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"Si algo no funciona no me enfermo. Trato de hacer las cosas bien; si lo logro, mejor; si no, veo cómo puedo lograrlo. La vida es corta, entonces hay que disfrutarla." Cuando lo dice Facundo Sava suena creíble. Porque no lo ensaya y de tan espontáneo convence. Está sentado en medio de la sala de conferencias de prensa de su Racing , donde por estos días suelen darse buenas noticias. Ahora todo es diferente al escenario que cubría al club hace siete años, cuando el Colorado todavía era jugador de la Academia. Por entonces, en esa misma sala había que explicar por qué el equipo estaba en la Promoción y por qué había tantas dificultades en el pago de los sueldos. En aquellos momentos tristes, él siempre fue la usina de un grupo de jóvenes con temores lógicos. Y si bien aquello es cuestión del pasado, Sava confiesa que en su primer día oficial como DT de la Academia, aquel recuerdo afloró en el vestuario como una de las cosas que más lo marcaron en su carrera. Y confiesa que hoy siente casi las mismas cosquillas, aunque desde otro lugar.
Nada parece haber cambiado en él, algunas cuestiones de sus orígenes en Ituzaingó las mantiene inalterables. Se ocupa de todo y busca ser un buen anfitrión. Tanto que hasta pidió disculpas por haber atendido el teléfono -que tenía escondido entre su cintura y el elástico de su pantalón- en medio de la charla con La Nacion. "Les tendría que haber avisado antes que tenía que atender este llamado. Así todo era más prolijo. Perdón", dice con un gesto de preocupación que hasta resulta innecesario. Gesticula, se sonríe a cuenta gotas, se concentra en ser claro y no esconde su alegría por haber llegado a un sitio que soñó siempre y que en más de una oportunidad, cuando era futbolista, anunciaba que iba a ocupar.
-¿Qué implica este regreso y justamente a este Racing?
-Es una satisfacción grande. Han hecho las cosas muy bien los dirigentes para este presente. Han traído entrenadores y jugadores que han hecho muy bien las cosas. El apoyo del hincha estuvo siempre.
-Hace un tiempo decías que creías que esto que vive hoy Racing era posible, ¿por qué pensabas eso?
-Yo lo veía haciendo las cosas tan mal? La cancha en la Promoción reventaba. Tenía todo para hacer las cosas bien como uno de los clubes más grandes del mundo. Vino gente idónea que lo llevó a estar como está. La verdad es que nada es fácil en la vida, ni el momento complicado que tuvimos nosotros en mi etapa de jugador ni este momento que vive Racing ahora. Porque la exigencia es muy alta y el club quiere seguir creciendo. Y nosotros queremos como cuerpo técnico ir por ese camino. Los jugadores quieren lo mismo. La gente quiere seguir ganando cosas. Para todo hay que prepararse, probar, equivocarse, aceptar la derrota y el triunfo tratando de estar equilibrado, tratando de ser mejor cada día a nivel profesional. Y es un poco el camino que pretendemos para el club.
-¿Uno se prepara de una manera especial para un desafío así?
-En todos los clubes hemos hechos cosas muy buenas y otras en las que cometimos errores. Acá pasará lo mismo. Es parte del crecimiento. Lo seguro es que es hicimos todo lo que estaba a nuestro alcance. Estamos tranquilos, disfrutamos de lo que hacemos, nos apasiona lo que hacemos, queremos crecer como cuerpo técnico en todo nivel.
-La vara quedó muy arriba con el título de 2014 y el desempeño de 2015. ¿Se puede aceptar el error en el fútbol argentino?
-Nos ha dado mucho resultado enfocarnos en el minuto a minuto. Ni siquiera como el "paso a paso" de Mostaza [Merlo]. El minuto que sigue, el entrenamiento que sigue debe ser muy bueno. En los entrenamientos se planifica todo, es el lugar donde uno trabaja para que el partido salga bien. El partido es una consecuencia de lo que pasa en el entrenamiento. Por eso queremos planificar muy bien cada entrenamiento, que el jugador esté muy concentrado. A eso le dedicamos mucho tiempo. En San Juan sacamos al equipo de una situación muy comprometida salvándolo en la Promoción. Después nos cambiaron 16 jugadores, perdimos 4 partidos y nos tuvimos que ir. Son momentos difíciles y ahí se aprende. Fuimos creciendo para llegar acá.
-¿Pero equivocarse está mal visto culturalmente?
-Cada vez menos. Todos nos equivocamos. Lo que más cuesta no es el error, sino qué hacer después con ese error. Y también lo que se hace tras una victoria. Es algo que trabajo personalmente con mi cuerpo técnico y después con los jugadores.
-¿La Promoción fue lo que más te marcó en tu época de jugador?
