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No fue un regreso más el de River , donde se entremezclan los problemas económico-financieros, la ilusión de revertir el caos institucional y la esperanza de relanzarse deportivamente. El primer entrenamiento del semestre se llenó de expectativa, a partir de los nombres y las situaciones; las presencias destacadas, las ausencias sugestivas y los apellidos ilustres que se reencontraron en el vestuario del Monumental. Entre los 33 futbolistas que se sometieron a los exámenes médicos, realizaron ejercicios aeróbicos y trabajos con pelota sobresalió la figura de Fernando Cavenaghi , el refuerzo que desarrollará su tercer ciclo en el club, el goleador que intentará alcanzar su festejo N° 100 -acumula 90 en 158 partidos- con la camiseta que mejor le sienta, la que lo encandila y con la que desea repetir los éxitos del pasado. El Torito tuvo una vuelta feliz, a un año y medio de una escandalosa partida, después de lograr el ascenso. Un retorno donde los sentimientos superaron las ambiciones económicas para acordar un contrato por un año y medio, y la posibilidad de ser extendido hasta el final de la carrera. "Todos hicimos un esfuerzo: Ramón [Díaz], los dirigentes y yo; el corazón decidió. Cuando el técnico y los hinchas te quieren no hay nada mejor para un jugador. No importa el tema dinero, se hizo lo que se pudo hacer. Antes está devolverle a este club todo lo que ha hecho por mí", relató Cavenaghi, en una conferencia de prensa de la que también participaron el técnico Ramón Díaz y el presidente Rodolfo D'Onofrio.
Dos delanteros pidió el Pelado para reforzar el plantel, y en el primer día de práctica -el grupo se entrenará hoy, y mañana, después de almorzar, la delegación se trasladará a Tandil- ya tiene a un jugador que no necesita adaptación ni debe entender los conceptos del riojano, con el que se consagró campeón cuando empezaba su carrera de goleador. "No sé cuantos años me quedan de carrera, pero ojalá que pueda retirarme con esta camiseta. Las experiencias siempre sirven, así que mejor no decir mucho... Fue lo que fue, ya es pasado. Es revolver sobre lo que pasó. Para mí es un gran orgullo que Ramón me pida, que en la campaña el nuevo presidente haya dicho mi nombre. Eso te llena y por eso disfruto cada minuto en que estoy acá", fueron las sensaciones de un futbolista moldeado en las inferiores, que no enseñó resentimiento con Matías Almeyda -el DT que le comunicó que no seguiría en el club en 2012- y prefirió apuntarle al ex presidente Daniel Passarella por la decisión.
La relación de amistad entre Cavenaghi y Emiliano Díaz, ayudante de campo e hijo de Ramón, no es nueva. Compañeros de plantel en aquel River campeón en 2002, mantuvieron el contacto. La aprobación del riojano no se hizo esperar cuando el apellido del delantero surgió como refuerzo. "Como mínimo quiero llegar a los 100 goles, sería un orgullo, pero la idea es pasar esa cantidad. Dentro de lo personal está lo colectivo. El primer objetivo es tratar de ser campeón. Hacerle un gol a Boca y ganarle", destacó el futbolista, de 30 años, que lucirá la camiseta N° 9 y, posiblemente, la cinta de capitán. Con los xeneizes el delantero anotó por última vez en primera, en 2004: aquel 1-0 fue, además, el último éxito de River en la Bombonera.
Mientras el Torito se reencuentra con la gente, a su lado Ramón ya imagina la fórmula Cavenaghi-Teo Gutiérrez. "Para nosotros es muy importante tener a un goleador como él", aseguró el entrenador, que desde hoy contará con el colombiano, que demoró su regreso de su país por un problema en el vuelo.
Se ilusiona Cavenaghi, el goleador que esperanza a River y vuelve a sonreír. "En las dos experiencias anteriores hubo finales muy buenos, esperemos poder repetirlo", es el mensaje renovado del goleador.


