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El tiempo pasó, cambiaron los escenarios, se renovaron casi todos los nombres y hasta el fútbol de ambas selecciones evolucionó. Sin embargo, cuando la Argentina y Suiza vuelvan a enfrentarse este sábado por un lugar en las semifinales del Mundial, habrá dos protagonistas que revivirán un recuerdo imposible de borrar. Granit Xhaka y Ricardo Rodríguez son los únicos futbolistas helvéticos que fueron titulares en aquel inolvidable octavo de final de Brasil 2014 y que volverán a estar desde el comienzo frente a Lionel Messi, el único sobreviviente argentino de aquella tarde en San Pablo.
El 1° de julio de 2014, la selección dirigida por Alejandro Sabella necesitó 118 minutos para romper la resistencia helvética. Después de un partido de enorme tensión, Messi apareció por el centro, dejó rivales en el camino y asistió a Ángel Di María, que definió cruzado para sellar el 1-0 y la clasificación. Fue uno de los encuentros más sufridos del recorrido que llevó a la Argentina hasta la final de aquel Mundial.

Xhaka y Rodríguez, ambos de la categoría 1992, tenían apenas 21 años cuando compartieron aquella formación de Suiza. Hoy, con 33, representan la experiencia del plantel de Murat Yakin y disputan su cuarto Mundial consecutivo. Los dos estuvieron en Brasil 2014, Rusia 2018, Qatar 2022 y también en esta Copa del Mundo, una continuidad que los convirtió en referencias absolutas del seleccionado europeo. Además de que, junto con Xherdan Shaqiri, son los únicos suizos en disputar cuatro mundiales.
El mediocampista, además, llega como capitán y conductor futbolístico del equipo. Brasil 2014 fue su primera Copa del Mundo y dejó su sello con un gol, además de haber sido titular en los cuatro encuentros de Suiza. Luego sumó experiencia en Rusia y Qatar, torneo en el que asumió la capitanía, y alcanzará este sábado su 18° partido mundialista. Y continuará expandiendo su récord de más presencias con la camiseta roja, con la que suma 151 encuentros.
También acumula tres goles en la historia de la competencia. En la actual edición volvió a resultar decisivo. Marcó un tanto en lo que terminó siendo goleada frente a Bosnia y Herzegovina y convirtió el primer penal de Suiza en la definición que eliminó a Colombia y clasificó al conjunto europeo para los cuartos de final.

Rodríguez también mantuvo un lugar inalterable a lo largo de estos cuatro Mundiales. Dueño del lateral izquierdo desde hace más de una década, fue titular en todas las participaciones mundialistas y suma 1540 minutos disputados. Sus únicas asistencias llegaron en el debut de Brasil 2014, frente a Ecuador. En este Mundial todavía no registró goles ni asistencias y tampoco ejecutó penales en la serie frente a Colombia, aunque volvió a consolidarse como una pieza fija de la defensa. Además de ser el que le sigue a Xhaka en cantidad de partidos con la selección, con 143.

La experiencia compartida también construyó un recuerdo que ambos mantienen presente. Xhaka volvió sobre aquella eliminación apenas consumada la clasificación ante Colombia. “Es un privilegio jugar en la era de Messi y Ronaldo; son dos de los mejores jugadores de la historia. Ahora, enfrentarnos a él de nuevo tras 2014, cuando estuvimos a punto de ganarles... Aún no hemos podido analizar a fondo a Argentina porque primero debíamos dar nuestro propio paso. A partir de mañana, los analizaremos minuciosamente para, ojalá, poder dar el siguiente paso”, expresó el capitán suizo.
Rodríguez, mucho más escueto, también dejó en claro el respeto que despierta el rival. “Argentina es un equipazo. Tiene jugadores fuertes y un buen entrenador. Sabemos cómo juegan. Y no puedo decir nada más porque tiene a Messi, el mejor”, resumió el lateral izquierdo.
Más allá de los nombres propios, el cruce encuentra a ambos en un momento muy distinto del que vivieron hace 12 años. Xhaka pasó por Borussia Mönchengladbach, Arsenal, Bayer Leverkusen y hoy juega en Sunderland, mientras que Rodríguez construyó una extensa trayectoria en Wolfsburgo, Milan, PSV Eindhoven, Torino y Betis, aunque actualmente está sin equipo. Aquellos jóvenes que recién comenzaban a consolidarse en la selección hoy son los futbolistas de mayor recorrido del plantel suizo.

El partido también propone un curioso puente entre generaciones. Del lado de la Argentina solo permanece Messi. Nicolás Otamendi, que había disputado el Mundial de Sudáfrica 2010 y formó parte de las eliminatorias rumbo a Brasil, quedó fuera de la lista definitiva de Sabella y no llegó a participar de aquel encuentro. Del lado europeo sobreviven únicamente Xhaka y Rodríguez, protagonistas de una derrota que todavía ocupa un lugar especial en la memoria del fútbol suizo.
Doce años después, el escenario será diferente. Sin embargo, cuando el árbitro marque el comienzo, Granit Xhaka y Ricardo Rodríguez volverán a quedar frente a frente con Lionel Messi. El capitán argentino, el único sobreviviente de aquella tarde en San Pablo, intentará escribir otro capítulo frente a dos viejos conocidos para acercar a la Argentina a una nueva semifinal mundialista.