-Fue uno de los temas que toqué hoy [por ayer] con los médicos, con los utileros y con los ayudantes. No porque yo haya sacado el tema sino porque fue un momento muy difícil y especial para el club. Fue un momento en el que unos pocos jugadores grandes nos hicimos cargo de los más chicos y hasta de cuestiones institucionales. Esa experiencia fue de mucho crecimiento para nosotros.
-¿Te interesa saber cómo hacen otros cuerpos técnicos para ganar?
Trato de aprender de la mayoría. Miramos todo a nivel nacional e internacional, adaptando la idea a nuestras creencias. Es imposible imitar cómo juega Barcelona o el Bayern. Cada entrenador vivió de manera distinta cada experiencia. Nada es igual de un club a otro, ni de una ciudad ni de un país a otro. Aprendo de todo y saco lo que más puede ayudarnos. Cuando estuvimos sin trabajar, estuvimos en la pretemporada de Diego Cocca en Defensa y Justicia; con Berti [Alfredo] estuvimos en Newell's; en Lanús, con los Mellizos Barros Schelotto; en Banfield, con Almeyda. Trato de ir a Europa. Uno aprende de distintas modalidades de trabajo.

-¿Disfrutás de tu trabajo?
-Por supuesto que sí.
-¿Más ahora que cuando eras jugador?
-Es distinto. Quizás hay momentos en que uno está muy concentrado y da la impresión de que no disfruta. A mí me encanta estar en un partido atento a lo que pasa, o en un entrenamiento, hablar con un jugador, con los médicos... No me siento bien haciendo las cosas sin disfrutar.
-En todo esto, ¿qué función tiene la psicología social?
-No hago terapia de grupo. En algún momento mis grupos hicieron. Llegado el momento tengo gente conocida para que puede ayudar.
-Y tener tantos jugadores importantes a disposición, ¿te permite disfrutar más?
-Para nosotros es algo nuevo tener tanto a disposición. En San Juan inicié una pretemporada con siete jugadores luego de salvarnos del descenso en la Promoción. Prefiero esto y no lo otro. Lo otro era más duro. Esto no deja de ser nuevo, pero es una mejor situación. Los jugadores ya saben y entienden que tendrán posibilidades de jugar. No hablo de jugadores titulares ni suplentes?
-¿Es más fácil soñar con altos objetivos con jugadores con Milito o Lisandro López?
-Seguro, por lo que ellos representan. Vamos a tratar a ganar cada partido que juguemos en la Copa, en el torneo y en la Copa Argentina.
-¿Lo que más te importa es la forma de ganar?
-Ganar es muy importante y cómo también. No sé cuál es más importante. La mejor forma de ganar es superar al rival jugando mejor. Cuando estás defendiendo cerca de tu arco sabés que podés salir rápido y hacer un gol. También hay que saber cómo presionar en el campo rival. Soy de estudiar mucho a los rivales para mejorar lo que hacemos. Lo que tratamos de hacer y lo logramos en Quilmes es que el equipo defendía y atacaba en conjunto.
-Da la sensación que tus equipos tienen más vocación por ir que por guardarse.
-No, en Quilmes nos defendíamos y atacábamos todos. Intentamos el mayor tiempo que se pueda jugar en campo rival y presionar. Cuando empecé a dirigir pensaba que los tres delanteros se quedaban arriba y ahora es distinto.
-¿Vas a buscar un modelo de juego definido?
-Vamos a jugar dependiendo de cómo estemos nosotros y qué rivales tengamos. En el momento de recuperar la pelota tenemos que estar todos dispuestos a hacerlo y cuando la tenemos, cada jugador debe ser una opción para generar situaciones y convertir.
-Como entrenador, ¿cuáles fueron las situaciones que más te enseñaron?
-Fundamentalmente jugar como un equipo. Atacan todos y defienden todos. Antes pensaba que el delantero tenía que estar más fresco para atacar y ahora no pienso así. Todos deben estar a disposición del equipo. A nivel grupal he aprendido mucho. El crecimiento se fue dando en cada uno de los equipos que estuvimos. Elegimos empezar en Primera cuando muchos nos decían que arranquemos en divisiones menores porque uno, cuando empieza, comete varios errores. Recuerdo que una vez con Pochettino, en uno de los viajes que hice, me dijo que él había arrancado directamente en la Primera y al principio cometió errores, como todos. Y me dijo que si tuvo a sus hijos sin estar realmente preparado, cómo no jugársela en esto [ser DT] para lo que se había preparado toda una vida. A partir de ahí me decidí a empezar en Primera.
-¿Qué proyectás ahora?
