Diego Milito fue quien festejó en el duelo entre hermanos... pero lo hizo a medias

El saludo de Diego con Gabriel Milito antes del partido en el Cilindro
El saludo de Diego con Gabriel Milito antes del partido en el Cilindro Fuente: Telam
El capitán de Racing superó, por primera vez en siete cruces, a Gabriel, ahora técnico de Estudiantes; sin embargo, fue expulsado y se perdería el primer cotejo con Independiente
Alberto Cantore
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21 de noviembre de 2015  • 11:29

La historia empezó a escribirse en Bernal, la pequeña ciudad de tradición obrera que baña su margen en el Río de la Plata. En el Cilindro de Avellaneda se desarrolló un nuevo episodio, que no será uno más en la secuencia que protagonizan, desde hace 20 años, los hermanos Diego y Gabriel Milito . Hay dos razones que lo convirtieron en un acontecimiento novedoso, único: por primera vez, el delantero cerró la jornada con un festejo; por primera vez, se midieron uno como futbolista y el otro como director técnico. El Príncipe, finalmente, se desahogó, dejó de observar cómo el menor siempre terminaba con una sonrisa dibujada en su rostro, mientras que él se lamía las heridas que le dejaban aquellos cruces que se iniciaron con el clásico de Avellaneda y que tuvieron continuidad en Europa. El capitán, sin embargo, no tuvo una jornada completa de alegría: a los 23 minutos del segundo tiempo el árbitro Pitana lo expulsó, en una sanción equivocada, por una infracción sobre Sánchez Miño . La segunda vez con Racing, en 200 partidos, que recibe la tarjeta roja. ¿Algo más que pudo opacar su partido? Se perderá el encuentro de ida, por una plaza en la próxima Copa Libertadores, frente a Independiente.

El capitán de la Academia se adueñó de todas las luces. En su casa, Diego fue un anfitrión cortés, pero sin enseñarse contemplativo. Desde los cuatro costados de la cancha la ovación se repitió una y otra vez: en el momento en que se dieron a conocer las alineaciones, pero también tras el saludo olímpico. El goleador levantó su brazo derecho y recorrió el trayecto hasta el banco de los suplentes de Estudiantes para abrazar a Gabriel. Fue un saludo lleno de afecto. Seguramente, por esas mentes se cruzaron las imágenes de niños, cuando pateaban la pelota desde que despuntaba el sol hasta que la luna asomaba y se hacía imposible adivinar el recorrido del balón. Cuando los gritos de mamá Mirtha, llamando para comer, terminaba con esos duelos.

La identificación de Diego con Racing es total, mientras que Gabriel todavía está bajo estudio por los simpatizantes de Estudiantes. Sus antecedentes Rojos no invitaron a ser mirado con buenos ojos, una situación que el entrenador fue revirtiendo con resultados y la propuesta futbolística. Para el capitán no era una noche cualquiera, aunque no la finalizó de la manera en que soñó. Las 200 veces que vistió la camiseta de la Academia, esa que el ídolo mira, desde chico, siempre con una sonrisa, resultó tan dolorosa como aquella noche de insomnio en la que falló un penal frente a Lanús -también Chatruc malogró uno en ese empate 1-1-, en su primer ciclo en el club.

El escudo de Viejo Bueno, un club de Quilmes, los unió, pero después eligieron caminos bien distintos para desarrollarse en el profesionalismo. Tan diferentes que uno es símbolo de Racing y el otro de Independiente. El momento más álgido de un choque se produjo en 2003, en la cancha de Lanús. Diego marcó para la Academia, en el empate 1-1, pero también, después de un foul de Gabriel sobre el Chaco Torres, reclamó airadamente la expulsión al árbitro Elizondo. La respuesta del defensor fue un durísimo epíteto. En la platea, papá Jorge y mamá Mirtha no podían entender lo que pasaba en el terreno.

Con Gabriel alentando a los suyos, después del descuento de Mendoza, y con Diego contra una reja, fuera del campo de juego, sufriendo por una victoria que se hizo apretada y por su injusta expulsión, los hermanos Milito escribieron un nuevo capítulo.

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El futuro técnico, una novela de dos: el Mellizo y Sava

Cuando se conoció la decisión del técnico Diego Cocca de no continuar en el cargo, dos apellidos tomaron impulso en la carrera por la sucesión. Desde entonces, pasaron tres semanas, y aunque en algún momento circuló el interés por Sebastián Beccacece , ayudante de campo de Jorge Sampaoli en la selección de Chile, el rosarino, de 34 años, ya no forma parte del proyecto de Racing. En la intimidad, el presidente Víctor Blanco deslizó que Guillermo Barros Schelotto , cuyo contrato con Lanús termina el 31 de diciembre, y Facundo Sava , en Quilmes, con vínculo vigente hasta junio de 2016, son los candidatos que más seducen a quienes conducen la Academia.

Se lesionó Luciano Lollo

El zaguero del Racing, Luciano Lollo quedó afectado esta noche por una lesión que en principio es "un traumatismo en el tobillo derecho".

"Traumatismo tobillo derecho" fue justamente lo que informó el cuerpo médico de la Academia.

fc/av

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