de la AFA que cuando asuma el nuevo presidente todos los clubes hayan firmado su plan para devolver los millones de pesos que le deben a la casa matriz. Son más de $1100 millones. Sin embargo, sólo Independiente (el máximo deudor) tiene certificado su esquema de pagos. Y, de acuerdo con el boletín oficial de la AFA, hay un club de primera (Olimpo, de Bahía Blanca) y varios del ascenso que ni siquiera se reunieron con la AFA para hablar de números. Entre ellos están Nueva Chicago y Barracas Central. Tres de los máximos referentes del Ascenso Unido gobiernan esos clubes, que están en mora y, por ahora, no verán un centavo de los $350 millones correspondientes a la cuota de TV de diciembre: Claudio Tapia (presidente de Barracas Central), Daniel Ferreiro (vicepresidente de Nueva Chicago) y Alfredo Dagna (Olimpo). Casualidades. O no tanto.

El nuevo estatuto de la AFA, cuyo borrador será enviado desde Zurich en unos días y repartido a los clubes argentinos para que lo revisen, contempla la creación del tribunal de Ética. Será el órgano de contralor más importante para la futura dirigencia del fútbol. Como su homólogo de la FIFA , este tribunal se encargará de aprobar (o no) a los candidatos a presidente. Y tomará todas las denuncias sobre las hipotéticas mala praxis en que los directivos incurran durante sus mandatos. Este tribunal, para el que ya fue sondeado el ex juez federal Alberto Piotti, es una suerte de dique de contención para la corrupción en el fútbol.

El fútbol argentino inició un cambio que no es sólo maquillaje.

Licencias para los clubes

En paralelo con el nuevo estatuto y sus medidas anticorrupción corre el llamado régimen de licencias. Se basa en las licencias FIFA y Conmebol, y establece requisitos para que los equipos puedan ascender de una categoría a otra: cuentas claras, balances presentados e infraestructura adecuada, entre otros. El régimen de licencias tiene como elemento saliente el llamado Fair Play Financiero. Si algún club incumple las normas, allí estarán las sanciones: desde descuentos de puntos hasta descenso administrativo. Los dirigentes barajan una instrumentación progresiva para evitar una sangría masiva.

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