En Madrid, como en Buenos Aires: el banderazo y la caravana que preparan los hinchas de River y Boca

River y Boca, representados también en las calles de Madrid.
River y Boca, representados también en las calles de Madrid. Crédito: Facundo Pevchersky
Silvia Pisani
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23 de noviembre de 2018  • 19:57

MADRID.- Camisetas, vinchas, banderas, globos y litros de cerveza. No será con la misma pasión, pero se hace todo lo posible para que en Madrid, a 12.000 kilómetros de distancia de Núñez, la final de la Copa Libertadores entre River y Boca se viva como en casa.

"La respuesta es impresionante. Siempre nos queda gente afuera, por eso para esta vez hemos buscado un local más grande todavía", dijo a LA NACION Leonardo Polzella, uno de los organizadores de la peña Boca Juniors, que desde Madrid sigue las andanzas del equipo.

Han alquilado una disco con capacidad para 200 personas en el corazón del barrio de Salamanca, y saben que lo llenarán. Con un costo de 5 euros por persona, se garantiza visión del partido en pantalla gigante y transmisión con relatores argentinos en compañía de hinchas de la misma camiseta y una consumición, más toda la fiesta que estén dispuestos a tener.

"Si el partido sale bien para nosotros, y así esperamos que sea, luego nos quedaremos celebrando con la disco para nosotros", añadió.

"Traé tu camiseta"

Fabio Vide y Leonardo Polzella protagonizan su propio River-Boca en Madrid.
Fabio Vide y Leonardo Polzella protagonizan su propio River-Boca en Madrid. Crédito: Facundo Pevchersky

Del otro lado está Fabio Vide, quien hace lo mismo con el club de sus amores: River. "Traé tu bandera y tu camiseta", dice el slogan de los diferentes actos que su peña organiza para mañana.

Es todo un rito. A las 16, "banderazo" rojo y blanco nada menos que en la Puerta del Sol, en el corazón de Madrid, frente a la emblemática estatua del "Oso y del Madroño", el escudo de la cuidad. Luego, de allí, marchan en "caravana" hasta la sala Lolita, donde esperan tener a 400 personas pegadas a las pantallas gigantes para seguir el encuentro.

Poco antes de que todo empiece los dos, Leonardo y Fabio, cada uno con su camiseta, posa para LA NACION y cuenta las peripecias organizativas de estos días.

La fiesta de Boca es mañana es en la disco Gers, en Juan Bravo 39. La de River, en la sala Lolita, de Manuel de Falla número 3.

Son, de alguna manera, figuras y caras conocidas en la ciudad. Los llaman de medios españoles para que cuenten su experiencia y también de la Embajada argentina, donde el embajador Ramón Puerta suele promocionar este tipo de actividades, bajo la idea de que se trata de "adversarios y no enemigos".

Ellos lo saben bien y se respira la buena onda. "Estás muy lejos y si algo te hermana es la pasión con la que se vice el fútbol", reflexionó Leo. Fabio coincide. "Más de una vez hemos hecho eventos para seguir partidos juntos, con los de Boca, y han venido incluso con su camiseta y no hubo ningún problema", asegura. "Claro… eran minoría… ", bromea después.

No es lo mismo ser hincha de un equipo en la Argentina que en España. La coincidencia es que aquí hay mucha más serenidad y respeto. "Hay fanatismo, pero se lo expresa con mucha menos pasión", opina Leo.

Extranjeros fascinados

En Madrid, el superclásico se vive con pasión.
En Madrid, el superclásico se vive con pasión. Crédito: Facundo Pevchersky

Lo de mañana no es solo cosa de argentinos ni de madrileños. Ambos organizadores cuentan lo mismo: que cada vez que se monta un evento de estos, termina siempre anotado algún turista extranjero, fascinado con la posibilidad de compartir una hinchada argentina. "Hemos terminado bailando con alemanes, ingleses, australianos, bolivianos… lo que sea", cuentan. Y no descartan que mañana ocurra lo mismo.

Detrás de la fiesta hay mucho más que una camiseta. El trabajo de la organización, silencioso y detallista, es enorme y complejo. Una entrega a pulmón por el club de sus amores. Leo es de Mataderos; Fabio, de Banfield. Cada uno de ellos recaló en España por motivos diferentes. Pero, al igual que los cientos de personas que mañana compartirán su fiesta, cada uno de ellos trajo un poco del rito colectivo que sigue al fútbol.

Ese que empieza paladeando que ya hay "gorro, bandera y vincha", para empujar al equipo que se lleva en la sangre.

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