-Cuando empecé a jugar y a amar este deporte, a los 6 años, escuchando a Víctor Hugo y jugando al fútbol en el barrio, sabía que iba a ser jugador profesional. Soñaba que Víctor Hugo relatara un gol mío. Como entrenador, a los 20 años ya soñaba que iba a ser DT. Y también soñé que iba a dirigir a Racing. Tengo un montón de sueños, pero ahora quiero enfocarme en esto, no puedo pensar en lo que viene. No me gustan las obsesiones. Disfruto todo: estar con los jugadores, con los utileros, los médicos, la gente de prensa. Estar con los hinchas y sacarme fotos?
-¿Es cristalizar un sueño?
-Sí, pero con la responsabilidad que implica estar en Racing.
-¿Y ahora es más fácil sentirse a gusto acá?
-En aquel momento sufríamos por lo que pasaba, pero para mí era un placer venir a entrenarme. Porque teníamos un trabajo y una responsabilidad muy grande. A mí me gusta hacerme cargo de las cosas. Me puede ir mal, pero me gusta intentarlo y hacer todo para que nos vaya bien. Tomo riesgo porque me gusta hacerlo. Soy una persona de arriesgarme. Sabiendo que no siempre me puede ir bien.
-¿Tomar Racing era un riesgo muy grande?
-Sí. Pero, ¿y cuando agarré Quilmes? Estaba a dos puntos del descenso. ¿Y cuándo agarré en San Juan que era mi primera experiencia? Estábamos últimos en el descenso y hacía 10 partidos que el equipo no ganaba. Siempre hay riesgos. Racing es un riesgo. Prefiero tomar riesgos y no quedarme de brazos cruzados en mi casa. Toda mi vida fui de arriesgarme.
-¿Cuánto tiempo pasará para que puedas contar lo que soñás?
-No sé, no es algo a lo que le doy importancia. Hoy estoy contento con esto. Me gusta trabajar, me enfoco en el día a día. Y si respondo esto me estaría pateando en contra. Siento que no me sirve, nunca lo hice. Todo se va dando naturalmente. No me puedo descuidar un día. Para mí es dar ventaja. Lo pensé siempre así. Yo vivo mucho del día a día. Del minuto a minuto. Para mí es muy importante cada momento. Que todo esté planificado para lo inmediato. No puedo pensar en lo que va a pasar en 10 años.
Lejos de la mesura y la serenidad, Facundo Sava esconde a un inconformista nato. O, mejor dicho, su personalidad necesita adquirir nuevos conocimientos. Su título de psicólogo social no le alcanza. La lectura y el aprendizaje lo movilizan. Sava se nutre de algo nuevo cada día. Así concibe la vida e intenta que las personas que lo rodean crezcan y se potencien más allá de una pelota de fútbol. Su óptica como DT toma conceptos de otros deportes. De todos concluye que la concepción de equipo es lo que lo acercará más al éxito deportivo.
-¿Sos de mirar otros deportes para aplicar algo en el fútbol?
-Básquet, rugby, hockey. Recuerdo un partido de los All Blacks que les conté a los jugadores de Quilmes. El rival los estaba presionando muy bien y los All Blacks insistían con salir jugando. En ese momento, pensé que los All Blacks debían salir largo para romper esa presión. Termino de pensarlo y Diego Albanese, el comentarista, dice lo mismo y a los pocos minutos y con una jugada larga los All Blacks hacen el try y desarman la propuesta del rival. En el fútbol pasa algo parecido: se puede intentar jugar algo parecido a un line y después ir a presionar rápido para encontrar al rival descuidado o muy abierto.
-¿Y del básquetbol?
-El concepto de equipo, algo que ya compete a todos los deportes donde todos defienden y todos atacan. La concepción de equipo, de movimientos, de cortinas, de bloqueos, de líneas de pase. Eso me encanta.
-Por su manera de jugar sin la pelota, ¿Bou va a ser tu primer defensor?
-No sólo Bou, sino todos los delanteros. Eso queremos, que los delanteros presionen. Hoy en día hay mucho duelo individual y el que no sabe marcar y eludir a un rival no puede jugar.
-¿Cuánto creés en el jugador inteligente y no en el autómata?
-Cuanto más interprete el juego un futbolista, mejor es.
-¿Los jugadores te pueden enseñar algo? Por ejemplo, Milito...
-Sin duda. Sería muy necio de mi parte no escuchar a futbolistas que jugaron en las mejores ligas del mundo, que han tenido a los mejores entrenadores. Yo los escucho, analizo y al fin y al cabo la decisión es nuestra. Todos sabemos hasta dónde podemos llegar, cuáles son los límites.
-¿Cuáles son?
-El límite de que la decisión final es de uno. Escuchar y evaluar posiciones distintas. Y eso hace a la tarea del entrenador.


